¿Usted conoció los “hachones”? ¿Compró,
alguna vez azúcar de “marqueta”?, ¿alguna
vez se ha quedado sin fuego y no tiene forma de obtenerlo? Estos
y otros problemas se presentaban en México hace casi
cuarenta años. Para endulzar las bebidas se utilizaba
panela, (también llamada piloncillo) o azúcar
que se presentaba de dos formas: la “morena” o la
que venía en bloques prensados que requerían,
necesariamente, quebrarlos para poder vender el peso requerido
por el cliente. Los bloques de forma rectángulo-piramidal
se envolvían en papel y con piedras o martillos se rompían
en pedazos que, primero bajo el cálculo y después
sobre la balanza, se completaban con pedazos de dimensiones
más pequeñas para vender medio kilo, un kilo,
etc., según la compra solicitada. La sal también
se vendía en forma similar pues, en los “tendajones”
de entonces, había muy poca sal fina y la absoluta mayoría
era la ofertada como sal “gruesa”, que era prácticamente
la sal en bruto tal y como salía de las salinas.
....Todos los hogares cocinaban
con leña y para encenderla existían cerillos “El
Torito”, cuyo cabo era de madera, pero las cocineras antiguas,
al terminar las labores del día ya por la noche, por
precaución y por costumbre tapaban el fuego con cenizas,
para que, en la madrugada o en las mañanas reencender
el fuego hogareño, presentándose muchas veces
el hecho de que las brazas se habían consumido, el fuego
extinguido y los cerillos se habían terminado y entonces
habría que conseguir fuego con los vecinos mas cercanos.
....Por las noches había
que alumbrase, solo durante las primeras horas de la noche con
“hachones” o “candiles” cuyo combustible
era el petróleo (curiosamente un derivado del petróleo
crudo que se conoce en la actualidad) y cuya luz débil
amarillenta y rojiza despedía un humo negro y pestilente.
También se podía alumbrar, aunque con una intensidad
mucho menor, con velas o veladoras que muy poco ayudaban para
la visibilidad. Por cierto, y esto lo deberían valorar
los estudiantes actuales, en las noches para quien pretendiera
estudiar había que esforzarse a leer con estas formas
de iluminación que esforzaban verdaderamente la vista
y afectaban los pulmones, pues el humo de los hachones era imposible
no respirarlo y dejaba el interior de las narices negras y parte
de la cara. Posteriormente el petróleo también
se usó para la preparación de alimentos pues se
inventaron y aparecieron, por cierto tiempo, estufas de uno
o dos quemadores, que funcionaban con petróleo como combustible
y cuyo “gran invento” consistía en que el
petróleo estuviera a una altura mayor que los quemadores,
bajara así por gravedad y con esa mínima presión
se quemara una vez que se le había encendido.
....Los guisos solo se hacían
con manteca y, algunas veces, con grasa de otros animales. Existía
también la manteca “INCA”, que sinceramente
no sé porqué pues nunca tuve la curiosidad de
investigar, era llamada “grasa vegetal”. En ese
punto si puedo coincidir con quien plantee que las comidas guisadas
con manteca de cerdo eran y son más sabrosas, pero, evidentemente,
más peligrosas por la cantidad de colesterol y triglicéridos
que el cuerpo acumula. Los aceites vegetales que ahora usamos
no existían prácticamente, en ese tiempo.
....Las bebidas que se preparaban
eran el café, el té y los atoles, pero estos últimos
solamente de maíz de grano o de avena y no se podía
encontrar la grandísima variedad de atoles industrializados
que se consumen en la actualidad. La leche, solamente con dejarla
reposar por las noches se transformaba en “jocoque”
que era una especie de Yogurt natural, que se podía consumir,
curiosamente, no con azúcar, sino con sal y, ni en sueños,
se podía conocer la gran variedad de sabores que ahora
conocemos.
Pero no hay que seguir numerando.
....En la actualidad presionamos
un botón y tenemos luz eléctrica con claridad
infinitamente superior a la de cualquier forma de alumbramiento
de hace años, pudiendo aumentarla al grado que necesitemos,
dependiendo de la capacidad de los wats de los focos que utilicemos.
El fuego lo obtenemos por cerillos, encendedores, o simplemente
por una chispa eléctrica en las estufas modernas que
ahora funcionan con gas butano. La manteca ha dejado de usarse
y ahora guisamos con todo tipo de aceites vegetales cuyo contenido
de colesterol se ha ido eliminando poco a poco, e, incluso,
ahora las comidas se cocinan en hornos de microondas, que por
el gran avance científico alcanzado aceleran molecularmente
el agua que contiene los cuerpos de cada alimento y permiten
la cocción del mismo.
....En fin, la sociedad se ha desarrollado
enormemente y los cambios son muchos, y tan evidentes que aunque
existan corrientes ideológicas, filosóficas e
individuos que planteen que el mundo ha sido siempre el mismo,
simple y sencillamente están equivocados. Por mi parte
considero que dicho planteamiento no es acertado pues nuestra
vida cotidiana al compararla con otros tiempos nos permite disfrutar
de avances tecnológico que antes no conocíamos
y por lo tanto se puede ver claramente que la vida individual
y social va de menor a mayor, de lo atrasado, al desarrollo,
y de lo inferior a lo superior, así necesariamente los
pobres de México y del mundo tendrán que tener
algún día mucho mejores condiciones de vida material
económica y social.