Todos los días llueven declaraciones de los candidatos
a la presidencia de la República, sobre todo de los correspondientes
a los partidos más grandes. Y destaca en ese torpedeo
a que se somete a la opinión pública la estridencia
de la propaganda del Partido Acción Nacional, que está
recibiendo un franco apoyo por parte de la Presidencia de la
República a través de spots donde claramente se
induce al electorado a emitir su voto a favor del candidato
del PAN, publicitando reales o supuestos logros y llamando a
“seguir por este camino”, en una clara manipulación
que pretende echarnos encima las supuestas obras del gobierno
actual, para de ahí llevar votos a Felipe Calderón.
Sin duda alguna, a esto no puede llamársele de otro modo
que uso de recursos públicos para fines electorales.
Es por ello que ya el poder judicial ordenó a la presidencia
retirar los susodichos spots, pero ahora el presidente está
repitiendo el estribillo en cuestión en cada discurso
que pronuncia. Estamos, pues, sin duda, ante la intentona del
partido gobernante por conservar el poder, empleando recursos
públicos para inducir el voto y desacatando, de facto,
una orden del poder judicial.
En los tiempos que corren, en vísperas de elecciones
federales, es necesario que todos los mexicanos cobremos conciencia
de la importancia que tiene nuestro voto y de todo lo que va
en juego, dependiendo del candidato que triunfe en los comicios.
Es necesario evitar el error que en el año 2000 favoreciera
con el voto a la derecha, que ahora gobierna al país.
Y quiero recordar en este contexto, que en aquel año,
el Movimiento Antorchista publicó un documento, donde
con lujo de detalles se explicaba por qué a los mexicanos,
sobre todo a los pobres, no nos convenía que llegara
a la Presidencia el partido de la aristocracia ultramontana,
contrario a las libertades fundamentales de la sociedad y del
individuo, y que por naturaleza, génesis e ideología
mantiene una posición antagónica hacia los trabajadores,
a los que considera obligados sólo a la obediencia y
el silencio.
Por desgracia, las advertencias plasmadas en aquel documento
se cumplieron sobradamente: la economía no creció
al 7%; no se crearon el millón de empleos prometidos;
la pobreza no sólo no disminuyó, sino que tuvo
un importante incremento, notoriamente la pobreza extrema. El
respeto a los derechos humanos, no sólo no se alcanzó,
sino que aumentaron las violaciones a las garantías individuales,
obviamente, y sobre todo, en los estados donde gobierna Acción
Nacional.
Los antorchistas hemos sido víctimas de algunos gobiernos,
pero principalmente de los emanados del PAN; ejemplo de ello
fue la represión que sufrieron humildes colonos y estudiantes
de Baja California por parte del gobierno panista de aquella
entidad. Y el caso paradigmático se vive hoy en Querétaro,
donde un gobierno que sería la envidia del franquismo
español, oprime a los ciudadanos de esa entidad y mantiene
en la cárcel, desde hace ya un año, a la Profa.
Cristina Rosas Illescas, cuyo delito es luchar por una vida
digna para miles de queretanos. Ese gobierno tiene también
encerrados al Sr. Pánfilo Reséndiz y a 16 jóvenes
estudiantes, 10 de ellos menores de edad; es decir, represión,
golpes y cárcel son hoy el PAN de cada día en
Querétaro. Por eso, todo mexicano bien nacido, y más
aún si es pobre, no debe votar por el PAN, pues los pobres
no tenemos nada que ganar si la derecha conserva las riendas
de este país.