¿Usted compra medicina en farmacias similares? Seguramente que sí, aunque probablemente no toda, ni siempre. Pero, cuando lo hace, seguramente le asalta la duda de si está comprando medicina que le sirva realmente para curar su enfermedad.
La propaganda que se hace en contra de los llamados “medicamentos genéricos” es despiadada y brutal, de manera tal que se ha creado una verdadera polémica, todavía no dilucidada al cien por ciento, en el sentido de que dichos medicamentos no sirven o sirven muy poco. Los argumentos son muchos: “el principio activo, no es el mismo y por lo tanto no cura”, “los gramos o miligramos que debe tener una pastilla o medicamento son menos en las medicinas genéricas que en las sustancias de marca”, “Lo barato sale caro” y una serie de cuestionamientos a cual más, aparentemente, sustentados y realistas.
Lo cierto es que, haciendo caso omiso de éste ataque en contra de la medicina “intercambiable y genérica”, la absoluta mayoría de las veces el pueblo pobre tiene que acudir a las farmacias similares para comprar medicina ya que en éstas resulta hasta 75% más barata que la medicina de marca. El alivio de la enfermedad, muchas veces se logra y en otras probablemente no, pero, independientemente de eso, la población humilde recurre a este tipo de medicinas, precisamente porque resultan más baratas.
Las farmacias similares, principales expendedoras de éste tipo de medicamentos, surgieron en 1997 y a la fecha tienen en funcionamiento 3, 574 farmacias distribuidas en México, Costa Rica, Honduras, El Salvador, hasta completar 12 países de centro América. Su fundador Víctor González Torres declara que lo que gana, con toda esta gran cadena de farmacias le permite tener mucho más que lo suficiente para vivir, e incluso para ayudar a la gente pobre y para realizar obras de filantropía. Su lema es “porque ganamos ayudamos y ganamos porque ayudamos”. ¿En qué montos se aplica y se cristaliza la ayuda social? No se sabe con exactitud, y no sabemos si se haga pública dicha información, pero lo cierto es que su fundador declara abiertamente que sus ganancias son muy rentables, a grado tal que es capaz de pagarse dos programas especialmente para la fundación Grupo Por Un País Mejor, donde además de dar consejos, (también para ayudar) se promociona la labor y el éxito de las farmacias similares.
Ante evidencias así, no queda más que reconocer que efectivamente el señor Víctor Gonzáles Torres es el dueño de una empresa que está generando grandes ganancias.
Pero lo que me interesa resaltar es que, si la fundación mencionada gana mucho dinero en el rubro de la salud, y dado que no es la única ni la más poderosa, es seguro que las verdaderas empresas transnacionales dedicadas a la producción de medicinas de marca, esas sí están obteniendo ganancias increíblemente fabulosas con la venta de sus medicinas. La diferencia entre estas empresas a nivel mundial y las del “Doctor Simi”, son muy grandes. Se dice que hay aproximadamente 32 empresas productoras de medicamento a nivel mundial y entre ellas destacan Pfizer, Schering Plough, Roche, Novartis, sólo por citar algunas y que son las que distribuyen supuestamente las medicinas de mejor calidad y evidentemente de mayor precio en el mundo. Sus ganancias reales son incuantificables, calculándolas por año o por el tiempo que se quiera hacer.
Creo que la propaganda en contra de los medicamentos genéricos, tiene más de ataque en contra de la competencia que lo que éstas significan, que el hecho de desvirtuar la capacidad curativa de los medicamentos genéricos. La propaganda contra los genéricos intercambiables se hace porque estos representan una sustracción del mercado de medicinas y por lo tanto una disminución de las ganancias de las poderosas empresas transnacionales.
Como se sabe, la patente, es decir el derecho exclusivo de una empresa para ser la única que produzca, distribuya y venda determinada medicina sólo puede durar diez años, después de los cuales, dicha medicina puede ser producida por cualquier empresa que tenga la capacidad para hacerlo, cumpliendo con las normas de calidad específicas para este tipo de mercancías. Quienes producen las medicinas genéricas e intercambiables, se dedican a la producción de medicinas cuya patente ya venció, lo que les permite producirlas en la cantidad que les convenga. Por eso pueden hacerlo e incluso más baratas. En realidad lo que ataca y cura la enfermedad es como ya dijimos el principio activo y éste de acuerdo con las normas señaladas tiene que ser el mismo en las medicinas genéricas o de marca. Lo que varía y hace más cara la medicina de marca, no es el principio activo sino la gran cantidad de propaganda que se hace para posicionar determinada medicina en el mercado y se sabe que los costos para ganar posicionamiento de las mercancías de marca representan no menos del 20% del costo de la medicina. En cambio el principio activo solo representa el 5% del costo en medicinas genéricas y de marca.
Si la objeción es que el principio activo es menor en las medicinas genéricas, se ha dicho que la garantía total y absoluta de que la medicina de marca si tenga esta proporción, nunca va a ser igual al 100 por ciento, pues la reducción del principio activo en medicinas de marca también puede hacerse. Pero, independientemente de todo, lo cierto es que la llamada medicina de marca es la más solicitada y vendida a nivel nacional y mundial, aún cuando sus precios sean altísimos. Ante ésta situación es clarísimo que si el señor Víctor González Torres, ha hecho crecer su fortuna al grado antes señalado, los dueños de los grandes consorcios de la medicina seguramente están ganando cien o mil veces más que la empresa del Doctor Simi. Eso júrelo usted y que no le quepa ninguna duda.
Triste realidad de nuestro país y de nuestra gente, nos guste o no, pues si queremos salud, tendremos que comprarla a costos muy altos, y si no, conformarnos con los productos genéricos.
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