El cíclope
Mario García Castillo
Y no es que no tenga estrellas la noche.
Lo que sucede
es que esta noche
es un Cíclope.
Su único ojo descomunal, desorbitado,
el cual nunca cierra
de tanta rabia y maldad
brilla intensamente
incesantemente siniestro, homicida,
luego se le enturbia
amarillo monstruoso
después se le torna
repugnante rojizo, sanguinolento.
Lo veo:
ladear torpemente su desmesurada cabeza
abrir insaciable sus mandíbulas ciclópeas
para devorar a los compañeros de Ulises.
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