Como se sabe, el 19 de marzo de 2005 fue encarcelada,
por órdenes directas del gobernador de Querétaro
Francisco Garrido Patrón, la modesta y valiente luchadora
social Cristina Rosas Illescas, cuyo delito fue haberse puesto
al frente de un grupo de queretanos humildes que solicitan vivienda
y otros servicios sociales elementales al referido funcionario.
Pero al señor gobernador, “republicano”,
“democrático”, surgido del voto popular para
servir a todos sin distinción y no sólo a sus
amigos y correligionarios, las demandas de Cristina y sus compañeros
le parecieron una verdadera insolencia, un desafío a
su poder autocrático, y, en consecuencia, ordenó
su encarcelamiento. Y ahí está ella, privada de
su libertad desde hace más de dos años, sin que
sus carceleros hayan logrado doblegar su dignidad personal ni
su decisión de luchar al lado de los pobres. Justamente
por esto último, por la firmeza de sus convicciones y
propósitos, es que el juez de su causa la acusa de contumacia,
de ser un sujeto peligroso que, de quedar en libertad, reincidiría
en el delito por el cual se encuentra recluida, “razón”
por la cual le niega la libertad bajo caución a que tiene
derecho. Pero vayamos por partes.
....Quien negó esa garantía
a Cristina hace unos meses, contraviniendo lo dispuesto por
la ley aplicable al caso con el “argumento” mencionado,
fue el juez octavo de lo penal, José Reveriano Sánchez
Cabrera, un juez de consigna, un incondicional de Garrido Patrón
según opinión generalizada (aunque muchos no lo
digan públicamente por temor a represalias). Los abogados
de Cristina apelaron el auto ante el juez tercero de distrito,
licenciado Gerardo Martínez Carrillo, quien concluyó
que los alegatos de Sánchez Cabrera son “incorrectos”
y que, por tanto, debería conceder la libertad a la demandante
o, en su caso, reformular su negativa pero con argumentos distintos
a los rechazados. El Ministerio Público, también
bajo la influencia de Garrido Patrón, se inconformó
con este criterio y el asunto fue turnado, entonces, al Segundo
Tribunal Colegiado de Circuito con sede en la ciudad de Querétaro.
....Hace poco más de dos
semanas, y luego de varios aplazamientos que hablan bien a las
claras de las presiones a que se hallan sujetos los señores
miembros del Tribunal, finalmente emitieron su resolución
que, en la parte conducente, dice: “En las anotadas condiciones,
lo procedente es conceder la protección constitucional
que solicita María Cristina Rosas Illescas, en contra
del auto de 7 de marzo de 2007, dentro de la causa penal 312/2005
y su acumulada 71/2005, en el que se le niega el beneficio de
la libertad provisional bajo caución, para el efecto
de que el Juez Octavo Penal de Primera Instancia, con residencia
en esta entidad, deje insubsistente el acuerdo aludido y en
su lugar emita uno nuevo en el que prescindiendo de las consideraciones
que dieron sustento a tal determinación, las que como
ya se dijo son incorrectas, se pronuncie nuevamente sobre la
procedencia o no del beneficio de la libertad provisional bajo
caución que le fue solicitado por la quejosa”.
En concreto, pues, el Segundo Tribunal Colegiado de Circuito
ratifica la opinión del juez tercero de distrito en el
sentido de que las “consideraciones” en que apoyó
su negativa el juez José Reveriano Sánchez Cabrera
“son incorrectas”, y en que, por tanto, procede
“la protección constitucional que solicita María
Cristina Rosas Illescas” para efectos de que dicho juez
enmiende su error y conceda la garantía que negó
con argumentos falsos, o, en su caso, ratifique su sentencia
pero apoyándola ahora con argumentos válidos.
La suerte de Cristina, pues, vuelve a estar en manos del juez
octavo de lo penal.
....Y aquí es donde está
el busilis de la cuestión. Resulta que el juez José
Reveriano Sánchez Cabrera, autor de la resolución
negativa, fue sustituido hace varias semanas por el licenciado
José Antonio Ortega Cerbón, quien, por tanto,
tendrá por primera vez en sus manos el caso de Cristina.
Ahora bien, el presidente del Tribunal Superior de Justicia
del Estado, sin ninguna duda otro hombre de Garrido Patrón,
ante la pregunta de un reportero, hizo la siguiente declaración:
“La última sentencia de un Tribunal Colegiado de
que yo tengo noticia es una resolución que ordenó
el Juez Penal que conoce del proceso de Cristina, que dictara
una nueva resolución que dejara sin efecto la anterior,
pero que ahora la nueva la motivara y la fundara correctamente;
eso no significa de ninguna manera, porque no lo dice así
la sentencia, que haya una orden para que Cristina obtenga de
inmediato su libertad”. Y, ante alguna precisión
del reportero, volvió a la carga: “El Juez penal
va a tener una nueva resolución (¡Sic! ¡Nótese
el tono imperativo!), ahora con mayor cuidado, con mayor fundamentación,
con mejor motivación; y esperemos que el juez estudie
de nueva cuenta su expediente para que decida conforme a derecho
lo que deba decidir”.
....A buen entendedor pocas palabras.
El Presidente del Tribunal Superior de Justicia del Estado de
Querétaro deja claro, así, que hay una orden,
una decisión tomada para que el nuevo juez de la causa
haga a un lado la primera opción que contempla la resolución
del Segundo Tribunal Colegiado de Circuito, o sea, la libertad
condicional de Cristina, para concentrarse en una nueva negativa,
sólo que ahora “motivada y fundada correctamente”,
es decir, apuntalada con falacias, inventos y mentiras mejor
maquillados para que finalmente se los trague la autoridad jurídica
superior. ¿Obedecerá la orden el licenciado José
Antonio Ortega Cerbón? ¿Se exhibirá sin
pudor, igual que su antecesor inmediato, como un servidor incondicional
del gobernador de Querétaro, o se decidirá por
actuar como verdadero Juez de conciencia para salvar el honor
de la justicia mexicana? Poco ha de vivir quien no llegue a
conocer el desenlace de esta parodia de “juicio legal”,
que sería de risa loca si no estuviera de por medio la
libertad de una inocente.
* Colaboraciones
anteriores