Sigue vigente en la mente y en la actividad del hombre la necesidad
de conocer o discernir problemas teóricos que ancestralmente
le han afectado y que tienen su vinculación con la vida
práctica y cotidiana que enfrenta a cada momento. Oscar
Wilde, Platón, y otros intelectuales de gran calibre
han abordado el problema de la incongruencia entre la belleza
exterior de las cosas o las personas y su correspondencia con
el contenido o las cualidades morales internas de las personas.
En su novela El retrato de Dorian Gray el escritor Irlandés
aborda el problema de la belleza externa de Dorian Gray, un
hombre apuesto, con una gran personalidad y proyección,
al grado tal de subyugar por dicha apariencia externa a todos
aquellos con quienes entraba en contacto y convivía,
no había persona o grupo social que pudiera resistir
su encanto, derivado de la belleza externa que proyectaba, sin
embargo, y en la medida en que éste personaje concibe
el gran poder de su belleza, y sabedor de que podía perderla,
intenta conservarla por la vía de vender su alma para
seguir hermoso y poder disfrutar de los privilegios que le brindaba
el hecho de hechizar con su belleza. Ya desde ese momento Dorian
Gray empieza su perdición, pues al conservar su aspecto
agradable y bello durante muchos años le permite engañar
a la sociedad en que convive pero a su vez inicia su degradación
moral pues amparado en esta cualidad puede realizar todo tipo
de bajezas, como la traición, el engaño hacia
las mujeres, el fraude, el asesinato y todo tipo de pecados,
sin que nadie sospeche que tras esa apariencia deslumbrante
se esconda un verdadero monstruo de maldad. Como se sabe, en
la novela Dorian Gray ha sido pintado en un retrato que al ser
reciente refleja la belleza , pero en la medida en que el personaje
vivo comete sus crímenes, estos se ven reflejados distorsionando
la belleza del retrato para ir convirtiendo a éste en
el monstruo que en la vida real es Dorian Gray, el cual se da
cuenta que el retrato absorbe y refleja su degradación
moral, terminando desesperado, por la fealdad y lo horroroso
de sus crímenes reflejados en el retrato, por tratar
de destruirlo causando así su propia destrucción.
Como puede verse en ésta novela se aborda el problema
de la apariencia de los hombres y las mujeres que si bien es
cierto externamente pueden ser un modelo de belleza estética,
digno de admiración, no por ese hecho podríamos
o deberíamos de considerar que sus cualidades morales
son igualmente perfectos, cuestión que sería una
verdadera casualidad si no que es necesario tener el mayor cuidado
para interpretar la coincidencia de belleza externa e interna.
O bien a que grado se puede dar dicha coincidencia. El mismo
Oscar Wilde planteó que hay apariencias externas horrendas
pero completadas con cualidades morales internas verdaderamente
admirables y bellas, y la literatura nos ha dado el ejemplo
de el “Jorobado de Notre Dame”, y por otra parte
encontramos en la literatura o en la vida real lo contrario,
que lo hermoso puede ser horrendo pues existen personas de una
apariencia física impecablemente bellas, pero vacías
o con todos los vicios y deformaciones morales que se puedan
imaginar. Ciertamente mi posición no puede ni debe ser
pesimista encasillando a los hombres en feos y buenos y a los
bellos en malos y corruptos, pero la posibilidad de una coincidencia
entre belleza externa y coincidencia de cualidades morales internas
positivas solamente podrá incrementarse en la medida
en que se cambia las condiciones sociales de los hombres en
donde no haya las condiciones para que se corrompan, se destruyan
o se degraden, pero mientras esto ocurre, es necesario reflexionar
sobre el tema e invitar al hombre a estudiar y a compenetrarse
del arte en forma de literatura, pintura, música, escultura
etc. Pues en la medida en que el hombre por la vía de
valorar y conocer las cualidades estéticas éstas
despiertan en su interior la imitación de lo bello y
de lo hermoso, alejándonos o elevándonos por encima
de las pasiones humanas más bajas a las que ve sometido,
cuando no conoce o no sabe, que si bien es cierto podemos mentir,
engañar o destruir también podemos construir y
hacer o actuar bien.
Por otra parte no hay que olvidar que Platón planteaba
que analizar el concepto de lo bello esto sólo podía
ser apreciado por dos de nuestros sentidos: La vista o el oído
que son quienes nos informan de, sí las personas que
consideramos bellas lo son o no, pero es evidente que el conocimiento
de un objeto o de una persona no puede darse solamente por la
vía de nuestros sentidos, vemos que estos al comunicarnos
con la realidad solamente nos informa justamente de la apariencia,
pero que es el cerebro humano con todo lo complicado de sus
razonamientos quien nos acerca lo máximo posible al conocimiento
de las cosas o de los hombres. De manera tal que quien pretenda
conocer al hombre o a la mujer del tipo o del nivel que sea,
no podrá dejarse guiar solamente por su apariencia externa
sino que tendrá que conocer lo máximo posible
de quien pretenda hacerlo y a través del mayor tiempo
para no guiarse solamente por la primera impresión, es
decir que definir lo que es bello interna y externamente es
verdaderamente difícil.