MOVIMIENTO ANTORCHISTA



Cuentos costeños

Gabriel Hernández García
Dirigente antorchista en el estado de Oaxaca

1 de septiembre de 2007

La iguana corrió sobre el suelo balanceándose grotescamente y levantando pequeñas nubes de polvo al impulsarse con sus extremidades. Camilo, al mirarla, no dudó un segundo en seguirla pues desde pequeño había consumido la carne de este reptil y, según su paladar, ésta era una de las carnes mas exquisitas.

....El animal corrió durante cuatro o cinco metros en dirección a una palma de coco y en cuanto la tuvo cerca empezó a trepar ágilmente. Camilo, desesperado, aceleró los pasos para intentar atraparla de la cola antes de que subiera a lo alto de la palmera; no tuvo necesidad, a una altura de metro y medio la iguana disminuyó su velocidad y a los dos metros de altura se detuvo satisfecha y orgullosa de haber quedado a una altura mayor que la del hombre que la perseguía. Volteó hacia abajo y lo observó con curiosidad, quedándose perfectamente anclada sobre el tronco de la palmera, prácticamente como si la gravedad no le afectara o fuera parte del mismo tronco. Camilo observó lo anterior, llegó cerca de la palmera y tomó a la iguana de la cola, jalando hacia abajo pero, curiosamente, el reptil no se inmutó y se mantuvo pegado al tronco del árbol, como si no pasase nada. Camilo, seguro de que podía desprenderla, azotarla contra el piso y matarla de esa forma tiró con mas fuerza, pero sin ningún resultado; no creyendo lo que sucedía agarró con las dos manos la cola del garrobo y tiró con todas sus fuerzas, nuevamente sin conseguir su objetivo, lo intentó nuevamente e incluso se colgó de la cola que tenía tomada, con idéntico resultado. Lo intentó dos, tres, cuatro veces más y nada. Convencido de que por esa vía no podría lograrlo, ideó otras formas sin encontrar ninguna efectiva en esas circunstancias y, después de imaginarse varios procedimientos más, se dirigió desconsolado hacia su casa para intentar buscar algún arma u otra herramienta para capturar a la iguana en caso de que la encontrara una vez de regreso.

....Llegó su casa después de haber caminado cinco kilómetros y empezó a buscar instrumentos para lograr su objetivo. Pensándolo bien, ensilló su caballo, tomó una cuerda y enfiló nuevamente hacia donde había dejado a la iguana.

....Al llegar, increíblemente, la iguana seguía en el lugar donde la había dejado, como si no pasara nada o quisiera retarlo, a quien sabe que cosa. Observándole, Camilo sintió como si la iguana se burlara de el y lo invitara a probar fuerzas para desprenderla. Pero esta vez Camilo llevaba la cuerda y el caballo y acercándose vio que quedaba un hueco entre las extremidades superiores e inferiores, por lo que metió la cuerda, le dio otra vuelta y amarró la iguana con un lazo de los llamados “de cochino”, para jalar de ella y evitar que al arrancarla del tronco pudiese huir. Se subió al caballo y dándole vueltas al otro extremo de la cuerda sobre la cabeza de la silla de montar espoleó al caballo para que empezara a jalar de la dichosa iguana.

....La cuerda se tensó y el cuerpo de la iguana al estirar la cuerda se apretó un poco, pero nada más. El caballo tiro con más fuerza y tampoco hubo ningún efecto. Casi no creyendo lo que veía y estaba sucediendo, Camilo espoleó más rudamente su caballo para que tirara con más fuerza sin lograr absolutamente nada. Imagínese el cuadro: la iguana pegada al tronco, la cuerda a la iguana, y el caballo estirando de la iguana. ¿Cómo de caricatura no cree usted?

....Camilo siguió insistiendo sin lograr su objetivo; el caballo, molesto por los golpes recibidos y por el esfuerzo realizado, seguramente pensando que su amo estaba loco por intentar tirar palmeras estirándolas con un lazo, se esforzó más e intentó nuevamente, esta vez el caballo agachó la cabeza, como cuando se tira de un arado y hundió sus patas en el piso, poniendo todo su esfuerzo en intentar lograr lo que su amo pretendía. Las pezuñas del caballo se hundieron algunos centímetros en la tierra polvosa y así duró durante dos o tres minutos obteniendo idénticos resultados. La tensión de los músculos del equino y el sudor que empezó a brotar eran pruebas evidentes de que efectivamente estaba tirando con todas sus fuerzas.

....Camilo observando lo anterior y no sabiendo si vivía una pesadilla o algún encantamiento, se bajó del caballo, se acercó a ver a la iguana, revisó la cuerda, se acercó a su caballo, que para esos momentos sudaba ya copiosamente, y confuso sin saber cómo ni por qué, desató la cuerda a la iguana y como si creyera que la iguana podía entender le dijo:
....¡Ahora vuelvo, vas a ver!
....Subió a su caballo y emprendió el camino a su pueblo a contarle a su compadre Melitón, a riesgo de que lo juzgase de loco, lo ocurrido, para pedirle su tractor, regresar, e intentar nuevamente apoderarse de la dicha y famosa iguana que más parecía de hierro que de carne y más un cuento estúpido que algo real...

 

"Si requiere mayor información sobre nuestras actividades no dude en contactarnos", "Visite nuestra seccion de Articulos para mayor información"

INICIO | DIRECTORIO | ARTICULOS | EVENTOS | PUBLICACIONES | COMUNICADOS | CONFERENCIAS
FOTOGALERIAS
| ESPARTAQUEADAS | AVISO LEGAL | MAPA DEL SITIO
Powered By:
webdesign.net.mx
Movimiento Antorchista de México - Copyright © 2000 -
antorcha@antorchacampesina.org.mx