La verdadera lucha a favor de los pobres, de
quienes todo lo producen y de nada disfrutan, requiere necesariamente
la educación política de la masa, la formación
de una lúcida conciencia de su importancia social, de
sus derechos inalienables y de su fuerza invencible, nacida
de su número. Los trabajadores y los pobres en general,
por eso, deben rechazar a quienes quieran apartarlos de este
objetivo, a quienes pretendan manipularlos, diciéndose
sus aliados y defensores, atacando todo intento suyo por educarse
y organizarse desprestigiando a sus líderes con cuanta
inmundicia y calumnia se les ocurra. Deben aprovechar cualquier
lección que les brinde su lucha y su vida diarias para
identificar mejor a sus enemigos, para descubrir a los lobos
disfrazados de corderos infiltrados en sus filas, dizque para
“liberarlos” de líderes “corruptos
y manipuladores”.
.....En estos días se ha
desatado una dura campaña de ataques, calumnias y llamados
a la represión por parte de ciertos políticos
del PRD que se oponen a los esfuerzos del Movimiento Antorchista
Nacional en pro de la educación popular y del derecho
de los humildes a una vivienda digna. Comenzaré con la
cita (por considerarla la matriz de los demás ataques)
del reciente libro del Licenciado Andrés Manuel López
Obrador titulado “La Mafia nos Robó la Presidencia”.
En ella, refiriéndose al plantón de los antorchistas
que reclamaban vivienda al entonces Jefe de Gobierno del Distrito
Federal, el autor los llama “provocadores” y “corporativos”
por eso, porque se le plantaron para exigir lo que él
mismo reconoce que les negó hasta el final de su mandato.
“También me tocó enfrentar -dice López
Obrador- actos de abierta provocación. Sobre todo de
grupos de derecha y organizaciones corporativas. Por ejemplo…
integrantes de Antorcha Campesina, afiliada al PRI (¿?),
se mantuvieron acampados frente al palacio de gobierno”.
En síntesis, López Obrador confiesa que ignoró
olímpicamente demandas justas de la gente, sólo
porque las presentó en forma organizada; y se justifica
diciendo que eran “provocaciones” montadas por (¡horror
de horrores!) una “organización corporativa”
y, además, ¡priísta!
.....Sigamos. El 11 de septiembre
el diario La Jornada trompeteó: “Se unen seis poblados
de Texcoco para “frenar” a la priísta Antorcha
Popular”. Y a continuación: “Representantes
de seis poblados del municipio de Texcoco formaron un frente
ciudadano con la finalidad de “frenar” a la organización
priísta Antorcha Popular, que pretende fraccionar ilegalmente
terrenos agrícolas…”. Y más adelante:
“…denunciaron que el verdadero interés de
Antorcha Popular… es crear en el Municipio un capital
político y electoral favorable al PRI…” ¡Aquí
está, pues, la madre del cordero! No es el carácter
agrícola del suelo lo que preocupa al “frente ciudadano”
de marras (que, además, son tres gatos movidos por el
presidente municipal de Texcoco, perredista también),
sino el miedo al crecimiento de Antorcha que haría peligrar
su hegemonía en un municipio que consideran de su propiedad
exclusiva. Por si quedara duda, el diario Unomásuno del
1° de octubre informó: “Denuncian lotificación
ilegal en Texcoco. El diputado Higinio Martínez Miranda
(perredista texcocano, aclaro yo) denunció ante la Secretaria
de Desarrollo Urbano y Vivienda, Marcela Velasco, la lotificación
en la zona del ex lago de Texcoco,…”. Y más
adelante: “Agregó que la organización Antorcha
Popular compró (lo confirmó la Secretaria) cinco
hectáreas en una zona de uso agrícola…”;
y, finalmente: lo grave es que los antorchistas “…ya
se organizan y llevan a la gente de otros lados a dicha zona,
para que compren su lote…”. ¡Aquí está
otra vez, dicho sin pelos en la lengua, el miedo al crecimiento
de Antorcha! Martínez Miranda acepta que hay problemas
de vivienda en la zona, pero afirma que, aunque “…los
desarrolladores no son almas de la caridad” (¿Sic!),
los prefiere a un antorchismo numeroso y organizado. Lo dicho:
para el ratón (perredista) no hay peor fiera que el gato
(antorchista).
.....En Ecatepec, los antorchistas
están luchando por una preparatoria para una zona de
alta marginación. El presidente municipal perredista,
José Luis Gutiérrez Cureño, se opone a
ello con pies y manos por miedo al desarrollo de ese movimiento.
Primero alegó que la escuela era ilegal; cuando se le
demostró lo contrario, dijo que el predio elegido ya
estaba destinado para una obra del drenaje de la zona. Se le
comprobó que caben perfectamente ambas obras, pero cuando
se intentó iniciar la construcción de la escuela,
Gutiérrez Cureño, ni tardo ni perezoso, envió
a 500 policías que, sin miramiento alguno, golpearon
a quien se puso en frente, secuestraron todo el material y se
llevaron presos al director, dos maestros y varios alumnos,
sin orden de aprehensión alguna. Para protestar contra
el atropello y exigir la preparatoria, el miércoles 26
de septiembre marcharon diez mil antorchistas por calles de
Ecatepec, lo cual puso fuera de sí al alcalde. Milenio.com
del 30 de septiembre dice: “Afirma alcalde de Ecatepec:
Antorcha, organismo clientelar: JLG”. Dijo además
que “…la inconformidad de los integrantes de la
organización social tiene su origen en la negativa del
gobierno local de incorporar aviadores dentro de la Administración
Pública”.
.....¡El mismo miedo y las
mismas acusaciones, pues, de clientelismo y corrupción
de los líderes para conjurarlo! ¡Puras pamplinas!
Lo único que se demuestra es que el PRD es un partido
autoritario, enemigo de la organización y de la verdadera
lucha popular, exactamente igual que el panismo de Querétaro.
El pueblo de México debe saber todo esto; debe entender
que si su educación y organización son indispensables
para su lucha liberadora, entonces todo aquél que se
oponga a ambas cosas es su enemigo, aunque en el discurso sostenga
lo contrario. Y a tal enemigo, en vez de votos y simpatía,
debe darle su más enérgico repudio, su más
rotunda condena, al mismo tiempo que debe abrazar la causa de
quienes lo invitan y animan a unirse para una eficaz defensa
de sus intereses.