Como es del conocimiento público, el pasado 12 de septiembre
Antorcha Campesina levantó su plantón que tenía
instalado en la Plaza Juárez a petición del gobierno
del Estado para que se pudieran llevar a cabo las festividades
del 15 de septiembre, y como explicamos en su momento, en atención
a dicha petición y a que el pueblo hidalguense no tiene
por que sufrir la actitud de cerrazón que hasta el momento
el gobierno ha mostrado ante las peticiones, todas legítimas,
del Movimiento Antorchista, accedimos, esperando en contraparte
una actitud recíproca de los responsables de llevar la
política del gobierno estatal, actitud que hasta el momento,
no se ha mostrado.
Las cosas siguen igual: empantanadas, debido a que no se abre
un diálogo serio y respetuoso, con verdadera voluntad
de entender y atender las demandas de los peticionarios, y uno
de los puntos en los que el Gobierno del Estado no accede ni
siquiera a discutir es la petición, reiterada desde hace
meses, de que se destine una parcela que se encuentra en medio
de las colonias antorchistas para la construcción de
una clínica y de una escuela en la ciudad de Pachuca,
parcela donde el INVIDAH otorgó (se entiende que con
el visto bueno del gobierno del estado) un permiso de fraccionamiento
a una de las dos UNTAS (la que representa Álvaro López
Ríos), que actualmente se vienen disputando el poder
y dirimiendo sus diferencias a través de la fuerza, como
lo demostraron los HECHOS VIOLENTOS del pasado domingo 25 de
los corrientes en Pachuca, donde, nuevamente, se liaron a golpes;
afortunadamente en esta ocasión, no hubo pérdidas
humanas que lamentar, como sí ocurrió el pasado
mes de febrero en Tezontepec de Aldama, donde su agresividad
costo la vida de 5 untistas.
Con los hechos violentos del domingo pasado, queda demostrado,
una vez más, por si aún quedara alguna duda de
la justeza de nuestro argumento, que los antorchistas de Pachuca
tienen sobrada razón para insistir en que se respete
el acuerdo y la gente de la UNTA sea reubicada; es por demás
patente y legítima la preocupación y el temor
de los antorchistas, a quienes el gobierno pretende imponer
por vecinos a personas adictas a la violencia y a las agresiones.
O a usted amable lector, ¿no le preocuparía tener
como vecinos a gente que el día de mañana por
quítame acá estas pajas lo agredan a usted o a
su familia? Los habitantes de las colonias Mártires 18
de Agosto, Ampliación Mártires, Luz del Carmen,
Unión Antorchista, Ramos Arizpe, etc., sólo pretenden
vivir en paz, con seguridad y tranquilidad, y eso es lo que
solicitan a su gobierno. ¿Será mucho pedir?
Es decir, como puede ver y entender cualquiera que tenga la
mínima buena fe, no se trata de un problema menor, sino
verdaderamente de un asunto de vida o muerte para cientos de
familias del poniente de la ciudad; es un conflicto social latente,
que podrá evitarse con los buenos oficios de las autoridades
estatales para su comprensión, pero sobre todo para su
solución. Esperamos sinceramente ser escuchados y atendidos
por el señor gobernador para explicarle esta difícil
situación y tenga a bien intervenir. Asimismo poder comentarle
del gran sufrimiento de miles de familias que esperan de su
gobierno la ejecución de obras de agua potable, drenaje,
electrificación, apertura de caminos, vivienda, construcción
de clínicas, etc.; estas familias esperan no verse defraudadas
y poder contarse dentro de los hidalguenses que viven con dignidad.
Consideramos que la vida de las familias pobres, también
es importante; también son seres humanos y merecen respeto;
por eso debe atenderse su petición de reubicación
de las gentes de la UNTA.