En la antigua Grecia en la región conocida como el Peloponeso
los primeros y más antiguos pobladores, fueron conquistados
por grupos étnicos que militarmente los superaron, y
los convirtieron en esclavos. El grupo dominante, los esparciatas,
dominaron a los Ilotas y los utilizaron para el cultivo de las
tierras en beneficio de los primeros y en forma inconcebible
para nuestros tiempos, para el entrenamiento de la casta militar
y guerrera, mandando matar a los ilotas más jóvenes
y fuertes, como una manera de probar la fuerza y el valor de
los jóvenes guerreros. Es decir se les utilizaba para
probar que tan desalmado y sanguinario, o cobarde, podría
ser el nuevo guerrero. Los primeros pobladores de esa tierra
fueron después esclavos y víctimas de quienes
llegaron después.
En América del Norte los Españoles conquistaron
a los indígenas del Valle de México y posteriormente
de otras regiones del país, extendiéndose hacia
las regiones más inhóspitas del norte, convirtiéndolas
en territorio de dominio español. En las Zonas donde
les convino establecieron la encomienda y se pusieron a explotar
a los indígenas y a dominarlos de todas las formas imaginables
y posibles convirtiéndolos en semi-esclavos en la propia
tierra que antiguamente les pertenecía. Los sometieron
a todo tipo de humillaciones y a la explotación más
salvaje que se pueda conocer, llegando a la eliminación
física de todos aquellos indígenas que no aceptasen
tan condición. Las reminiscencias de ese maltrato, de
esa exclusión de los beneficios económicos, materiales,
políticos etc. Todavía los podemos ver en las
comunidades y pueblos indígenas en las que se carece
prácticamente de todo y donde los indígenas son
muy limitados para expresarse en español, para conocer
y practicar lo mas elemental del derecho de petición;
para el trato, respetuoso pero a la vez exigente hacia las autoridades
gubernamentales con quien tienen que tratar y en la poca educación
a lo que se le ha sometido. En ese sentido una proporción
muy importante de los indígenas mexicanos están
en la pobreza y marginación más inimaginable.
Son explotados y excluidos de todo prácticamente en su
misma tierra.
Los estados del Norte colonizados por aventureros de origen
inglés y de muchos países europeos, imbuidos de
una ideología más agresiva, conquistan y prácticamente,
exterminan a las tribus semi-salvajes del Norte de América,
apropiándose de sus territorios y de sus riquezas, estableciendo
un capitalismo más pujante desarrollado y violento a
grado tal que terminan por apropiarse de los estados de Texas,
Nuevo México, etc. Y establecen los límites de
los Estados Unidos de América en lo que conocemos ahora
como el curso del Río Bravo. Ahora cuando los mexicanos
en busca de trabajo pretenden cruzar dichos límites son
tratados como animales y cazados como fieras. Nuevamente observamos
como los conquistadores de un territorio excluyen y eliminan
a sus antiguos pobladores, pues quiérase que no, los
mexicanos de ahora tenemos raíces muy profundas en la
raza indígena dueña de todo América por
haber sido los primeros en poblarla y ahora se nos limita cruzar
en el sentido y en la dirección que creamos pertinentes.
La libertad tan pregonada por el capitalismo no existe para
transitar hacia Estados Unidos. Ciertamente las formas y los
objetivos de cruzar la frontera no pueden ser tan sencillos
ni reclamar en forma infantil antiguas posesiones pero, el asunto
viene a cuento por el asesinato de dos mexicanos habían
cruzado la frontera en busca trabajo para la manutención
de su familia que se había quedado en México.
Los dueños y dominadores de nuestro antiguo territorio
ahora impiden en forma brutal que los mexicanos pobres, desprotegidos,
y necesitados de trabajo para sobrevivir ellos y su familia
busquen su sustento aún cuando sea en un país
diferente y a costa de su vida. Ciertamente se trata de ilegales
en Estados Unidos y se trata de que no se pueda cruzar tan fácilmente
los límites de un país pero el hambre y la necesidad
sufridas son superiores a cualquier fundamento legal que se
pueda establecer. No creo que las muertes mencionadas sean las
únicas ocurridas y que ya no vayan a darse más.
El carácter del gobierno de Estados Unidos indica que
han ido aplicando una política dura de rechazo hacia
la mano de obra sobrante en las industrias o fuentes de empleo
en los Estados Unidos y que, al no necesitarla van a instrumentar
todas aquellas medidas que consideren pertinentes para tratar
de que ingresen más mexicanos a aquel país y me
parece que la propaganda en contra de los atropellos mencionados
es solamente una cortina de humo para tratar de incumplir otros
problemas en el país sin que en la practica se obliguen
o se tengan las formas de exigir al gobierno de Estados Unidos
a darle un trato justo y respetuoso a nuestros migrantes o a
establecer tratados que permitan contratos temporales de mexicanos
en Estados y Unidos y su regreso a México.
Cuando menos mientras exista el gobierno panista en el poder,
dudo mucho que algo se haga, en serio para mejorar esta situación.