Zeus después de destronar a cronos quedó (segunda
mitología griega) como el Dios más poderoso de
todos imponiéndose sobre los anteriores y sobre los otros
Dioses existentes. Tuvo como hermanos a Poseidón y a
Hades. Zeus se quedó con el dominio del Olimpo lugar
de morada de todos los Dioses vigentes en su tiempo. A Poseidón
le tocó el dominio de los mares y de los océanos
y a Hades le tocó como dominio, el interior de la tierra
que era a donde iban todos los muertos. Más propiamente
el alma de los muertos, los cuales tenían que atravesar
la laguna Estigia, lo cual una vez hecho no tenía punto
de regreso y tenían que morar en el reino de Hades infinitamente,
no propiamente con tormentos o felices, sino recordando sus
hazañas, errores o aciertos. De cualquier forma este
mundo después de la muerte era, para los antiguos griegos,
algo inevitable, ineludible y del cual, nadie absolutamente
nadie había regresado o podía regresar. Ciertamente
algunos mortales como Orfeo u Odiseo, estando vivos pudieron
penetrar al reino de Hades y regresar al mundo de los vivos;
pero, pudieron hacerlo, justamente por estar vivos y los ritos,
pactos y peripecias fueron, según la literatura verdaderamente
complicados y difíciles. Fueron vivos, los que entraron
al mundo de los muertos y regresaron de acuerdo al mito judío-cristiano
traído por los españoles a México tomado
de los romanos, los cuales fueron imbuidos ( contagiados) por
los primeros cristianos, los cuales fueron en su origen judíos,
el hombre al morir puede recibir su castigo o recompensa en
función de los actos realizados, quien moralmente se
comportó mal se va a ir al infierno ( geográficamente,
ni físicamente se ha definido donde está), en
el cual se castigará con todos los dolores posibles a
los pecadores. Otras almas, “ de los fieles difuntos”
pueden ir al limbo donde purgarán parte de sus errores
para tener acceso al cielo, los más virtuosos, o los
arrepentidos se van a ir cielo a gozar de los méritos
adquiridos en la tierra cuando se estuvo vivo. En ésta
posición religiosa, tampoco se conoce, una versión
sólida sobre el regreso de algunos de los muertos al
mundo de los vivos, salvo, la resurrección de Lázaro,
de la cual sabemos poco, sobre sus vivencias, una vez muerto
o después de haber resucitado. También, y ya bajo
esta visión religiosa del mundo, no se sabe que tan aceptada
por la iglesia católica, hay un hombre que puede bajar
a los infiernos Dante Alighieri guiado por el gran poeta romano
Virgilio, los cuales penetran al infierno, según los
católicos, y pueden observar los castigos a los mentirosos,
traidores lujuriosos etc. etc. De ser cierto lo descrito por
Dante, será verdaderamente escalofriante ingresar al
infierno.
De acuerdo a los antiguos mexicanos los muertos en México
tenían diferente destino, pues algunos, dependiendo del
tipo de muerte adquirida, podían ir a morar en lugares
húmedos y agradables, seguramente de descanso y de tranquilidad
y otros, sobretodo los guerreros y mujeres embarazadas se convertían
en acompañantes del sol, “ dador de vida”
para todos los hombres, y era por lo tanto un gran mérito
el ser acompañantes de un ser sin el cual no se podía
generar prácticamente nada en la tierra. De todas formas,
en las fechas que celebramos uno y dos de noviembre tenían
la posibilidad de regresar, con los vivos y convivir aunque
sea espiritualmente con nuestros antiguos indígenas y
de acuerdo a nuestra tradición todavía mantenida,
todavía con nosotros. De cualquier modo debe entenderse,
que ésta próxima, nuestra fiesta de muertos no
es la misma que la tradición judío-cristiana,
sino una pervivencia de costumbres antiquísimas, tomadas
de quien sabe donde y porqué, pero que se niegan a morir
y difícilmente lo van a hacer, porque es la perdurabilidad
de nuestra antigua raza indígena.
¿Cuál de todas las posiciones manejadas y de otras
existentes es la mejor? No se sabe, lo cierto es que la muerte
nos sigue visitando y haciéndonos pasar de un estado
a otro, cumpliendo con su cometido y muy seguramente para bien,
pero ni antes ni ahora, hay la posibilidad de regresar, sin
que sepamos si es porque es demasiado bello que no queramos
regresar o cerrado para hacer imposible el regreso. De todas
formas, todos creemos o pensamos, como José Martí
cuando planteaba “Muerte, muerte generosa, muerte amiga,
nunca vengas”.