Todavía sobrevive la huella callada de tu visita
aquí donde se me cierran los ojos de sueño
aquí donde nunca has estado realmente conmigo.
Realmente,
podría decirse que estuvo de ti lo otro.
Aquello que fuiste en otros días para mi soledad
para esa manzana donde se muerden poemas
para esa manzana tú fuiste la boca y yo la voz.
Pero así como se oye: Tú fuiste
y ya está por demás que te encuentre
metida en cualquier tarde
cuando las cosas están tiñéndose de sombras.
Sin embargo, el olvido no se hace al primer conjuro
he aquí tu recuerdo sobreviviendo a la tristeza
como un pájaro mítico
cantando a mitad del fuego.
He aquí tu esfinge
tus cabellos lacios
me calentaban las manos
cuando también se nos cerraban los ojos de sueños.