Este doce de junio más de setenta mil antorchistas de
todo el país, nos daremos cita en las calles de la Ciudad
de México y en el zócalo de dicha ciudad. Nuestro
objetivo es hacer patente y público el rechazo a la actitud
cerrada e intimidatoria que el gobernador de Querétaro,
Francisco Garrido Patrón, mantiene y aplica en contra
de los antorchistas de ése estado.
Como prueba de nuestro dicho, podemos esgrimir la nula solución
de demandas a ninguno de los grupos antorchistas en esta región
del país. Esto no es casual, responde a la política
de gobiernos fascistas y reaccionarios que, a pesar de que son
sostenidos y mantenidos por el pueblo y que incluso fueron elegidos
por éste, una vez que están en el poder consideran
un pecado, un sacrilegio, el hecho de que el pueblo solicite,
gestione o pida solución a sus carencias más elementales,
y creen que es un pecado capital, o aún más grave,
que el pueblo se organice, en cualquier otra organización
que no sea el PAN. El asunto se complica más cuando alguna
organización o dirigente social lo hace de una manera
persistente y enérgica, pues a gobiernos como el del
PAN en Querétaro, les entra un verdadero furor y una
rabia incontenible en contra de quien decida tomar una actitud
honesta, consecuente, decidida y se atreva a enfrentarlos. Este
es el caso de Cristina Rosas Illescas que, en forma respetuosa
pero exigente se atrevió a solicitarle obra social al
gobernador panista de ese estado. Las consecuencias son conocidas
ya, desde el 19 de marzo del año pasado se encuentra
recluida en el penal de San José El Alto de la ciudad
de Querétaro.
Y es que el segundo rasgo de los gobiernos fascistas, y que
es solamente una consecuencia de su intolerancia, consiste en
tratar de acallar la solicitud de demanda social, reprimiendo
por todas las vías posibles a sus contrincantes o a quienes
disienten del PAN. Los antorchistas lo sabemos muy bien: la
prueba son dos presos políticos en la cárcel,
más de 150 presos en el transcurso del año y liberados
por falta de pruebas en su contra; cientos de jóvenes
golpeados, perseguidos y humillados por parte de la policía
queretana y la infinitud de maniobras para impedir las marchas
o manifestaciones públicas en contra de Francisco Garrido
Patrón.
Que contradicción tan grande el hecho de que, en la ciudad
donde se promulgó la Constitución de 1917 sea
ahora el lugar donde la derecha mexicana instrumenta una política
que viola los principales postulados de nuestra Carta Magna,(mayúsculas)
como son el derecho de petición y el de manifestación.
No puede ser de otra manera puesto que para la derecha ultra
conservadora sólo existen sus intereses y su voluntad,
¡nada más que su santa voluntad!
Nuestra marcha del doce de junio no tiene tintes electoreros.
Antorcha Campesina tiene definida su militancia política,
pero no obedece consignas exteriores, la marcha persigue única
y exclusivamente la libertad de una luchadora social, perseguida
y atrapada por un régimen prepotente y abusivo de su
autoridad. Nada más. No se puede ni debe ver otro objetivo.
Si los panistas quieren evitar nuestras protestas públicas
y quitarnos la razón de las mismas, tienen una forma
sencillísima de evitarlas. LIBEREN A CRISTINA ROSAS ILLESCAS,
A PÁNFILO RESENDIZ, y resuelvan las demandas antorchistas,
mientras no lo hagan seguirán los efectos de su política
represiva en contra de Antorcha Campesina. Si eliminan la causa,
cesará el efecto pero una solución tan sencilla
no cabe, no puede caber, en una mente tan cerrada y enferma
como la de la ultraderecha del panismo queretano. Esto no significa
predisposición hacia el PAN, sino una verdad amarga que
tenemos que sufrir los antorchistas y muchos habitantes de este
país, y si no, ahí está la imposición
del dirigente de los mineros que pretende hacer el gobierno
federal, en contra del Sindicato de Mineros, conflicto que desencadenó
el desalojo, la muerte de dos mineros y decenas de heridos en
Las Truchas Michoacán; o bien, la coordinación
de la Policía Federal Preventiva con la policía
del Estado de México para golpear salvajemente a los
pobladores de Atenco, que dicho sea de paso, si violaron la
Ley, debió de habérseles aplicado, pero lo que
vimos fue una represión brutal y sanguinaria, injustificada
y desproporcionada, como hacía tiempo no se veía
en México.
Tal pareciera que esa es la visión del PAN de cómo
aplicar la política en México. Para gobiernos
como el de Querétaro y que seguramente se reproducirían
en todo el país, en caso de controlarlos el PAN, la política
es: cárcel, tiros y garrotazos en contra de los luchadores
sociales y del pueblo en general.
Protestando pues, por esta política verdaderamente anti-popular
los antorchistas marcharemos este doce de junio.