Quizá alguno se resista a creer, pero es absolutamente
cierto, que en algunas regiones del país sobrevive el
porfiriato, pues demandas o reclamos de los campesinos a los
presidentes municipales, son respondidos con regaños
y amenazas de cárcel, por atreverse a levantar la voz.
Este estilo de gobernar sigue siendo realidad cotidiana en muchas
regiones de Hidalgo, sobre todo en los municipios indígenas
o serranos, donde los alcaldes no se ven como los servidores
públicos que el pueblo eligió, sino como dueños
de la presidencia municipal, señores de horca y cuchillo,
que pueden hacer y deshacer a su arbitrio. He aquí un
caso.
Hace algunos meses denunciábamos en este espacio la serie
de amenazas y la infame campaña mediática, desatadas
en Chapulhuacán contra el Movimiento Antorchista y sus
líderes regionales. Hacíamos saber, apoyados en
evidencia sólida, que se estaban atropellando impunemente
los derechos de un grupo de antorchistas, por órdenes
del propio Presidente Municipal, Fermín Castillo González.
Destacadamente señalábamos la agresión
física a la Profa. Evelia Bautista Gómez, líder
antorchista en la región, y el hecho, públicamente
sabido, de que personal de la presidencia municipal encabezó
a un grupo de golpeadores, para invadir un predio propiedad
de los antorchistas, destinado a edificar viviendas. Los hechos
ocurrieron el día 13 de febrero, y quedaron asentados
en la denuncia pertinente que, por despojo, se levantó
el 14 de febrero ante el ministerio público.
Han pasado exactamente dos meses, y hasta el momento ninguna
autoridad, de ninguna instancia ha tomado cartas en el asunto;
al contrario, los invasores, durante casi todo este tiempo se
habían limitado a mantenerse en el predio en cuestión
hostigando a los que allí habitan, pero esta última
semana, por lo visto han recibido la “instrucción”
de empezar a construir, ante la mirada protectora de quienes
están para hacer valer el derecho.
Lo cierto es que la amenaza de despojar a los antorchistas se
propalaba a los cuatro vientos desde que el actual presidente
era candidato – apoyado, por cierto, por el entonces presidente
municipal, y actual coordinador de Desarrollo Social en Jacala,
Florino Trejo Barrera. Ambos personajes se habían comprometido
a apoyar a los invasores a cambio de su voto. Y así fue.
El ahora presidente municipal cumplió su promesa, dejándoles
apoderarse de un terreno sobre el cual carece de todo derecho,
predio que los antorchistas habían adquirido con grandes
esfuerzos. Sin duda, Fermín Castillo se siente impune,
cual verdadero señor feudal que ha controlado el municipio
durante 20 años... y va para tres más.
Contra tanta soberbia, no puede uno menos que esperar que se
haga realidad el slogan oficial de que nadie está por
encima de la ley. Es hora y lugar para aplicarlo, castigando
al cacique de Chapulhuacán y frenando sus atropellos.
Es necesaria y urgente la intervención de las autoridades
estatales para hacer justicia, devolviendo el terreno a sus
legítimos propietarios y para que sean atendidas las
demandas de obras y servicios que se le han venido solicitando
al actual alcalde. Esperemos que así ocurra, pero lo
que sí puedo asegurar, es que mis compañeros no
descansarán hasta hacer valer su derecho, y para ello
cuentan con el apoyo decidido de todos los antorchistas.