MOVIMIENTO ANTORCHISTA



El pajarero
(primera parte)

Gabriel Hernández García
Dirigente antorchista en el estado de Oaxaca

8 de octubre de 2007

Soy pajarero por tradición, por gusto y… por necesidad. Es decir, que yo, junto con mi padre, mis hermanos y muchas familias de mi comunidad nos dedicamos a la captura de pájaros silvestres para venderlos a un “coyote” que los saca de Huamelulpan, que es mi pueblo y los lleva a vender a Huajuapan, Tehuacan, Oaxaca y al Distrito Federal. Mi padre me enseñó a mí, a él mi abuelo, que a su vez fue enseñado por mi bisabuelo y así, retrocediendo en el tiempo llegaríamos hasta quien sabe dónde. La memoria histórica de mis antepasados cuenta que mucho antes, mucho tiempo atrás, nosotros los de la tribu Mixteca ya capturábamos pájaros para vendérselos a los “Pochtecas” (mercaderes mexicas) que los llevaban a Tenochtitlan para los emperadores aztecas, o a los “tecutli” (señores) más poderosos de la capital del reino Azteca. Si, por eso digo que desde tiempos inmemoriales nosotros los de Huamelulpan nos hemos dedicado a la captura de pájaros de todo tipo. Dice el dicho popular que todo lo que “corre, nada o vuela, a la cazuela”, pero nosotros decimos que, todo lo que vuela, somos capaces de capturarlo, pues conocemos su comportamiento y sabemos como ponerles trampas para atraparlos.

....Me gusta atrapar pájaros porque es una actividad que requiere de nosotros inteligencia, habilidad, resistencia física y paciencia. Infinita paciencia. Claro, también el comportamiento de las aves. La captura se asemeja a la cacería, con la diferencia de que aquí no mato a los animales y si, en cambio, cuando los aprisiono en las trampas puedo verlos en toda su belleza, en sus múltiples y bellísimos colores que incluso son iridiscentes, es decir cambian de color según el ángulo del que se vea y la cantidad de luz que les toque. Pareciera que le han robado su color al arco iris o que cuando este sale subieran a bañarse y a pintarse en sus tonalidades.

....Si, los pájaros son verdaderas maravillas de la naturaleza; en su vuelo que desafía la gravedad; en su instinto para sobrevivir; en su gran capacidad de adaptación al medio. Nosotros atrapamos de todas las especies: cardenales, jilgueros, “chinitos” “copetones” “bionces”, calandrias, “mulatos”, “primaveras” y tortolitas. Utilizamos tres cosas: jaulas, frutas silvestres de la temporada y a otros pájaros de la misma especie de la que pretendemos atraer. Las jaulas las hacemos de carrizo y son de tres tipos. La más pequeña mide quince centímetros de alto, treinta de largo y veinte de profundidad. La estructura principal, un cubo rectangular, está hecha de carrizos delgados que, perforados cada centímetro y medio le incrustamos pequeñas varitas de carrizo que semejan barrotes y que rodean completamente al cubo, formando celdas, en las que, a los pájaros, les resulta imposible escapar.

....A la mitad de este cubo de carrizo le poníamos una división para tener dos trampas en vez de una. Por la parte de arriba, o en los costados, abrimos la “puerta trampa” que con un mecanismo de presión cierra automáticamente. En el interior de cada compartimiento colocamos una varita que sale hacia la parte trasera de la jaula y que, con una espina cuya punta hacia abajo tiene la varita levantada y cuya cabeza se sostiene en el barrote de arriba de la jaula. La cabeza de la pequeña espina tensa y mantiene la puerta abierta con un pequeño hilo, lista para cerrarse si la varita interior es pisada o movida por el pájaro que penetre en la jaula. Esta puede atrapar dos pájaros a la vez o más si los muy imprudentes se metían en grupo.

....Construimos, también, una jaula mas grande, pero con cinco compartimentos. Esta tiene cuatro “jaulas trampa” en los extremos y en medio de ellas otra donde ponemos un pájaro que nosotros le llamamos manso, y que seguramente los pájaros le dirían “menso”. También hacemos una jaula grande, que le decimos “jaulón” para “almacenar” los pájaros atrapados, cuando salimos fuera y, la suerte o la abundancia de pájaros, nos permite la captura de muchos de ellos. Usamos frutas de berenjena, “jabonera”, aguacate, jitomate u otro fruto silvestre como señuelo. Conocemos las características de cada ave y por eso mantenemos algunos de ellos en nuestro poder para domesticarlos y usarlos para atraer a otros de su misma especie, ya fuera por que crean invadido su territorio o porque oigan el llamado o la confianza de uno de su misma especie, sin sospechar mínimamente que solamente se trata de una trampa para atraparlos.

....Y, finalmente, soy pajarero por necesidad, porque no tengo mucho de donde vivir y capturar pájaros y venderlos me permite ingresos para mi familia, aunque me los paguen a cincuenta centavos, un peso o diez. Mi padre me enseñó dónde podía coger jilgueros, calandrias u otros y por eso les voy decir dónde y cómo…

 

Jilgueros y "mulatos": maldita hambre...Léelo aquí

* Colaboraciones anteriores

 

"Si requiere mayor información sobre nuestras actividades no dude en contactarnos", "Visite nuestra seccion de Articulos para mayor información"

INICIO | DIRECTORIO | ARTICULOS | EVENTOS | PUBLICACIONES | COMUNICADOS | CONFERENCIAS
FOTOGALERIAS
| ESPARTAQUEADAS | AVISO LEGAL | MAPA DEL SITIO
Powered By:
webdesign.net.mx
Movimiento Antorchista de México - Copyright © 2000 -
antorcha@antorchacampesina.org.mx