Accidentes o asesinatos ocurren, desafortunadamente, a diario en nuestro país o en el mundo. Algunos de ellos verdaderamente aberrantes.
La investigación de las causas, circunstancias y formas en que se comete el delito, le corresponde a las instancias judiciales establecidas expresamente para el esclarecimiento de los mismos para, posteriormente, fijar la pena que corresponde a cada uno de ellos. Una gran cantidad de estos actos delictivos casi no se conocen, porque no se denuncia; otros, la autoridad los registra y son aclarados, castigándose a los responsables.
Repito, para todo esto hay autoridades competentes.
Los medios de comunicación dan noticia de lo anterior en lo que se denomina nota roja, y los detalles minuciosos y escabrosos que se dan a conocer, normalmente tienen el objetivo de despertar el interés y el morbo de público para poder vender más.
Hace varios años, existían en México dos revistas “Alerta” y “Alarma” ambas, desde principio a fin informaban noticias de nota roja con fotografías e información superficial, sin ninguna explicación científica de ningún tipo y claramente diseñadas para llamar la atención por lo escandaloso de las escenas retratadas y por el lenguaje vulgar e inservible que se manejaba.
Eran creadas para vender en función de la sangre que reflejaban y de la descripción de las más bajas pasiones del hombre que, según ellos los orillaban a cometer esos crímenes.
Desgraciada y desafortunadamente en los días que corren las dos televisoras más importantes del país, parecen haber retomado o hecho de su oficio periodístico el papel de las dos revistas mencionadas.
Hechos delictivos que en otros países del mundo, no tienen ninguna relevancia ni importancia para la opinión pública y que ocupan el espacio mínimo de tiempo de información y de detalles en México dichos canales de televisión, le dedican días y horas, en ocasiones casi minuto a minuto, a información de la que sólo se deben ocupar las procuradurías estatales o federal. El objetivo es “embobar” la mente de los televidente, como lo he dio anteriormente, con noticias que de poco o nada le sirven a quienes se ven obligados a enterarse de éstas.
Cito solamente dos ejemplos: La muerte del dizque narcotraficante Arturo Beltrán Leyva y de la muerte de la niña Paulette Gevara Farah, en ambos casos, la transmisión que se hizo de todo lo que ocurrió ha sido desproporcional al interés, que puede representar para los mexicanos dicha noticia.
Para mi gusto, las autoridades debieron tomar cartas en el asunto y esclarecer los hechos, y los medios debieron informar, brevemente posible, de los mismos, dejando a la instancia correspondiente, castigar a los responsables de los delitos. Nada más.
No fue así, los que intentamos hacernos claridad, a través de las noticias de las televisoras nacionales, hemos tenido que zamparnos una gran cantidad de información que poco nos importa y nos sirve menos.
Pienso que ocuparnos de éste tipo de información, tiene el objetivo de distraernos con noticias verdaderamente importantes, por ejemplo: el aumento a la gasolina que viene implementado en Gobierno Federal y que por fuerza tiene que derivar en una espiral inflacionaria; o de no informarnos de otros graves problemas, como la guerra con el narcotráfico y que según los medios de comunicación en lo que va del sexenio, son mas de 22,743 muertos, cifra verdaderamente escalofriante o bien, sobre los graves terremotos en Chile y China o de la grave desnutrición de los mexicanos, determinada por la gran miseria de los mismos.
La actitud e información de los medios en este momento tiene el claro objetivo de manipular la conciencia de las grandes masas de mexicanos que se ven obligadas a escuchar y ver las noticias que se transmiten para distraerlos.
* Colaboraciones
anteriores