Al llegar a casa de Melitón, se asomó por la
barda y le gritó.
– Primo Melitón.
Tuvo que repetir el llamado dos veces, hasta que, Melitón,
un mulato de 1.80 de estatura complexión robusta y con
mas ascendencia negra que indígena salió de la
casa y preguntó.
– ¿Qué te trae por aquí primo?
Abrió la puerta de su casa y dijo:
-Pásale.
Le acercó una silla y Melitón a su vez se sentó
sobre la hamaca.
Camilo, sin saber como se podía interpretar su petición
inició la plática:
-Primo Melitón, le vengo a pedir un favor, pero antes
quiero pedirle que no se vaya a burlar de lo que le digo, porque
no estoy loco, cuando menos eso creo, ni vengo tomado, ni fume
de la verde, y creo que tampoco estoy soñando. Melitón,
extrañado por esa curiosa introducción, preguntó:
-A ver primo, no se porque me dices esas cosas, pero para entenderlo,
mejor dígame lo que le ocurre y ya entonces yo juzgo.
Camilo dudó todavía algunos instantes, pero sabiendo
que en esas circunstancias difícilmente podía
ya retroceder, le contó lo ocurrido y la razón
de su visita, Melitón, sin saber si Camilo hablaba en
serio o le estaba gastando una broma de mal gusto, tuvo que
preguntarle:
- Primo Camilo de veras, no esta usted loco? Porque lo que usted
me dice no lo puedo entender de otra manera.
-Ya ves, primo por eso te lo advertí y te juro que te
estoy diciendo la verdad y si no, pues préstame tu tractor,
o ven conmigo y ya veras que esa iguana endemoniada ahí
se encuentra tal y como te digo. Yo quiero intentar desprenderla,
pues ya casi lo estoy tomando como un reto personal.
Melitón miró de arriba abajo a Camilo notándole
que cuando menos físicamente no tenía ninguna
señal de locura y sin saber a ciencia cierta porque,
decidió ayudarlo, proponiéndole:
– Mira primo, te voy a acompañar pero no hagamos
tanto escándalo con el tractor, mejor vamos a pedirle
su yunta a Sebastián Ramírez y lo intentamos de
esta forma y vamos a ver que pasa.
Camilo, no pareciéndole mal la idea aceptó, y
fueron a ver a Sebastián quien después de haberle
explicado la razón de su visita así como el plan
forjado, y, puesto que eran dos individuos conocidos bien dentro
de su comunidad y movido por la curiosidad y la aventura, desamarró
los bueyes, los unció e, imagínese usted, ahí
van los tres, detrás de la yunta de bueyes (aunque algunos
dirán que son cinco ¿o seis?). Llegando a el lugar
donde se encontraba la iguana burlona, retadora y lo mas seguro
que divertida, que al ver la cantidad de individuos y animales
que venían a intentar desprenderla del tronco de la palma.
Los tres individuos, la observaron: Camilo complacido por mostrarle
a sus paisanos que no les mentía y los otros incrédulos
por lo que veían. Pusieron manos a la obra y ataron un
extremo a la iguana y el lado contrario de la reata al centro
del yugo entre los dos bueyes. Una vez hecho esto, los arriaron
para que dieran el tirón y ¿que cree usted? La
iguana, el tronco y la cuerda resistieron sin que se lograra
absolutamente nada. Incrédulos y sin explicarse lógicamente
el fenómeno, insistieran picando le a los bueyes para
un jalón mas fuerte, durante tres, cuatro veinte minutos,
una hora sin adelantar en nada. Después de dos horas
de esfuerzo, avergonzados y decepcionados por no poder lograr
su objetivo desistieron y tratando de buscar una explicación
melitón le comento a Sebastián.
-Primo Sebastián a mi me parece que sus bueyes están
anémicos y no pueden jalar ni dos plumas de pájaro.
Seguramente que ni les da de comer y por eso, no sirven para
nada. Mejor vamos por la yunta de mi “compa” Simón
y vera que con esa si podemos.
Y fueron por la yunta de Simón y después por la
de Pancracio y la de Froilán y con ninguna lograron nada.
Es mas, al saberse la noticia en el pueblo inició la
competencia a ver cual de las yuntas podría arrancar
a la iguana de la palma y un a vez que ninguna yunta de las
del pueblo pudo, llamaron a los pueblos circunvecinos de manera
tal que aquello se convirtió en una feria y una competencia
a ver que yunta podía desprender la iguana. A partir
de entonces se creo la “feria del a iguana”, creándose
las apuestas para ver que yunta de bueyes eran mas fuertes,
llegando a jugarse en dichas apuestas, la misma yunta, caballos,
terrenos y grandes sumas de dinero.
Para desprender a la iguana también se intentó
con tractores y lo único que pudieron hacer las máquinas
fue patinar, hundirse en la tierra y sacudir un poquito la palmera
de la iguana.
La mujer de Camilo ha recibido infinitud de recetas para guisar
la iguana una vez que la puedan arrancar de la palma y esta
preparando un libro para guisar iguana en mole, en caldo, en
tamales y en todas las formas imaginables que pueda consumirse
la iguana.
¿Quiere usted intentar algún día la hazaña
de desprender la iguana de la palma? Lo puede hacer. Solo tendríamos
que resolver un pequeño, pequeñísimo problema,
recordar donde está el pueblo, pues, esto ocurrió
en un pequeño lugar de la costa de cuyo nombre no puedo
acordarme.
* Colaboraciones
anteriores