El lunes 28 de septiembre, el periódico Cambio de la ciudad de Puebla dio a conocer -con grandes titulares- la reunión que, el viernes 25 del mismo mes, el secretario de Desarrollo Social y fuerte precandidato a la gubernatura del estado, Javier López Zavala, tuvo con un grupo de empresarios poblanos. En el cuerpo de la nota se consignó que, aproximadamente mil empresarios poblanos, convocados por los hermanos Posada Cueto, disfrazaron dicho apoyo, presentándolo como una comida que tenía como objetivo principal reconocer 23 años de trayectoria política del secretario de Desarrollo Social.
El mensaje contenido en los discursos, así como el papel protagónico que se arrogan los principales organizadores, vienen a confirmar la suposición del diario. El licenciado López Zavala, en su mensaje, delineó -a grandes pinceladas- lo que será su política empresarial: hará reformas en la legislación local, para facilitarles la inversión. Los empresarios, según el periódico Status, quienes presumen ser coordinadores de la campaña financiera del precandidato, a cambio de las reformas prometidas, ofrecieron su apoyo a Javier López Zavala.
Esta nota nos proporciona dos grandes lecciones, que el ciudadano común y corriente no debe dejar de ver ni dejar pasar. Primera: la nota de referencia encierra el mensaje sicológico, que busca hacer creer a la población en general que la “candidatura” de Javier López Zavala al Gobierno del Estado es un hecho seguro, consumado, que no debe ponerse en duda, pues el apoyo de mil empresarios poblanos, es decir, de los dueños del dinero, es la prueba más contundente; por tanto, todo está decidido y los demás precandidatos están muertos y enterrados, o sólo haciendo a la mosca chillar.
En sus ansias por establecer una dictadura en miniatura, pero igual de peligrosa que una de mayor tamaño, a la burbuja marinista no le importa dejar, en la población en general, la idea de que la democracia, que con bombos y platillos pregona (un día sí y otro también), es una verdadera farsa, es una verdadera burla al pueblo; pues lo aquí transcrito muestra que quienes deciden por sí y ante sí, quienes quitan y ponen gobernantes no es el pueblo sino los dueños del poder político y económico. Este mensaje, en los tiempos que corren, es sumamente peligroso para el progreso y la paz social del estado, pues le matan al pueblo la última esperanza que le queda: encontrar en el relevo sexenal la oportunidad de acceder a un mejor gobierno y a una vida mejor.
Segunda: buscar y encontrar el apoyo de los grandes empresarios poblanos define y caracteriza al precandidato y a su política. No es nada casual el apoyo prometido y el recibido. Es la señal inequívoca de que nos encontramos ante un precandidato, cuyo único y real propósito es gobernar, para y con los empresarios, y la respuesta empresarial confirma que lo sienten una persona mucho muy cercana a ellos y a su política. Y que nadie lo dude: tienen fino olfato para ello.
La prueba última y contundente de lo que aquí decimos nos la proporciona el actuar del gobierno de Mario Marín. A pesar de presumir de ser un gobierno producto del esfuerzo y para los pobres, varios hechos (como el servicio prestado al empresario textilero Kamel Nacif, en el caso Lydia Cacho) nos demuestra que para su arribo al poder contó con el apoyo económico del empresariado, a cambio de ser obsecuente, sin ponerse a meditar si con ello se ponía en peligro su misma permanencia en el poder y renegaba de sus orígenes y propósitos declarados.
El hecho mismo de tener en plantón a los antorchistas, durante cerca de cinco meses, que somos pobres entre los pobres, demuestra que está muy lejos de sentir y pensar cómo y para los humildes; al mismo tiempo que confirma que los poderosos tenían toda la razón del mundo al hacerlo su gobernador y vigilante seguro de sus intereses. Sin lugar a dudas, es lo mismo que nos espera con la candidatura empresarial de Javier López Zavala. Más de lo mismo. Como el objetivo único y último es obtener el poder por el poder, no les importa si para lograrlo tienen que vender su alma al diablo. Olvidan, con toda la mala intención del mundo, que son los gobiernos pro empresariales los que tienen al país en la más grande ruina y al borde un nuevo estallido social de impredecibles consecuencias.
¿Por qué no se contraen compromisos con el pueblo? Porque ese sólo sirve para vestirnos de democráticos y como tema de campaña. Por tanto, adquirir compromisos para resolver su ancestral pobreza es quitarse la posibilidad de alcanzar altos niveles en las escalas sociales, de presumir de democráticos y de salvadores del pueblo. Por eso, para elegir al próximo candidato a gobernador de Puebla, los ciudadanos deben atenerse al adagio popular que dice:”dime con quién andas y te diré quién eres.” Y, en consecuencia, decidir.
* Colaboraciones anteriores