No podía ser de otra manera. La economía más
poderosa del mundo en estos momentos, se siente dueña
del mismo, y lo demuestra cada ves que tiene la oportunidad,
tratando de imponer los acuerdos que le convienen invadiendo
países si esto le representa beneficio, instrumentando
la política migratoria que lo beneficie ( excluyendo
y rechazando a los mexicanos y centroamericanos o premiando
a los cubanos disidentes de la isla socialista) o bien como
en el caso de la expulsión de la delegación cubana
del hotel María Isabel Sheraton el día viernes
tres de febrero del año en curso. Incidente que en éste
momento ocupa las noticias de las primeras planas de los medios
de comunicación nacionales y seguramente algunos extranjeros.
Nuevamente y como ocurre en estos casos las opiniones son diversas
al respecto e incluso encontradas radicalmente o bien atenuadas
conforme la a la simpatía que se quiera o no atraer de
Estados unidos. En mi opinión, aunque pudiera no ser
la más correcta o aceptada, no me queda lugar a dudas
en cuanto al significado de tal acto. Significa el hecho evidente
de que Estados Unidos se considera dueño, amo y señor
de todas las cosas habidas y por haber en este mundo y como,
el Hotel Maria Isabel Sheraton de la ciudad de México,
lo consideran bajo su jurisdicción o ingerencia, se considera
con el derecho para aceptar, rechazar, o expulsar a quien ellos
consideran de su gusto o simpatía. Actúan como
dueños de su casa, aún cuando sea evidente que
el Hotel en cuestión no es ni su casa, ni su país,
ni su territorio ni nada, y en ese sentido no tienen ni tenían
el mínimo derecho para expulsar o rechazar a otros individuos,
en una actitud claramente racista y por lo tanto fascista, condenando
a estos por su ideología. No coincido por lo tanto con
quienes consideran necesario investigar primero si se violaron
o no las leyes internacionales o de otro tipo. Para mí
cada quien gobierna en su casa o en su país y no tiene
porque tomar decisiones en la ajena o en una república
diferente y creo, sin lugar a dudas que ni la gerencia del hotel
ni el gobierno Estadounidense tenían porque haber tomado
la decisión de expulsar a la delegación cubana
de un Hotel que no estaba en su territorio. Así pues
independientemente de las opiniones encontradas me pronuncio
enérgicamente por la violación a nuestras leyes
y a nuestra soberanía como nación.
No debo dejar de notar que las opiniones de mucho analistas
e intelectuales de México, ultrarradicales cuando se
trata de criticar a los cubanos o venezolanos, en este incidente
se muestren cautelosos, timoratos, o simplemente pretenden ignorarlos
sin tomar una posición clara y definida sobre el mismo.
En caso de permitir que esta actitud se siga presentando, casi
como ya ocurre en muchos casos, no habrá ningún
lugar del mundo ni ninguna actividad humana en donde Estados
Unidos no imponga o pretenda imponer sus criterios, que como
éste caso son totalmente discriminatorios hacia unas
personas con una posición ideológica diferente.
Es también increíble el odio irracional, al grado
de actuar, hasta en los lugares menos creidos en contra de sus
enemigos políticos. Y también la infinita información
que tiene sobre donde quienes y que actividades realizan en
cualquier parte del mundo, actuando de una forma violatoria
de los derechos humanos.
Tampoco coincido con el gobierno del Distrito Federal en el
sentido de que ahora, y a raíz de ese incidente se descubra
una serie de anomalías que incluso ponen en peligro la
vida de los huéspedes del hotel y que hasta este momento
se estén descubriendo y calificando como tan graves para
retirar la licencia de funcionamiento o incluso la clausura
definitiva, me parece que sancionar al hotel por estas faltas
sólo son muestra del gran temor de castigar a alguien
por las faltas y los delitos cometidos como es el caso de su
actitud fascista y racista y es el miedo así mismo a
Estados Unidos y a las represalias que pudiera realizar en contra
de quien le afecte sus intereses. Que curioso que un gobierno
de izquierda, que siempre se ha dicho enemigo del imperialismo
ahora no se atreva a hablar con toda claridad sobre las verdaderas
causas o motivos de la sanción al multimencionado hotel.
¿No será una falta de congruencia política
e ideológica? Termino ésta colaboración
considerando que ésta no será ni la única
ni la más grave de las intervenciones de Estados Unidos
sobre nuestro país o en otras partes del mundo pues lo
podremos observar en muchos ejemplos con la violación
de los derechos humanos en la frontera o los ilegales en Estados
Unidos o en muchas otras formas diversas, pero esa actitud no
podrá ser frenada ni criticada con toda energía
mientras no se deslinde con toda claridad de quien o de que
lado estamos y no se conforme una organización genuina,
verdadera y absolutamente mayoritaria que sea capaz de responder
como un solo hombre en ingerencias como la comentada en éste
espacio, por millones tal y como lo hacen los cubanos cuando
éste tipo de incidentes ha ocurren en su país.