Mario García Castillo
Era el frío invierno que bramaba salvaje
negro toro rondando, mugiendo bajo las estrellas
en la brillante oscuridad de Boca de Piedra.
Sin miedo al mundo frío, con el aplomo de la flor
naciste tú cual mariposa frágil e inquieta
brotando de un corazón que se partió en dos.
Bella y delicada como una tierna rosa
capullo de invierno, leve mariposa
del mundo el calor buscabas inquieta.
Entonces descubriste en el pecho materno
de verdadero amor la primera muestra
convertida en blanco néctar que te hizo fuerte
porque era la vida misma cálida y blanca
surgida de lo profundo del amoroso ser maternal.
Bramando salvaje
El inclemente invierno
Asombrado te vio nacer
Pequeña mariposa inquieta
En medio de una brillante noche
Majestuosa y fría
De Boca de Piedra.
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