La necesidad de aclarar graves acusaciones, que se hacen en algunos medios de comunicación en contra del Movimiento Antorchista, por el solo “delito” de sostener -durante 6 meses- un plantón afuera de Casa Aguayo, en demanda de atención a nuestros ingentes problemas, me evitó comentar, para mis posibles lectores, algunos sucesos que siempre consideré como una prueba grave de la descomposición política que el gobierno de Mario Marín Torres, desde sus inicios, venía sufriendo, y que, con el paso del tiempo, se acentúan y agigantan.
Siempre me ha parecido un grave desacierto el nombramiento de Darío Carmona como titular de la Secretaría de Educación Pública. Desde mi perspectiva, el gobernador del estado cometió el mismísimo error del gobierno federal: nombrar en un puesto tan importante para el desarrollo de la entidad a un hombre quizás inteligente, leal, sumiso, pero que nada tiene que hacer en un cargo que venían ocupando verdaderos “gurús” de la educación, tales como Enrique Martínez Márquez, Enrique Zamora Palafox, y otros.
A nivel federal, se llegó a igual degradación, al colocar en un puesto tan importante a un tal Reyes Tamez Guerra, Josefina Vázquez Mota, etc., para ocupar la dependencia que dirigieron hombres de la talla de José Vasconcelos y Jaime Torres Bodet. Los resultados de esta política, a nivel nacional y estatal, están a la vista: la educación en nuestro país y en nuestro estado, según la OCDE, es un verdadero desastre. Pero, como era de esperarse, a raíz de estos resultados, el gobernador no sólo no rectifica su decisión sino que continúa con el desmantelamiento de la Secretaría de Educación.
Cesó en sus funciones de subsecretario de Educación Básica, Xicotencatl Arroyo Parra (profesionista de reconocida valía), y, en su lugar, nombró a Wenceslao Herrera Coyac, cuyos méritos académicos ¿¡!? brillan por su ausencia, como para ocupar un sitio tan importante para el desarrollo de la educación en Puebla. El único motivo que explica su nombramiento es que forma parte de grupo marinista, que está utilizando a la SEP como arma de control político, para hacer realidad el capricho del gobernador: imponer a Javier López Zavala como su sucesor en el gobierno.
A continuación, algunas pruebas de mi aseveración: el problema educativo de Huejonapan, en el municipio de Tepexi de Rodríguez, donde un grupo de golpeadoras disfrazadas de maestras -durante 10 años- han maltratado física y moralmente a la población escolar de esta localidad. El conflicto no se resuelve gracias a los “buenos oficios” del secretario de Educación Pública en el estado. Esta es la razón por la que se amenaza a los padres de familia con clausurar la escuela, de persistir en sus demandas. Se está vendiendo protección a cambio de votos; al mismo tiempo que se usa la represión administrativa para alinear a los disidentes. Mejorar la impartición de la educación, superar desvíos y corregir errores, eso no entra dentro de su tarea; los colocaron ahí para complicar los problemas, para golpear y para hacer adeptos a cambio de encubrimientos horriblemente vergonzosos.
Y esta tarea la cumplen tan brillantemente, que creen que podrán imponer a su delfín. Afortunadamente, las encuestas prueban que los ciudadanos poblanos están hartos del “marinismo.” Esta actitud de rechazo a todo lo que huele a imposición se agiganta, día con día, al enterarse la población de otra más de las hazañas marinistas. Según la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, la deuda pública aumentó en un 900 por ciento, al pasar de 716 millones de pesos (en l999) a 6446 millones hasta el presente año.
Este dato viene a confirmar la impresión que el pueblo -en su mayoría- tiene del actual gobierno: ha habido muchos recursos y la poca inversión realizada ha beneficiado, como siempre, a unos cuantos; la mayor parte de los recursos ha servido para un enriquecimiento grosero de la alta burocracia marinista. El ciudadano común, con quien tengo el privilegio de platicar, tiene la percepción de que los fraudes cometidos por COOFIA y SITMA son un eslabón más de la larga cadena de abusos, atropellos y omisiones, que la política marinista viene cometiendo en contra del pueblo pobre.
Intuye que la defensa que intenta hacer la Procuraduría del Ciudadano a los defraudados es una política maquiavélica que, mediante un “acto de justicia”, busca evadir su verdadera responsabilidad, en tan grave delito. Esta es la razón por la que esa misma gente se apresta a darle la espalda a la imposición, porque anhela encontrar, dentro del espectro político poblano, a un hombre diferente, para un gobierno distinto al que tenemos; si no me creen que le pregunten a María de las Heras.
* Colaboraciones anteriores