El linchamiento político hacia el gobernador del estado
de Puebla parece amainar, o cuando menos se encuentra en standby,
es decir en suspenso por un momento, para pasar a un segundo
plano dependiendo del interés de sus enemigos y de la
capacidad que tenga éste y sus aliados para defenderse.
A mi juicio la verdadera realidad sobre el tipo de delitos cometidos
y su sanción legal tendrá que ser definida en
tiempo y forma por la Suprema Corte de Justicia de la Nación
que es donde debió y debe ventilarse situaciones de éste
tipo u otras peores, y por lo tanto será ésta
instancia judicial quien determine a que grado y en que forma
se ha violado la Ley y se merece un castigo para quienes lo
hayan hecho. Coincido por lo tanto con quienes por las razones
que sean piden castigo a los culpables y protección a
los inocentes, que es y ha sido un principio elemental en la
historia de la humanidad.
Por lo que se ha conocido sobre la verdadera causa del escándalo
político mencionado, visto y oído en los videos
y cintas tantas veces repetidos, por los canales de televisión
y por otros medios, se trataba de enjuiciar, y también
castigar, a personas que abusando de su poder económico,
político etc., tales como Jean Succar Kuri y su aliado,
amigo o cómplice Kamel Nacif Borge, los cuales al satisfacer
sus deseos sexuales abusaron de menores de edad, aprovechando
su cercanía con las víctimas o bien ofreciendo
beneficios económicos facilitaron el abuso sexual tan
comentado. Evidentemente a tales individuos y por tales acciones
también tendrán el castigo que la Ley establezca
y su conducta, dado que ellos mismos así lo han aceptado
resulta reprobable para la absoluta mayoría de la sociedad,
en cualquier lugar y forma en que se presente dicho abuso sexual.
Pero lo que si considero desproporcionado es la difusión
que se realiza ante tales hechos como si fueran los únicos
o más relevantes que hayan ocurrido en el país
y en los tiempos corrientes. La verdad es que aunque suene amargo
y difícil de aceptar es que no son los únicos
ni son los peores sino que el abuso de éste tipo se ha
venido cometiendo desde tiempo remotos en el mundo y en nuestro
país y aunque suene crudo se va a seguir dando, sobre
todo en mayor proporción en sociedades como la nuestra
donde el dinero juega el papel fundamental a grado tal de comprar
la conciencia de los hombres y de las mujeres los medios de
comunicación para callarlos cuando así les conviene
a los poderosos o bien la justicia para no aplicar el justo
castigo a los abusadores de menores.
Ha habido escándalos vergonzantes de abuso de menores
dentro de la iglesia católica como el tan sonado Marcial
Maciel, cura originario de Cotija Michoacán fundador
de diversas organizaciones en México y en el mundo, influyente
entre los círculos más poderosos del mundo y de
México que también fue acusado de abuso de niños,
para éste tiempo ya adultos y de otros todavía
en la infancia y que a pesar de las denuncias hechas en su contra
y de su organización, precisamente al gran poder que
tiene no han sido sancionados como debieran ser, y. las desviaciones
sexuales que afectan precisamente en éste terreno a mujeres
u hombres en diferente grado y forma son prácticamente
infinitas cometidas no solamente dentro de la iglesia, o utilizando
como protección la religión, sino en prácticamente
todos los ámbitos de la sociedad, baste recordar que
la propia Lydia Cacho mencionó como un pederasta también
al propio Miguel Ángel Yunes Subsecretario de Protección
y Participación Ciudadana Federal del cual a pesar de
ser señalado e involucrado en los mismos delitos que
Jean Succar Kuri prácticamente no se ha dicho ni tocado
para nada.
¿Éstos casos e individuos son los únicos?
No, evidentemente no y seguramente tampoco van a ser los más
escandalosos.
Seguramente la igualdad legal en México sigue siendo
como la metáfora que los Romanos tenían sobre
la justicia, que comparaban con una telaraña según
la cual atrapa a los insectos pequeños y deja libre a
los grandes, cuando menos en éste momento tal parece
que ésta comparación sigue siendo válida.
Por mi parte seguiré en el esfuerzo de toda mi vida en
el sentido de llamar a las grandes masas depauperadas a formar
una organización que sirva para el trabajo y la participación
social y también para la defensa política de nuestros
agremiados.