A raíz de la subida a la presidencia de la república
de Bolivia, del ciudadano Evo Morales, se ha planteado que éste
es el primer presidente indígena puro que ha llegado
a ocupar el cargo de más alto nivel de los países
de América Latina, dicha afirmación se debe quizás
al olvido o ignorancia de que el Lic. Benito Juárez García
realmente fue el primer indígena mexicano que en 1857
se convirtió en el primer presidente indígena
que ocupara una magistratura de tal nivel. Evidentemente ambos
personajes merecen por sus cualidades ser registrados en los
anales de la historia, pero, corresponde al mexicano haber sido
el primero que por sus méritos y cualidades llegó
a encumbrarse al más alto nivel de una nación.
De Juárez se ha escrito hasta el cansancio muchas opiniones
adversas y favorables, pero aunque mucho se habla de ello es
necesario resaltar que éste indígena oaxaqueño
bien merece el lugar que ocupa en la historia, por su claridad
para esbozar, promulgar y ejecutar muchas de las leyes que siguen
siendo el pilar de la estructura social y política de
México. Impulsó las Leyes que prohibían
los tribunales especiales, en los cuales se juzgaban a los individuos
por las categorías que tenían de blanco, criollo,
mulato o indígena y cuya justicia era siempre a favor
de los pudientes económicamente y de los blancos o de
mayor categoría o ascendencia de la raza blanca o española;
Juárez estableció las Leyes que declaraban la
igualdad de los hombres ante la Ley y ante la sociedad estableciendo
los tribunales del fuero común o del fuero federal para
la impartición de justicia para todos los ciudadanos
independientemente de su condición social o económica.
Es decir terminó con los privilegios sociales, económicos
y legales de una minoría que aprovechándose de
dichas condiciones pisoteaba a la inmensa mayoría de
la población Mexicana; posteriormente retomando la iniciativa
de Miguel Lerdo de Tejada promulgó las Leyes de Reforma
y ejecuta la ley de desamortización de los bienes del
clero, como una forma de disponer de las grandes riquezas que
de otra manera no podrían utilizarse ni ponerse en circulación,
pues dichos bienes ni producían ni se vendían.
Por otra parte establece la prioridad del estado para regir
los destinos del país y para celebrar los contratos de
matrimonio como los verdaderamente válidos ante la sociedad,
dejando en segundo término y como voluntario el matrimonio
por la iglesia, terminando con ello con los cobros exagerados
e injustificados que la iglesia cobraba por éstas ceremonias
eclesiásticas y por lo tanto establece la más
perfecta y absoluta independencia entre los negocios del estado
y los eclesiásticos es decir contribuyó a que
los ciudadanos mexicanos tuvieran la libertad para practicar
el negocio, la religión o libertad política que
más le conviniera, razón por la cual siempre formó
en el grupo de los liberales más consecuentes que hubo
en su tiempo. No solamente por su claridad e impulso a las leyes
mencionadas hay que admirar a Juárez sino también
porque independientemente de su origen indígena y pobre,
supo tener carácter para impulsarse y mantenerse como
uno de los mejores hombres de su tiempo y de nuestro presente.
Es decir no le amilanó ni su origen ni su posición
económica. Debe reconocérsele también a
Juárez su temple para soportar las mayores adversidades
que pueden sufrir los políticos en sus tiempos, pues
Juárez sin recursos económicos, con una patria
en banca rota, sin ejército y con enemigos por todos
lados supo mantener su investidura y remontar las situaciones
peligrosas y extremadamente difíciles ante la invasión
de ingleses, españoles y franceses y superarla al grado
de que se convirtió en símbolo de su tiempo y
del nuestro, es decir en un hombre cabal, firme, sencillo y
honesto, dándole seguridad a los hombres de su gabinete
que lo siguieron en sus aventuras y a la nación entera
creando una estabilidad tan necesaria en su tiempo y las bases
de nuestra sociedad actual.
Sus enemigos los conservadores de su tiempo y del actual no
le perdonan que desde entonces se haya opuesto a la monarquía,
a los privilegios del clero, a la desigualdad social, a la ignorancia
de los indígenas y desprotegidos, no le perdonan su firmeza
de carácter, y su confianza plena en la creencia de un
mundo mejor sin las desigualdades de su tiempo, cuestiones que
con dificultades y aunque sea en ínfima proporción
se han ido mejorando poco a poco y tendrán que seguir
haciéndolo, por eso, porque no coincidió con las
ideas más retrógradas y del conservadurismo total,
los panistas actuales no le perdonan estos hechos y han pretendido
borrarlo de la historia como han hecho con algunos de sus retratos
y efigies o nombres de los que existen en todo el país.
Los mexicanos nos tenemos que enorgullecer de que un indígena
como Juárez haya tenido la inteligencia, la sencillez,
la nobleza, la claridad y el carácter para ser uno de
los mejores presidentes de México y del mundo.