MOVIMIENTO ANTORCHISTA



Remembranzas

Gabriel Hernández García
Dirigente antorchista en el estado de Oaxaca

29 de agosto de 2007

¿Usted conoció los “hachones”? ¿Compró, alguna vez azúcar de “marqueta”?, ¿alguna vez se ha quedado sin fuego y no tiene forma de obtenerlo? Estos y otros problemas se presentaban en México hace casi cuarenta años. Para endulzar las bebidas se utilizaba panela, (también llamada piloncillo) o azúcar que se presentaba de dos formas: la “morena” o la que venía en bloques prensados que requerían, necesariamente, quebrarlos para poder vender el peso requerido por el cliente. Los bloques de forma rectángulo-piramidal se envolvían en papel y con piedras o martillos se rompían en pedazos que, primero bajo el cálculo y después sobre la balanza, se completaban con pedazos de dimensiones más pequeñas para vender medio kilo, un kilo, etc., según la compra solicitada. La sal también se vendía en forma similar pues, en los “tendajones” de entonces, había muy poca sal fina y la absoluta mayoría era la ofertada como sal “gruesa”, que era prácticamente la sal en bruto tal y como salía de las salinas.

....Todos los hogares cocinaban con leña y para encenderla existían cerillos “El Torito”, cuyo cabo era de madera, pero las cocineras antiguas, al terminar las labores del día ya por la noche, por precaución y por costumbre tapaban el fuego con cenizas, para que, en la madrugada o en las mañanas reencender el fuego hogareño, presentándose muchas veces el hecho de que las brazas se habían consumido, el fuego extinguido y los cerillos se habían terminado y entonces habría que conseguir fuego con los vecinos mas cercanos.

....Por las noches había que alumbrase, solo durante las primeras horas de la noche con “hachones” o “candiles” cuyo combustible era el petróleo (curiosamente un derivado del petróleo crudo que se conoce en la actualidad) y cuya luz débil amarillenta y rojiza despedía un humo negro y pestilente. También se podía alumbrar, aunque con una intensidad mucho menor, con velas o veladoras que muy poco ayudaban para la visibilidad. Por cierto, y esto lo deberían valorar los estudiantes actuales, en las noches para quien pretendiera estudiar había que esforzarse a leer con estas formas de iluminación que esforzaban verdaderamente la vista y afectaban los pulmones, pues el humo de los hachones era imposible no respirarlo y dejaba el interior de las narices negras y parte de la cara. Posteriormente el petróleo también se usó para la preparación de alimentos pues se inventaron y aparecieron, por cierto tiempo, estufas de uno o dos quemadores, que funcionaban con petróleo como combustible y cuyo “gran invento” consistía en que el petróleo estuviera a una altura mayor que los quemadores, bajara así por gravedad y con esa mínima presión se quemara una vez que se le había encendido.

....Los guisos solo se hacían con manteca y, algunas veces, con grasa de otros animales. Existía también la manteca “INCA”, que sinceramente no sé porqué pues nunca tuve la curiosidad de investigar, era llamada “grasa vegetal”. En ese punto si puedo coincidir con quien plantee que las comidas guisadas con manteca de cerdo eran y son más sabrosas, pero, evidentemente, más peligrosas por la cantidad de colesterol y triglicéridos que el cuerpo acumula. Los aceites vegetales que ahora usamos no existían prácticamente, en ese tiempo.

....Las bebidas que se preparaban eran el café, el té y los atoles, pero estos últimos solamente de maíz de grano o de avena y no se podía encontrar la grandísima variedad de atoles industrializados que se consumen en la actualidad. La leche, solamente con dejarla reposar por las noches se transformaba en “jocoque” que era una especie de Yogurt natural, que se podía consumir, curiosamente, no con azúcar, sino con sal y, ni en sueños, se podía conocer la gran variedad de sabores que ahora conocemos.
Pero no hay que seguir numerando.

....En la actualidad presionamos un botón y tenemos luz eléctrica con claridad infinitamente superior a la de cualquier forma de alumbramiento de hace años, pudiendo aumentarla al grado que necesitemos, dependiendo de la capacidad de los wats de los focos que utilicemos. El fuego lo obtenemos por cerillos, encendedores, o simplemente por una chispa eléctrica en las estufas modernas que ahora funcionan con gas butano. La manteca ha dejado de usarse y ahora guisamos con todo tipo de aceites vegetales cuyo contenido de colesterol se ha ido eliminando poco a poco, e, incluso, ahora las comidas se cocinan en hornos de microondas, que por el gran avance científico alcanzado aceleran molecularmente el agua que contiene los cuerpos de cada alimento y permiten la cocción del mismo.

....En fin, la sociedad se ha desarrollado enormemente y los cambios son muchos, y tan evidentes que aunque existan corrientes ideológicas, filosóficas e individuos que planteen que el mundo ha sido siempre el mismo, simple y sencillamente están equivocados. Por mi parte considero que dicho planteamiento no es acertado pues nuestra vida cotidiana al compararla con otros tiempos nos permite disfrutar de avances tecnológico que antes no conocíamos y por lo tanto se puede ver claramente que la vida individual y social va de menor a mayor, de lo atrasado, al desarrollo, y de lo inferior a lo superior, así necesariamente los pobres de México y del mundo tendrán que tener algún día mucho mejores condiciones de vida material económica y social.

 

 

 

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