El recurso no es nuevo, es empleado desde hace mucho tiempo,
ha sido y fue ingenioso, pero es conocido, los pequeños
ladronzuelos en las calles, cuando robaban algo, huían,
y cuando la policía los perseguía y se creaba
una gran confusión por la persecución, los ladroncillos
se paraban de repente y señalando hacia a delante empezaban
a gritar para que la policía persiguiera a otros y no
a ellos; “ al ladrón, al ladrón” y
una vez que lograban despistar a la policía o a quienes
le perseguían se iban tranquilamente a otro lado burlándose
de los ingenuos o tontos que cayeron en la trampa. Esto viene
a colación debido a que cada vez que hay algunas acusaciones,
sencillas o graves en las que se acusa o inmiscuye a algunos
integrantes del PRD, (y es evidente que en algunos casos son
bastante escabrosos) estos han respondido a dichas acusaciones,
acusando a su vez a sus detractores de estar haciendo “complots”
y de sembrar “sospechas” para calumniar al PRD,
y de tenderles todo tipo de trampas para coartarles la posibilidad
de que accedan al poder. En ese sentido, me parecen a mi más
semejantes al cuento con que inicio ésta colaboración
que ciudadanos responsables serios y cabales que pretendan con
cu lucha crear un México mejor. Así lo hizo el
Sr. Manuel López Obrador cuando se le pretendía
desaforar de Jefe de Gobierno del Distrito Federal, acusando,
a su vez, a sus enemigos de estar realizando un complot en su
contra, Pero no deshizo, cuando menos hasta donde se conoce
las acusaciones legales, por las que estaba implicado en tal
hecho y pretender despojar de su predio a los dueños
de El Espino, pleito que por cierto no ha terminado. Después
prácticamente ocurrió lo mismo cuando a Rene Bejarano
se le pudo observar recogiendo una suma cuantiosa de dinero
de Carlos Ahumada, siempre se sostuvo por los Perredistas que
era otra forma de desprestigiar al Sr. López Obrador,
o a los Perredistas, sin querer desvanecer con la verdad la
acusación de haber recibido dinero por quien sabe que
causas en forma poco clara o lícita por personas que
no tenían nada que ver en el proceso electoral y de fondos
que legalmente no eran correctos. En la semana que corre otro
nuevo video-escándalo se ha presentado en el que otros
prominentes Perredistas son exhibidos, cuando menos así
se observa en los videos, entregando cuantiosas sumas de recursos
económicos al Señor Carlos Ahumada, y cuando se
le cuestiona por el conductor del noticiero “primero Noticias”,
Carlos Loret de Mola, al Señor Leonel Cota Montaño,
actual jefe de los Perredistas, sobre las razones, los vínculos,
el porqué y el para que de éste tipo de “transacciones”,
nuevamente se sale por la tangente y pretende desviar las acusaciones,
planteando que hay otros políticos, candidatos a puestos
de poder o funcionarios públicos que han gastado muchos
más recursos que los que ellos han recibido y de los
cuales no ha habido denuncia ni investigación al respecto.
Ciertamente Leonel Cota Montaño o los Perredistas pueden
tener razón en sus afirmaciones pero ante una acusación
tan grave y delicada tienen que dar una explicación limpia,
clara, contundente y precisa ante la opinión pública
u otras instancias donde sea requerida, sobre las verdaderas
razones del porqué se ha filmado y se puede presentar
a la opinión pública un video en el que son exhibidos
como corruptos, acusación que tanto le criticaron al
PRI. No se vale que en lugar de explicar sincera y honestamente
el significado de una conducta bochornosa se desvíe la
atención acusando a otros de ser iguales o peores. Si
los Perredistas quieren ser la opción para el pueblo
de México tienen que limpiar su nombre y el de su partido
aclarando fehacientemente y con la verdad los escándalos
en los que ven implicados y vigilar, hasta donde sea posible
la conducta de todos sus integrantes para que no caigan en la
corrupción, en el divisionismo, en el sectarismo, y la
violencia por las que se les ha identificado en los últimos
tiempos. Cuestión difícil pero necesaria e ineludible
para quien quiere ser el gobernante de éste país
tan necesitado de honestidad y trabajo desinteresado.