MOVIMIENTO ANTORCHISTA



Cuentos Costeños
(última parte)

Gabriel Hernández García
Dirigente antorchista en el estado de Oaxaca

10 de septiembre de 2007

Al llegar a casa de Melitón, se asomó por la barda y le gritó.
– Primo Melitón.
Tuvo que repetir el llamado dos veces, hasta que, Melitón, un mulato de 1.80 de estatura complexión robusta y con mas ascendencia negra que indígena salió de la casa y preguntó.
– ¿Qué te trae por aquí primo?
Abrió la puerta de su casa y dijo:
-Pásale.
Le acercó una silla y Melitón a su vez se sentó sobre la hamaca.
Camilo, sin saber como se podía interpretar su petición inició la plática:
-Primo Melitón, le vengo a pedir un favor, pero antes quiero pedirle que no se vaya a burlar de lo que le digo, porque no estoy loco, cuando menos eso creo, ni vengo tomado, ni fume de la verde, y creo que tampoco estoy soñando. Melitón, extrañado por esa curiosa introducción, preguntó:
-A ver primo, no se porque me dices esas cosas, pero para entenderlo, mejor dígame lo que le ocurre y ya entonces yo juzgo.
Camilo dudó todavía algunos instantes, pero sabiendo que en esas circunstancias difícilmente podía ya retroceder, le contó lo ocurrido y la razón de su visita, Melitón, sin saber si Camilo hablaba en serio o le estaba gastando una broma de mal gusto, tuvo que preguntarle:
- Primo Camilo de veras, no esta usted loco? Porque lo que usted me dice no lo puedo entender de otra manera.
-Ya ves, primo por eso te lo advertí y te juro que te estoy diciendo la verdad y si no, pues préstame tu tractor, o ven conmigo y ya veras que esa iguana endemoniada ahí se encuentra tal y como te digo. Yo quiero intentar desprenderla, pues ya casi lo estoy tomando como un reto personal.
Melitón miró de arriba abajo a Camilo notándole que cuando menos físicamente no tenía ninguna señal de locura y sin saber a ciencia cierta porque, decidió ayudarlo, proponiéndole:
– Mira primo, te voy a acompañar pero no hagamos tanto escándalo con el tractor, mejor vamos a pedirle su yunta a Sebastián Ramírez y lo intentamos de esta forma y vamos a ver que pasa.
Camilo, no pareciéndole mal la idea aceptó, y fueron a ver a Sebastián quien después de haberle explicado la razón de su visita así como el plan forjado, y, puesto que eran dos individuos conocidos bien dentro de su comunidad y movido por la curiosidad y la aventura, desamarró los bueyes, los unció e, imagínese usted, ahí van los tres, detrás de la yunta de bueyes (aunque algunos dirán que son cinco ¿o seis?). Llegando a el lugar donde se encontraba la iguana burlona, retadora y lo mas seguro que divertida, que al ver la cantidad de individuos y animales que venían a intentar desprenderla del tronco de la palma.
Los tres individuos, la observaron: Camilo complacido por mostrarle a sus paisanos que no les mentía y los otros incrédulos por lo que veían. Pusieron manos a la obra y ataron un extremo a la iguana y el lado contrario de la reata al centro del yugo entre los dos bueyes. Una vez hecho esto, los arriaron para que dieran el tirón y ¿que cree usted? La iguana, el tronco y la cuerda resistieron sin que se lograra absolutamente nada. Incrédulos y sin explicarse lógicamente el fenómeno, insistieran picando le a los bueyes para un jalón mas fuerte, durante tres, cuatro veinte minutos, una hora sin adelantar en nada. Después de dos horas de esfuerzo, avergonzados y decepcionados por no poder lograr su objetivo desistieron y tratando de buscar una explicación melitón le comento a Sebastián.

-Primo Sebastián a mi me parece que sus bueyes están anémicos y no pueden jalar ni dos plumas de pájaro. Seguramente que ni les da de comer y por eso, no sirven para nada. Mejor vamos por la yunta de mi “compa” Simón y vera que con esa si podemos.
Y fueron por la yunta de Simón y después por la de Pancracio y la de Froilán y con ninguna lograron nada. Es mas, al saberse la noticia en el pueblo inició la competencia a ver cual de las yuntas podría arrancar a la iguana de la palma y un a vez que ninguna yunta de las del pueblo pudo, llamaron a los pueblos circunvecinos de manera tal que aquello se convirtió en una feria y una competencia a ver que yunta podía desprender la iguana. A partir de entonces se creo la “feria del a iguana”, creándose las apuestas para ver que yunta de bueyes eran mas fuertes, llegando a jugarse en dichas apuestas, la misma yunta, caballos, terrenos y grandes sumas de dinero.
Para desprender a la iguana también se intentó con tractores y lo único que pudieron hacer las máquinas fue patinar, hundirse en la tierra y sacudir un poquito la palmera de la iguana.
La mujer de Camilo ha recibido infinitud de recetas para guisar la iguana una vez que la puedan arrancar de la palma y esta preparando un libro para guisar iguana en mole, en caldo, en tamales y en todas las formas imaginables que pueda consumirse la iguana.
¿Quiere usted intentar algún día la hazaña de desprender la iguana de la palma? Lo puede hacer. Solo tendríamos que resolver un pequeño, pequeñísimo problema, recordar donde está el pueblo, pues, esto ocurrió en un pequeño lugar de la costa de cuyo nombre no puedo acordarme.

* Colaboraciones anteriores

 

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