Yo, y muchos mexicanos más que escuchamos
a diario a gobernantes de todo pelaje invocar, con cualquier
pretexto, la Ley y el Estado de Derecho para exigir obediencia
o para justificar, y aun glorificar, sus acciones de gobierno,
estamos convencidos de que esa invocación, en boca de
tales gentes, es sólo una frase hueca, totalmente vacía
de contenido, para dar autoridad y legitimidad a algo que, por
sí mismo, no tiene ninguna de ambas cosas. Dicho de otro
modo: en México mucha gente está convencida de
que el Estado de Derecho no existe, o de que se halla tan distorsionado
y lastimado por quienes deberían garantizar su integridad,
que es más una amenaza que una verdadera defensa para
quienes necesitan de su protección. Y esta apreciación
no es gratuita: se apoya en una reiterada comprobación
de la corrupción que aqueja a nuestro aparato judicial,
que casi nunca actúa por un verdadero espíritu
de justicia, sino por el hambre de la recompensa que le ofrecen
quienes tienen suficiente dinero para comprar su favor. Y a
esto habría que añadir los casos en que la vara
de la justicia se tuerce por una consigna política, obedeciendo
órdenes de los poderosos que la utilizan como garrote
contra sus enemigos, o contra gente levantisca a la que quieren
dar “un escarmiento”.
....Ahora bien, la tradición
jurídica de occidente, que arranca cuando menos del derecho
romano, le da la razón a la percepción popular.
Según ella, la disolución del Estado de Derecho
no procede tanto de su violación y desobediencia por
parte del ciudadano común y corriente, sino de su abuso,
manipulación y prostitución por parte de los gobernantes,
de los encargados de su oportuna y recta aplicación.
Allí donde es el gobierno mismo el que transgrede el
derecho, lo distorsiona y violenta para sus propios fines, el
Estado de Derecho desaparece, se torna de defensa del ciudadano
en arma de la arbitrariedad y de la impunidad oficial. Algernon
Sidney, un jurista ejecutado por el gobierno inglés en
1863, sostuvo en su momento: “No puede haber paz donde
no hay justicia, ni justicia si el gobierno instituido para
el bien de la nación se convierte en instrumento de su
ruina”. Y John Locke, padre, junto con Hobbes y Montesquieu,
del Estado democrático moderno, dijo: “Siempre
que la ley acaba, la tiranía empieza, si es la ley transgredida
para el daño ajeno; y (¡ojo!) cualquiera que, hallándose
en autoridad, excediere el poder que le da la ley y utilizara
la fuerza a sus órdenes para conseguir…lo que la
ley no autoriza, cesará por ello de ser magistrado; y…
podrá ser combatido como cualquier otro hombre que por
fuerza invade el derecho ajeno”. Esta cita es particularmente
notable no sólo porque finca la cesación del Estado
de Derecho en el abuso del gobernante, sino porque justifica
la rebelión popular en contra del déspota, cuando
éste actúa como “cualquier otro hombre que
por fuerza invade el derecho ajeno”.
....En el estado de Querétaro,
el gobernador Francisco Garrido Patrón y su Secretario
de Gobierno, el yunquista Alfredo Botello Montes, tienen encarcelada
desde hace más de dos años a la Profesora Cristina
Rosas Illescas, en abierta violación a la Constitución
General de la República y al Código Penal del
Estado, como lo demuestran los amparos que la justicia federal
ha otorgado a la maestra y la recomendación que sobre
el caso se permitió expedir la Comisión Nacional
de los Derechos Humanos. Todo inútil. A Cristina se le
niega el beneficio de la libertad bajo caución, por temor,
así lo dice la resolución del juez correspondiente,
a que pueda reincidir en el delito que se le imputa. Garrido
Patrón y Botello Montes, pues, tan desafiantes ante las
voces que abogan por Cristina, temen a una débil mujer
que tuvo el valor de encararlos en defensa de los desamparados.
Bien dijo el que lo dijo: “Para el ratón no hay
peor fiera que el gato”. Ítem más. En el
contexto del injusto encarcelamiento de Cristina y de la lucha
por su libertad, el primero de julio del año pasado fue
asesinado el joven de 23 años, Jorge Obispo Hernández,
en el interior de su domicilio. El asesinato tuvo un claro sello
yunquista no sólo por las circunstancias en que se cometió,
sino también por los soeces y escalofriantes anónimos
que se recibieron en la página web de Antorcha Campesina,
días antes del crimen, y las amenazas posteriores, por
Internet y por celular, a los líderes antorchistas y
a sus pequeños hijos. Además, a un año
de tan injusta muerte, el crimen sigue totalmente impune, prueba
clara del poder de quienes lo ordenaron y de la impunidad de
sus autores materiales.
....Suma y sigue. El martes 26
de junio de este año, entró al correo electrónico
de la señorita Magdalena Reséndiz Jiménez,
hija del señor Pánfilo Reséndiz, preso
más de dos años acusado de “cómplice”
de Cristina, una nueva amenaza de muerte, “por ser la
líder de los estudiantes revoltosos de Querétaro”.
El miércoles en la madrugada entró otra amenaza
a su teléfono, y el jueves 28, a eso de las cuatro de
la tarde, un comando de tres sujetos allanó la Casa del
Estudiante “José María Arteaga”, donde
viven Magdalena y sus compañeros. Pusieron todo patas
arriba, rompieron lo que pudieron y dejaron una nueva amenaza
de muerte, esta vez manuscrita y dirigida a Magdalena y a dos
varones, moradores de la misma casa. No hay duda, El Yunque
de Querétaro vuelve a mover sus piezas para amedrentar
a quienes demandan la libertad de Cristina y la solución
a las peticiones de gente humilde del estado. La fecha escogida
para reactivar el terror de estado indica que se busca darle
mayor credibilidad a sus amenazas al aludir de manera subliminal
al asesinato de Obispo, e inhibir, además, cualquier
protesta organizada por Antorcha para recordar este aniversario
luctuoso.
....En Querétaro, pues,
de acuerdo con Sidney y Locke, no hay Estado de Derecho. Garrido
Patrón y sus secuaces lo han demolido violándolo
y torciéndolo para lograr sus fines aviesos que, desde
luego, no son los de la gente honrada y trabajadora del estado.
La lucha en contra de esa caterva feroz y despótica es,
por tanto, absolutamente legítima y necesaria, y los
antorchistas la daremos sin falta, a pesar de amenazas y del
riesgo que corre la vida de los dirigentes y sus familiares
más cercanos. A partir de este momento, el Movimiento
Antorchista Nacional hace directamente responsable al Gobernador
de Querétaro, y a su Secretario de Gobierno, por lo que
le pueda pasar a cualquier joven estudiante, o a cualquier líder
antorchista, dentro y fuera de Querétaro. Y una vez más
hacemos un respetuoso llamado al Presidente de la República,
para que ponga un alto firme y definitivo al terror y la impunidad
que han hecho nido en la tierra de la Corregidora, dañando
de modo irreparable la credibilidad de las instituciones. Ahora,
Señor Presidente; mañana puede ser tarde.
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