La historia puede resumirse de la siguiente
manera: el 28 de octubre del año de 1996, en respuesta
a las gestiones de la comunidad de La Piedad, municipio de El
Marqués, en Querétaro, la Comisión Nacional
del Agua (CNA), en oficio número BOO.724.2, dirigido
a la propia comunidad (y no a ninguna “Asociación
Civil”, que no existía), autorizó la excavación
y explotación de un pozo profundo para dotar de agua
a los habitantes, pozo que quedaría ubicado en un terreno
donado para el efecto por los ejidatarios del lugar. Todo se
hizo de acuerdo con lo estipulado en el permiso otorgado por
la dependencia federal mencionada. Ahora bien, en asamblea de
la comunidad celebrada el 2 de septiembre de 1997, se eligió
un nuevo comité para administrar el pozo, en virtud de
que el mandato del anterior había ya concluido. Dicho
comité quedó integrado por los señores
Roberto Hernández Barrón, Macario Rivera Nabor
y Jesús Salinas García, quienes fueron designados
para un período de tres años, como era costumbre
acordada y respetada por todos.
....Sin embargo, pronto los nuevos
comisionados empezaron a actuar como dueños absolutos
del pozo y no como mandatarios y servidores de la comunidad.
Sus abusos y atropellos más corrientes pueden resumirse
así:
....a).- Durante el tiempo que
han estado en funciones (ilegalmente en su mayor parte), se
han negado a rendir cuentas de su gestión a la comunidad
que los eligió.
....b).- Al mismo tiempo, suspenden
el servicio, a toda o a parte de la comunidad, cuando ellos
lo deciden, sin dar aviso previo a los afectados para que tomen
las prevenciones a su alcance.
....c).- Cobran cuotas anuales
a los usuarios inusualmente elevadas y fijadas a su arbitrio.
De estos ingresos, que se estiman cuantiosos, tampoco rinden
cuentas a nadie.
....d).- Venden las tomas de agua
a precio de oro a quien las solicite, y los ingresos también
van directamente a sus bolsillos.
....Todo esto, y más que
sería largo enumerar, amén de que su encomienda
se hallaba vencida con creces, decidió finalmente a la
comunidad a pedirles la renuncia y a elegir un nuevo comité.
Sin embargo, al comunicarles el acuerdo, se negaron en redondo
a dejar sus cargos alegando que el pozo no era de la comunidad,
sino de una Asociación Civil integrada por sólo
7 personas, 3 de las cuales son los miembros del comité
cuya renuncia se pedía. Con este argumento, los tres
desconocieron la autoridad de la comunidad para removerlos y
para intervenir en la administración del pozo. Ante tales
hechos, se acordó solicitar a la CNA una aclaración
al respecto, sin sospechar que les esperaba una nueva sorpresa:
la dependencia, sin mayores explicaciones, simplemente les informó
que el título de la concesión fue expedido a nombre
de la Asociación Civil denominada Comité de Administración
Agua Potable La Piedad, El Marqués, A.C. Es decir, que
a espaldas de la comunidad y de común acuerdo la CNA
y el grupito de vivales de que hablamos, despojaron a La Piedad
de ese importante recurso, dejando a sus habitantes en una virtual
indefensión jurídica. Para explicarse la diligente
colaboración de la CNA en tan cínico atraco, basta
y sobra con saber que Roberto Hernández Barrón,
principal cabecilla de la fantasmal “Asociación
Civil” y directo beneficiario de la misma, es, nada más
y nada menos, que cuñado de Alfredo Botello Montes, el
poderoso y feroz Secretario de Gobernación del estado
de Querétaro.
....Los vecinos de La Piedad han
iniciado una lucha decidida y organizada para echar abajo la
maniobra y para recuperar su patrimonio. Han recurrido, en primera
instancia, al Presidente Municipal de El Marqués, Enrique
Vega Carriles, quien en varias ocasiones les ha prometido dialogar
y en otras tantas, con burdos pretextos, los ha dejado burlados.
Por su lado, los “dueños” del pozo, amparados
en la impunidad de que gozan, cortaron el suministro del agua
a toda la población para amedrentarla y doblegarla. Cuando
escribo esta nota, los vecinos de La Piedad cumplen más
de un mes sin agua y el Presidente Municipal, en clara connivencia
con los pillos que intentan quedarse con el pozo, les niega
el suministro en pipas alegando que carece de ellas y de presupuesto
para la emergencia. Y, como de paso, les advierte “que
todo es un asunto entre particulares” en el cual, por
lo mismo, ni puede ni debe intervenir.
....Como es pan de todos los días
en Querétaro desde que asumió el poder la derecha
más recalcitrante y antipopular, el asunto de La Piedad
no es sólo un abuso de autoridad y un contubernio entre
funcionarios federales y estatales; es también un caso
(¡otro más!) de represión política
en contra de un puñado de queretanos pobres, que poco
pueden hacer para defenderse de tan brutales enemigos. Esto
último quedó de manifiesto cuando, en una entrevista
televisada al Presidente Municipal de El Marqués, realizada
el 26 de abril, un día después de haber faltado
a una entrevista prometida a los inconformes, a quienes disolvió
con un piquete de policías, declaró que “se
trata de un grupito de Antorcha Campesina que está dificultando
las cosas” pero que “ya estoy sentando a las partes
en una mesa de trabajo para resolver el problema”. Y añadió:
“la situación es muy delicada, pues el problema
se está politizando”.
....Miente ese señor: ni
es “un grupito” de Antorcha, sino toda la comunidad
de La Piedad, ni ha “sentado a las partes” a dialogar.
Y quien está “politizando” el problema es
él, con tan falsas como inoportunas declaraciones. Pero
una cosa sí dejó clara: a La Piedad no le da ni
le dará agua porque así se lo ordena el Secretario
de Gobernación, pero también por intentar defender
colectivamente sus derechos. Es decir, en Querétaro es
un delito hacer uso de las garantías constitucionales
de asociación y organización, “delito”
que se paga con cárcel, como en el caso de Cristina Rosas
Illescas, o con la privación del derecho humano al agua,
como en el caso de La Piedad ¿Será ésta
la democracia que nos llama a defender todos los días
el presidente Calderón? Poco vivirá quien no llegue
a conocer la respuesta.