MOVIMIENTO ANTORCHISTA


¿A quién servirá el
candidato que triunfe?


Eleusis Córdova
Dirigente del Movimiento Antorchista en la mixteca poblana
07 de mayo de 2010

Algunas veces en que Juan Manuel Celis Aguirre me invitó a participar en las negociaciones que tenía con el entonces secretario de Gobernación de Puebla, Mario Montero Serrano, como consecuencia del plantón que durante ocho meses sostuvo el Movimiento Antorchista frente a Casa Aguayo, me fue permitido tratar y conocer al político. La impresión que me causó es que era una persona que ni siquiera las formas sabía guardar; de inmediato provocaba el enfrentamiento; las causas: nunca dialogaba, imponía; no escuchaba y, por lo tanto, no entendía los argumentos de la contraparte; sus intervenciones no buscaban convencer sino lograr obediencia ciega a base de terror y amenazas veladas; no buscaba solucionar los problemas, sino complicarlos; nunca pudo, aunque trataba, ocultar el profundo menosprecio por los pobres y la soberbia le brotaba por todos los poros. Es una caricatura, muy mala por cierto, de la personalidad del gobernador del estado.

Ya por esas fechas, se le mencionaba como posible candidato del PRI a la Presidencia Municipal de la ciudad de Puebla, y desde entonces me asaltaban algunas interrogantes: ¿Qué razones podría tener el partido para obsequiar la candidatura a un ciudadano con estas características? ¿Un candidato así, con quiénes y para quiénes gobernará? ¿La campaña a desplegar podrá acarrearle votos o será una piedra al cuello para la candidatura de Javier López Zavala?
Eran preguntas nada más.

Su designación como candidato del PRI a la Presidencia Municipal de Puebla y el desarrollo de la campaña (que los medios se han encargado de reseñar), ha venido a despejar dichas incógnitas.

Las candidaturas en el PRI siguen siendo el pago de compromisos lícitos o ilícitos adquiridos durante el desarrollo de su carrera política. Aún se está muy lejos de que las designaciones se hagan tomando en cuenta las simpatías y los interés de las clases más necesitadas; de buscar un gobierno honrado, popular y eficiente.

Como no podía ser de otra manera, la campaña del licenciado Montero Serrano descansa sobre los grandes empresarios, a quienes busca convencer, prometiéndoles poner su gobierno a su servicio, realiza su campaña en el Tecnológico de Monterrey y hace algunas visitas a los mercados como una manera de ocultar su menosprecio al pueblo. Esta actitud, la base se la ha cobrado lanzándole sonoras rechiflas, que si no hubiera tanta soberbia habían de ser motivo de honda preocupación y de un viraje de 180º en su campaña. Pero eso es pedirle peras al olmo.
 
Montero Serrano gobernará con los poderosos y para los poderosos. Los pobres tendrán 3 años de abandono, de represión y de agravamiento de su pobreza y prueba de ello son las declaraciones de que va a desaparecer a la 46 Poniente. Los antorchistas ya nos preparamos para defender nuestro derecho a existir como organización, nuestro derecho constitucional de gestión y nuestro derecho a una respuesta justa a nuestras demandas.

Sintiéndose muy popular y dando una prueba más de prepotencia y vanidad, se negó a incorporar en su equipo de campaña a gente que por ocupar actualmente un puesto en la administración municipal, tiene relaciones con los grupos populares; tal es el caso de Víctor Manuel Giorgana. Sólo la intervención de Javier López Zavala, que con más olfato político se dio cuenta que su par no levanta y una debacle amenaza al PRI, obligó a meter en el equipo de campaña a dicho funcionario.

La candidatura de Montero Serrano se ha convertido, así, en una piedra en el zapato del candidato a gobernador; su designación ha sido un grave error producto de la soberbia que invade a la clase política en el poder, pues no es un candidato carismático, popular, cercano al pueblo. Por el contrario, se le ve como un individuo totalmente alejado del pueblo y muy ajeno a sus reclamos y necesidades.

Para aquel amable lector, que haga el favor de leer estas líneas, no crea que son producto del coraje o que buscan desprestigiar o atacar por venganza, transcribo las palabras de Víctor Manuel Giorgana expresadas en su toma de protesta como Coordinador Municipal de Promoción al Voto: “La verdad nos sentíamos excluidos, lastimados, disminuidos, desmotivados y hasta enojados porque el modesto capital de cada uno de nosotros había sido desdeñado y hasta estigmatizado por quienes tienen una concepción arrogante del quehacer político”.
Montero Serrano de ti habla la fábula.

* Colaboraciones anteriores
   

INICIO | DIRECTORIO | ARTICULOS | EVENTOS | PUBLICACIONES | COMUNICADOS | CONFERENCIAS
FOTOGALERIAS
| ESPARTAQUEADAS | AVISO LEGAL | MAPA DEL SITIO
Powered By:
webdesign.net.mx
Movimiento Antorchista de México - Copyright © 2000 -
antorcha@antorchacampesina.org.mx