MOVIMIENTO ANTORCHISTA


El consumismo nos devora

Gabriel Hernández García
Dirigente antorchista en el estado de Oaxaca

3 de febrero de 2009

Resulta verdaderamente sorprendente observar en el calendario, o por la mañana, que ese día u otro está dedicado a la celebración de oficios, ocupaciones, sentimientos, etc. El festejar lo anterior se va haciendo cada vez más una costumbre que se incrementa en el transcurso de los años. Es decir, que, cada vez más, encontramos que en las semanas los meses y el año hay fechas dedicadas a: “la madre”, “el niño”, “el padre”, “el abuelo”, “los animales”, “los taxistas”, “los arquitectos”, “agrónomos”, etc., etc. ¿Cómo se establecieron dichas fechas? No se sabe a ciencia cierta. Han venido y vienen apareciendo en el calendario. Se celebran por estados o como sea, pero lo cierto es que cada oficio, sexo, animal o cualquier objeto tiene su día de celebración. Y no está mal el que los agrónomos, albañiles o lo que sea, celebren dichas fechas o se reúnan a convivir, se deseen buena suerte, se regalen lo que gusten, o se pongan su buena “guarapeta”. El problema está en que, subrepticiamente se pretende crear un sentimiento de insatisfacción, de sectarismo de individualismo mal entendido, a grado tal de no sentirse un ser humano completo si no se participa, si no se reúne con el gremio, sexo u oficio que celebra tal o cual día. A quien no lo hace, se le señala, se le critica y se le reprueba porque no fue o no quiso participar en la fiesta que le tocaba conmemorar. Quienes no quieren o no pueden hacerlo se ven expuestos al rechazo, a la burla o al desprecio de quienes comieron juntos, se obsequiaron regalos o tomaron hasta quedar inconscientes; se les pretende catalogar como inadaptados e inhumanos.

La verdad, desde mi punto de vista, es que la celebración y el incremento señalado de conmemoraciones y fiestas, es muy sencillo de explicar. No se trata propiamente de que se quiera magnificar los oficios, sexos u ocupaciones, sino simplemente inducir, por todos los medios posibles, a que los individuos acepten tal o cual fecha para poder celebrarla, de incitarlos a que compren o a que gasten todo lo posible, muchas veces hasta lo que no tienen, la prueba más contundente es el dato que el Banco de México da en los últimos días, en el sentido de que un millón trescientos mil usuarios de tarjetas de crédito ya no pueden  pagar lo que se gastaron y se han declarado incapaces de poder pagar su deuda. Evidentemente no todos, ni todos, porque hayan participado en celebraciones.

El festejo de tantas fechas en el transcurso del año responde a la actitud consumista de una sociedad como la nuestra. Los que producen las mercancías necesitan venderlas, a como dé lugar, pues de otra manera nunca obtendrían las ganancias por las ventas de dichos bienes, necesitan crear pues, un mercado, y éste puede lograrse diciéndole a la gente que celebre su fiesta, pero debe o tiene que hacerlo comprando, para regalar cualquier cosa y entre más cara y más sofisticada mejor; que debe celebrar en restaurantes caros, consumir vino caro o barato, pero con toda la abundancia posible, es decir, si se quiere pertenecer verdaderamente a sectores, oficios o géneros hay que participar en las actividades propias de cada uno de ellos.  Quien no lo haga es un desadaptado o un amargado. Así lo plantean los panegiristas de celebrar las fiestas mencionadas.

Estamos siendo, querámoslo o no, manejados por quienes producen mercancías que necesitan realizarse, y bombardeados, a cada segundo y durante todo el día, por los medios de comunicación que nos lo plantean a diario.

Celebrar no es malo, convivir tampoco, pero, ¿por qué hacerlo solamente un día del año, cuando lo tenemos que hacer a diario y sin necesidad de comprar toda la gama de “chucherías” o mercancías que se nos ofrecen, o de hacerlo como se nos dice? El respeto, el cariño, la admiración, el apoyo hacia nuestros semejantes o familiares no puede darse solamente en la fecha que se nos dice, sino que tiene que ser siempre, en todo momento y en cualquier circunstancia. La solidaridad humana no puede estar sujeta a que se nos induzca o no, debe estar presente en todos y cada uno de los actos de los hombres y de las mujeres bien nacidos y agradecidos. El respeto, el cariño y el cuidado hacia la madre, el niño o la naturaleza, no es, ni puede ser solamente una vez al año, sino en todos los días que podamos. Ésa debe ser la consigna.

* Colaboraciones anteriores

 

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