Es la soledad ciega como principio
vertiginosa luz de la oscuridad en torbellino
los gritos del ser atravesando el alma
ventana adentro
para caer en el cenicero inmutable de dios.
Voces lánguidas y lamentos entrecortados
ateridos por un frío glacial
en esta soledad como principio
donde solamente una verdad queda en pie
donde lo único que provee calor viene de unas manos
que ya son lejanas e impersonales.
Mas
¿dónde se hizo y no deshizo la pasión?
¿existe acaso una zona de la nebulosa
en la cual se hace y se rehace el ciclo?
De fuego a frío – de frío a fuego.
Porque hubo un tiempo en que todo era claro
tú estabas
el sueño aparecía hermoso
y entendíamos
cuando comenzaba el momento de la ternura
y dónde iniciaba la región del cálido abrazo.
Pero ahora es el caos
todo lo habita un viento salvaje
que desgarra el alma
que se desgarra él mismo
frente a la actitud de la estatua dolorida.
El abrazo se petrifica en la nada
atónita la ternura se detiene
desconsolada busca en un desierto prehistórico
cualquier declive tuyo.
El deseo te hace posible: viene el fuego.
La sensatez te eclipsa: llega el frío.
Es la soledad ciega como principio
aquí solamente una verdad queda en pie
la nostalgia de tu luz
el destello de un relámpago de fuego frío
en la vertiginosa oscuridad que se parte.