adversidades con que ha topado la lucha social, se mantienen
leales a las aspiraciones y a los afanes de los oprimidos de la
tierra.
Difícilmente se podrá encontrar en nuestro medio
una colección de escritos que -en la forma transparente
y sencilla en la que están redactados los presentes- le
diera seguimiento -con esta excepcional coherencia y constancia-
a la lucha diaria de campesinos, colonos, obreros y estudiantes.
Ellos, sus combates y sufrimientos cotidianos, son los verdaderos
protagonistas del libro. Otro valor más importante aún,
si cabe, encierran estas páginas: en ellas se contiene
un testimonio irrefutable de la terrible e intensa campaña
que, por años, las fuerzas políticas más
corrompidas y retrógradas del sistema, en santa alianza
con sedicentes izquierdistas dogmáticos y autodeclarados
detentadores de la verdad absoluta (y, en más de un caso,
simples peones al servicio de obscuros intereses) han desarrollado
en contra de la organización antorchista, con el claro
propósito de desprestigiarla y aniquilarla. En los artículos
que aquí se reúnen, escritos al calor de los hechos
y nunca refutados por nadie, queda reflejada toda la ferocidad,
falta de escrúpulos y mendacidad con que ha sido llevada
a la práctica dicha campaña (que no se ha detenido
ni siquiera ante la persecución y el asesinato), así
como la lenidad con que han actuado autoridades judiciales y políticas
delatando así un contubernio de origen, expreso o tácito.
Tales documentos echan por tierra, para quien los lea con inteligencia
y buena fe, la leyenda negra que por años se ha tejido
en contra de Antorcha Campesina y pone las cosas en su lugar:
los antorchistas han sido las víctimas y no los verdugos.
Pobres entre los pobres, oprimidos entre los oprimidos, tema
recurrente de la obra son los campesinos indígenas de la
Sierra Norte de Puebla. Territorio aislado, casi ajeno al régimen
nacional de derecho y libertades, permanece incomunicado porque
así conviene a los poderosos caciques que lo dominan y
a los más poderosos políticos que los protegen.
Olintla, poblado perteneciente a esta zona de marginación,
sufre nuevamente graves atropellos: sus campesinos indígenas,
largamente sometidos por terrible cacicazgo padecen en estos momentos
el despojo de tierras ejidales que, durante más de veinte
años, poseyeron pública y pacíficamente más
de 300 familias indígenas, despojo perpetrado a ciencia
y paciencia de las autoridades, por los caciques de la zona, diligentemente
apoyados por testaferros y pistoleros. Los invasores, seguros
del apoyo y protección de sus padrinos políticos,
no se han conformado con la invasión; han procedido a cosechar
y a apropiarse, contra todo derecho, del maíz y el café
de los indígenas, dejando, así, en el más
crudo desamparo económicos a cientos de familias humildes.
Junto con todo ello, corren insistentes rumores y amenazas y peligran
las vidas de quienes se atreven a resistir. El gobierno del Estado
de Puebla, encargado de cumplir y hacer cumplir las leyes que
nos gobiernan, mantiene una pasividad condescendiente.
La lucha de Olintla es, quién lo duda, de las más
feroces que ha enfrentado y enfrenta el Movimiento Antorchista
Nacional. A petición de los autores, y con la solemne promesa
de todos los antorchistas de México de no descansar hasta
conquistar justicia en Olintla, dedicamos este libro a los antorchistas
olintecos y a los ejemplares activistas que, tasando en nada su
vida, los organizan y dirigen.
COMISIÓN NACIONAL DE PUBLICACIONES
Febrero de 1992