¿Ha leído usted Germinal de Emilio Zola?, debería.
Si no lo ha hecho le hago una invitación muy sincera
que lo haga en el entendido de que no va a perder su tiempo
y podrá conocer la vida de los mineros del carbón
en el siglo pasado en Francia tal y como el autor del libro
los conoció a ellos y a sus condiciones y los pintó
literariamente con toda la crudeza de sus condiciones de trabajo,
así como de la miseria de su vida social. Si ya leyó
esta gran novela estará de acuerdo conmigo en que si
pudiéramos con la vivacidad, inteligencia y genialidad
de Emilio Zola describir la tragedia de la mina Pasta de Conchos
en nuestro estado de Coahuila, tendríamos que escribir
una novela tan cruda y descarnada como la describió éste
autor francés. Para quienes no hemos convivido con ese
mundo tan lúgubre, tan sórdido y tan desesperanzador
nos resulta casi imposible creer que una vida así pueda
considerarse como tal, es decir como vida, pues los salarios
percibidos las condiciones de trabajo en los mineros, el ambiente
tan peligroso, insalubre, incognoscible por la oscuridad en
el fondo de la tierra, la degradación del ser moral ante
las condiciones materiales y sociales que se viven, el desamparo
de los obreros y de las leyes, el dominio total y absoluto de
los dueños de las minas sobre sus trabajadores, hacen
casi increíble repito el que sea posible vivir de esa
manera. sin embargo han pasado casi cien años de que
Emilio Zola escribió su Novela y al escuchar la descripción
de las condiciones en que los mineros de la mina Pasta de Conchos
trabajaban y vivían es como si estuviéramos reviviendo
con toda intensidad la vida y condiciones materiales de los
mineros de “La Voreux” , mina donde trabajó
“Esteban” el protagonista principal de la novela
mencionada, y los salarios de 100 a 150 pesos que recibieron
los mineros de Coahuila no se diferencian mucho de los salarios
miserables que recibían los mineros franceses en la época
en que se sitúa dicha novela los cuales sólo le
alcanzaban para medio vivir a “buenamuerte” y toda
su familia el cual recibió ese nombre por haberse escapado
tres veces de morir aplastado, ahogado o quemado dentro de las
minas de Hulla donde se sitúa la novela. Y el contubernio
entre el estado, los dueños de las minas y los comerciantes
de la novela Germinal tiene mucha similitud o paralelismo entre
las relaciones entre la Secretaría del Trabajo, los gerentes
de la mina Pasta de conchos, según se dice, propiedad
del grupo México y los dirigentes del Sindicato de Mineros,
los cuales han resultado ser unos verdaderos pillos que cuando
menos así lo indican los medios de comunicación,
se ha descubierto, realizaban fraudes con millones de pesos
que le correspondían a los trabajadores, es decir, que
los mineros aparte de la tierra que tienen encima cuando trabajan
todavía soportan la carga de toda una gran masa de funcionarios
líderes que viven del trabajo que ellos realizan y como
si fuera una premonición o maldición de Emilio
Zola se sigue cumpliendo la idea expresada por el en el sentido
de que las minas son una especie de “ animal extraño,
dispuesto a tragarse hombres y más hombres”, tal
y como aconteció ahora con la muerte de los sesenta y
cinco minero mexicanos, los cuales por lo que parece ser también
han sido tragados por la Mina Pasta de Conchos. Pero lo más
grave de todo está en que independientemente de las declaraciones
de las autoridades en los medios de comunicación y de
la cobertura noticiosa que las televisoras nacionales u otro
tipo de medios de comunicación la verdad es que una ves
que ésta tragedia deje de ser noticia poco o muy poco
se van a mejorar las condiciones de los mineros de Coahuila
y de otras partes del país y poco a poco su desgracia
será olvidada de todos hasta caer en el abandono. Ésta
situación no puede corregirse ni se va a corregir mientras
los mineros de Coahuila y de todo el país no se unan
con los obreros de otros sindicatos de las diferentes ramas
industriales, repito mientras no se unan verdaderamente como
un solo hombre para enfrentar a las poderosísimas Uniones
Patronales que los mantienen en condiciones legales, materiales
y sociales tan desventajosas.