¿Usted le cree a George W. Bush, Presidente
de Estados Unidos, o a todos los voceros de ese gobierno? Se
necesita ser o demasiado ingenuo o muy fanático para
responder afirmativamente. El gobierno de Estados Unidos desde
hace ya muchos años ha utilizado todos los pretextos
y todas las mentiras habidas y por haber para justificar su
política exterior, que ha sido y es la de la explotación
de los recursos materiales y económicos del mundo entero,
en todas las formas y en todos los sentidos: robándose
descaradamente el petróleo de Irak, castigando a sus
enemigos ideológicos y políticos, desapareciéndolos
físicamente, invadiendo países cuando algún
gobierno no es de su simpatía, apropiándose de
inmensos territorios, como en el caso de México que nos
robaron Texas y Nuevo México entre otros, y entrometiéndose
en todos aquellos asuntos que considera pueden resultar en su
beneficio. Para hacerlo ha echado mano de infinitud de argumentos,
cual más falaces; para quien conoce la historia y su
forma de abuso del poder, resultan increíbles y verdaderamente
indignantes. Todos conocimos los argumentos de Estados Unidos
para justificar su invasión a Irak, “instaurar
la democracia en ese país”, la “eliminación
de armas biológicas y nucleares”, “acabar
con la dictadura sanguinaria de Sadam Husein” etc., etc.
mentiras que más tarde se ha podido comprobar que fueron
un pretexto y una farsa para justificar su agresión a
este país y apoderarse de su inmensa riqueza petrolera,
como lo ha estado haciendo hasta este momento. Ahora ha iniciado
nuevamente su propaganda en los medios de comunicación
para preparar el terreno hacia un ataque o intervención
militar contra otra nación árabe: Irán.
Nuevamente los argumentos para un posible ataque son verdaderamente
endebles. El principal es que Irán procesa material radiactivo
que puede utilizar para la producción de armas nucleares;
esto quiere decir que, si fuese así, Irán estaría
en la posibilidad de armarse de esta forma y atacar y destruir
a cualquier país que se le antoje. Estados Unidos, con
George Bush a la cabeza, plantea que Irán no puede ni
trabajar sobre este tipo de materiales, ni llegar a tenar armas
nucleares para su ataque o su defensa. Pero lo curioso está
en que, como todos sabemos, Estados Unidos sí posee,
y desde hace tiempo, este tipo de armas, y por lo tanto el hecho
de que pretenda invadir, impedir o castigar a quien intente
tenerlas representa una lógica demasiado torcida, pues
significa que los únicos que pueden tener armamentos
para destruir a sus enemigos o al mundo, son Estados Unidos
y sus aliados y por lo tanto los demás individuos o países
lo único que tienen que hacer es poner el cuello para
que se lo pisoteen los imperialistas del mundo, en pocas palabras,
deben someterse a todo lo que este país quiera, sin rechistar
para nada en ningún sentido. Los países, según
la visión de Estados Unidos, debe imitar por la buena
o por la mala el modelo económico y político de
éste país imperialista, que se considera a sí
mismo modelo del mundo pero, curiosamente, en éstos días
estamos siendo testigos de cómo en el interior de este
monstruo existe la más profunda desigualdad social, pues
con las marchas de los emigrantes en diferentes partes de Estados
Unidos, ha salido a la luz pública los salarios miserables
pagados a los trabajadores mexicanos, los empleos más
denigrantes y humillantes para los mexicanos que han cruzado
la frontera, la falta de derechos laborales y sociales para
los trabajadores mexicanos, el racismo y discriminación
con que son tratados, y a últimas fechas los despidos
injustificados, sin ningún apego al derecho laboral y
sin ninguna compensación económica a todos aquellos
mexicanos que han participado en las marchas por mejores condiciones
de vida en ese país y por un cambio en la política
migratoria. Las consecuencias todavía están por
verse y difícilmente, cuando menos en éste momento,
serán favorables a los migrantes mexicanos y son una
prueba contundente de que el país que se dice modelo
del mundo es el generador más cruel de un racismo indiscriminado.
Y qué decir de los horrendos crímenes ocurridos
en este país y que salen a la luz pública cada
momento, del pandillerismo y la drogadicción que corroe
a los jóvenes y a muchos adultos de la sociedad norteamericana,
la prostitución, la mafia, y los escandalosos actos de
corrupción en ese país. No, definitivamente no
creo, no acepto, que el tipo de hombre y país que nos
plantean los norteamericanos y el imperialismo deban ser el
modelo de hombre y país al que todos debamos imitar por
la buena o por la mala, Estados unidos procede con los individuos
y países con la lógica de: yo si tengo derecho
a matarte y tu no tienes derecho a defenderte.