MOVIMIENTO ANTORCHISTA


¿De qué lado estamos?

Gabriel Hernández García
Dirigente antorchista en el estado de Oaxaca

06 de enero de 2006

Es usted mexicano ¿de primera o de segunda? ¿No le parece justa la clasificación? ¿le parece incorrecta? No importa, de todas maneras lo es. Y es que la clasificación planteada no depende propiamente del gusto o no de las personas, es decir de que quieran quedar incluidas en tal o cual lugar, sino de su realidad económica y social la cual no varía por hecho de sentirse parte de una clase social privilegiada o excluida. Tampoco a mi me parece positivo el hecho de que algunos individuos tengan todas las posibilidades económicas para gozar de la riqueza social en forma ilimitada y en cambio otros se contenten con lo mínimo o con el disfrute de la riqueza de segunda mano o de mucho menor calidad.

Veamos esto con mayor detenimiento.
Un altísimo porcentaje del parque vehicular de los mexicanos está en pésimas condiciones y pone en grave riesgo la seguridad y la vida de quienes usan ese tipo de vehículos. Una parte de dichos vehículos, es adquirida en la zona fronteriza de nuestro país, actualmente en Estados unidos o bien simplemente son vehículos que la mayoría de los mexicanos usamos de segunda mano, es decir no los adquirimos nosotros directamente de la agencia, sino que se compran a quienes ya no quieren usarlos y por lo tanto nos lo venden ya siendo mercancía de segunda, en ese sentido es fácil observar en todas las ciudades de nuestro país vehículos que casi se deshacen al circular o mas o menos bien conservados, pero que son una verdadera reliquia como piezas de museo y que muchas veces son los causantes de una contaminación mayor; sin embargo la necesidad de utilizarlos obliga a la reparación infinita de los mismos. Claro está que usar vehículos usados de segunda mano no es un gusto sino una absoluta e imperiosa necesidad debido a la falta de recursos para adquirir uno nuevo en las agencias de carros nacionales, cuyo precio lo pone fuera del alcance de las manos de la inmensa mayoría de la población que pueda adquirir un vehículo. Le pregunto ¿Qué carro usa usted, de primera o de segunda?

En cuanto a la ropa ¿dónde la compra? ¿Palacio de hierro, fabricas de Francia o Liverpool? O en tianguis populares o ya simplemente en los bazares de ropa usada proveniente de Estados Unidos. La mayoría de la población que conozco no viste ropa cara y en casos verdaderamente extremosos, que son muchos, sobre todo en el caso de la población campesina, su vestido no es de su talla, esta remendado múltiples veces y en varios casos se está prácticamente deshaciendo en hilachos. Otra vez la pregunta ¿usa ropa cara e importada? O bien de segunda como ya lo dijimos.

En el caso de las películas o los discos compactos( para quien puede usarlos) es evidentísimo la característica de ser de primera o de segunda pues un disco original tiene un precio de doscientos pesos o más y en cambio una película pirata puede costar de treinta a diez pesos, o bien un disco de música original viene también prácticamente valiendo lo mismo, para alguien con solvencia apretada definitivamente, difícilmente va adquirir un disco o película de doscientos cincuenta pesos pudiendo gastar diez o veinte en el “mercado negro”. También aquí es fácilmente entendible que la calidad de la película en cuanto a color y sonido deja mucho que desear, pero quien la adquiere, sacrifica la calidad de la misma por el dinero que puede pagar, es decir otra vez nos colocamos en la categoría de ciudadanos de segunda. Y estos son los que tienen televisión a color, y posibilidad de comprar un DVD o un modular, pero la gran mayoría de la población ni ve películas ni compra discos, sino solamente oye su radio o solamente escucha las noticias por terceras personas. Estos ciudadanos seguramente han de ser de tercera o cuarta categoría.

Lo mismo podemos decir en cuanto a la comida, pues hay individuos con solvencia económica para comer en los mejores restaurantes de cada ciudad o del país gastándose lo que deseen en dichas comidas y en cambio hay otros que tienen que comer en fondas, en las taquerías callejeras, o simplemente galletas con refresco. La misma pregunta, ¿dónde y que come usted? Lo mismo podemos decir para los estudios de nosotros o de nuestros hijos, si son en escuelas públicas, privadas o en el extranjero, la pregunta es ¿dónde y cuanto tiempo estudió? Para la justicia, ¿ha ido usted a la cárcel por delitos menores o tuvo dinero para pagar abogados y fianzas? Los romanos decían que la justicia era como la telaraña; atrapaba los insectos pequeños y dejaba pasar a los grandes. ¡Qué tan fuerte económicamente es usted para pagar la justicia!

Como puede verse la enumeración puede seguir siendo infinita y cada quien en función de los beneficios o la exclusión de los mismos puede situarse en la categoría de primera segunda o tercera. Nos guste o no.

 

 

 

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