Los mexicanos nos hemos dejado sorprender; primero por Vicente Fox y el PAN hace siete años y hace un año por Felipe Calderón por el mismo partido. En ambos casos, cansados de las deficiencias de PRI, los mexicanos creímos en las promesas de los candidatos del PAN y, la mayoría de los votantes decidió otorgar el voto al Partido Acción Nacional y sus candidatos. Las propuestas que nos hicieron, hay que decirlo con sinceridad, fueron más atractivas, más contundentes, más creíbles que las que hicieron los otros partidos y la gente cayó en la trampa de creer.
Los resultados a la fecha, salvo para los panistas, beneficiados, o deplano ciegos o fanáticos, son desastrosos. No dejan lugar a dudas de que realmente no hemos avanzado gran cosa, salvo que los individuos que nos gobiernen son diferentes: ahora, la clase política en el poder pertenece a las familias de abolengo, de sangre “azul” y de las mas poderosas económicamente. Basta echarle un ojo a sus trayectorias políticas para darse cuenta de que los hombres y las mujeres en el poder en este momento son políticos que han vivido bien, muy bien y están acostumbrados a manejar empresas solventes y lucrativas. Sus estudios, el trato, el carácter, la forma de comportarse y de actuar no dejan lugar a dudas; son de los más poderosos económicamente y también de los más reaccionarios que existen en nuestro país.
Los antorchistas sabíamos esta realidad he hicimos hasta donde pudimos para advertir al pueblo de México sobre el gran peligro que sufriría si llegaran al poder. Nuestros esfuerzos fueron insuficientes y ahora el PAN gobierna nuestro país, con resultados, como ya dijimos, que afectan a la gran mayoría de los mexicanos: la pobreza no ha disminuido sino que ha aumentado; en educación ahora ocupamos los últimos lugares en cuanto a aprovechamiento y dominio de las ciencias mas elementales; la migración no ha disminuido y casi medio millón de mexicanos se va a Estados Unidos cada año; el precio de las gasolinas amenaza con subir el próximo año; casi todos los artículos de primera necesidad también han subido sus precios, incluida la tortilla, alimento básico de los mexicanos. El narcotráfico sigue actuando con toda impunidad y la ola de secuestros y fraudes se presenta en cantidad insospechada e incuantificable.
Los mexicanos salimos del dominio de un partido deficiente para caer en otro peor.
Los Antorchistas hemos sido los primeros en sufrir el carácter represivo, intolerante y rabioso de los panistas en el poder. Desde hace casi tres años Cristina Rosas Illescas está en la cárcel por orden y voluntad de un panista retrógrado y rencoroso como lo es el gobernador de Querétaro Francisco Garrido Patrón, el cual, en forma injusta e ilegal, pasando por todos los atropellos legales no ha permitido que una luchadora social como Cristina Rosas obtenga su libertad.
La denuncia política en múltiples marchas, mítines, actos culturales, periódicos, radio y televisión no han sido suficientes para que los panistas del Yunque reconsideren el grave atropello que realizan contra una indefensa mujer. La defensa legal ejercida por nuestra parte ha sido relegada en forma totalmente arbitraria, hemos ganado tres amparos a favor de Cristina y en el último, por ejemplo, el juez octavo de lo penal ordena la libertad de Cristina Rosas. El ministerio público, que seguramente obedece órdenes del gobernador, ha impedido que Cristina sea puesta en libertad con argumentos totalmente infantiles y sin ningún sustento legal. Este viernes 14 de diciembre, de acuerdo al juez mencionado, Cristina debe salir libre, pues los delitos que se le atribuyen no fueron probados por ninguna de las partes y, si nuevamente Garrido Patrón da ordenes para que Cristina se mantenga en prisión, se estará probando una vez mas el carácter fascioso y represivo de los gobernantes del Partido Acción Nacional y del Yunque en particular.
Si cristina sale libre, solo se habrá hecho un acto de elemental justicia
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