En su columna “Cuitlatlán”, del pasado 23 de septiembre de este año, Martín Hernández Alcántara, haciendo gala de la escuela que La Jornada de Oriente le ha dado y de su maestro Fermín Alejandro García, afirma -sin aportar la mínima prueba de su dicho- que “Antorcha Campesina es una organización que constantemente hace reproches a ese y otros medios, que no comparten sus métodos de lucha.” Falso. Antorcha ha protestado contra este diario, porque, mostrando una total falta de ética periodística, de honradez y de objetividad, se ha atrevido a publicar notas verdaderamente criminales (pues ponen en riesgo la vida y la libertad de auténticos líderes sociales), en contra de nuestra organización.
La prueba última de nuestro dicho es su columna, que aquí citamos. Como Júpiter tronante, sin más ni más, el señor Alcántara afirma que le reprochamos, porque no comparte nuestros métodos de lucha. ¿Dónde y cuándo él ha hecho una crítica objetiva, responsable y constructiva de nuestros métodos de lucha, para que se atreva a hace tal afirmación? Nunca. Lo que ha hecho es calumniar, ofender, desprestigiar y atacar por consigna, conducta que ahora quiere disfrazar de “crítica”. Aceptando, sin conceder, que La Jornada de Oriente no ha criticado a Antorcha por “desquiciar el tráfico”, esto no prueba su “honradez” ni su “objetividad”, ni mucho menos desmiente su conducta editorial liquidacionista y desprestigiadora en contra de nuestra organización, como deja entrever en su argumentación Martín Hernández.
Para que no quede duda de que esto es así, citamos parte de lo que, a renglón, seguido dice: “condenamos las agresiones que perpetraron ayer a dos colegas: el fotoperiodista Christopher Damián y el reportero Alejandro Camacho, ambos informadores del diario Intolerancia. Resulta que este martes el par de periodistas fue golpeado y perseguido por una turba de antorchistas (…) quienes arremetieron a golpes y patadas por la espalda contra el trabajador de la imagen, intentando arrebatarle su cámara, aunque sólo se quedaron con una lente. Camacho, su compañero (…) corrió la misma suerte. Para colmo (…) los antorchistas los amenazaron con romperles la madre si se publicaba alguna imagen de lo sucedido. ¿Es eso una organización democrática?”
Hasta para el lector menos avezado queda perfectamente claro que el estilo policiaco y escandaloso de la nota busca desprestigiar, hacernos aparecer como enemigos de la libertad de prensa y, por lo tanto, merecedores de todas las calumnias que La Jornada de Oriente, con esfuerzos dignos de mejor suerte, ha publicado. A los lectores desprejuiciados les hacemos la siguiente reflexión: el hecho en sí sucedió y se explica, más que por antidemocráticos, por las ofensas publicadas por La Jornada de Oriente e Intolerancia, y que, conocidas por los antorchistas, los tienen sumamente “humillados y ofendidos”, y provocan reacciones en algunos de ellos como las que narró tendenciosamente Martín Hernández.
A los periodistas ofendidos les expresamos nuestras sinceras disculpas. Pero, de ahí no se puede deducir que sea una conducta generalizada del antorchismo. Esto lo prueba la intervención enérgica y oportuna de varios miembros de la organización y los llamados a lo rijosos, para conservar la cordura. Por lo tanto, aunque no le guste a don Martín, sí somos auténticamente democráticos y respetuosos de la libertad de prensa. Una prueba más de que lo que decimos es cierto es que, a pesar de tantas ofensas, de tantas calumnias, de tantas negativas a publicar nuestras aclaraciones y a aceptar nuestras pruebas, por parte de La Jornada de Oriente, Antorcha Campesina ha observado una conducta mesurada con este diario.
Teniendo todo el derecho y la razón para hacerlo, nunca hemos realizado una protesta pública en sus oficinas. Baste esta definitiva prueba, para llamarnos orgullosamente tolerantes y democráticos. Por el contrario, la conducta editorial de La Jornada de Oriente lo exhibe como un diario antipopular antidemocrático y liquidacionista de los movimientos populares. Una prueba última: prefirió escandalizar sobre la “agresión a los periodistas” y ocultar, para no contrariar al gobernador, la protesta que 25 mil antorchistas realizaron, por las principales avenidas de la ciudad de Puebla.
La Jornada de Oriente, prefirió quedar bien con los poderosos y dejar oculta la injusticia que los pobres organizados en Antorcha Campesina sufren a manos de un mandatario que se siente gigante, pero que no es más que un enano político. Y es claro que seguiremos sufriendo, más y mayores injusticias, no sólo pobres sino también las sufrirán los periodistas, de seguir siendo obsecuentes con el poder.
* Colaboraciones anteriores