En una colaboración anterior daba a conocer, que, el
próximo lunes 12 de junio, más de 70,000 antorchistas
llevaremos a cabo una magna concentración en el Zócalo
de la Ciudad de México, exigiendo la Libertad de Cristina
Rosas y de Pánfilo Reséndiz y solución
a las demandas de los antorchistas queretanos. Los antorchistas
hidalguenses nos sumaremos al reclamo de justicia y libertad
con un contingente de aproximadamente 6,000 hidalguenses.
En esta ocasión me permitiré tomar, casi en su
totalidad, el documento publicado a nivel nacional por el Movimiento
Antorchista y que explica cómo el abuso de poder, la
persecución política y el atropello a las garantías
individuales, cometidos contra ciudadanos de Querétaro
por el gobierno panista que encabeza Francisco Garrido Patrón,
son la causa de que levantemos nuestra voz contra esa mala política.
“A Cristina y Pánfilo los acusan falsamente de
los delitos de despojo y de atentar contra el orden en el desarrollo
urbano de la capital del estado, y no los han liberado a pesar
de que los detenidos han ganado, consecutivamente, dos amparos
concedidos por la Justicia Federal, a los cuales las autoridades
de Querétaro han respondido iniciando nuevos procesos
para mantener encarceladas a sus víctimas. Ciertamente,
el verdadero delito de Cristina y Pánfilo consiste en
haber desafiado la soberbia y la prepotencia de la ultraderecha
yunquista que detenta el poder en Querétaro, en defensa
de los derechos de los que menos tienen.
Para obligar a quienes exigen la libertad de Cristina y Pánfilo
y la solución a demandas de pueblos y colonias populares
a que levanten el plantón que sostienen desde hace más
de un año, frente al palacio de gobierno, las policías
estatal y municipal les tienen puesto un cerco permanente desde
el cual los insultan, los amenazan, los obligan a mantenerse
apretujados en un reducido espacio y, cada cierto tiempo, valiéndose
de cualquier pretexto, los agreden físicamente y los
detienen sin orden judicial alguna, contra todo derecho. En
últimas fechas, la hostilización ha alcanzado
límites grotescos como el prohibirles que sus mantas
y lonas toquen siquiera, en alguna forma, el piso, los árboles
y los postes de luz de la ciudad, repartir volantes en la vía
pública y, finalmente, impedirles que depositen algún
tipo de utensilio en el piso de la plaza donde se encuentran
acampados. Las personas que están en el plantón
tienen que comer al mismo tiempo que sostienen en alto los utensilios
de cocina, so pena de que, si uno solo de estos enseres toca
el suelo, serán detenidos inmediatamente y sin escapatoria
posible, acusados, además, de “resistencia de particulares”.
En lo que va del conflicto, más de 150 personas han sido
detenidas porque la policía arremetió en su contra
mientras comían, alegando que alguno de ellos había
violado las “órdenes del señor gobernador”
al respecto. Acusarlos de “resistencia de particulares”,
pues, no sólo es una mentira flagrante sino también
ridícula. En efecto ¿cómo iban a resistirse
si tenían las manos ocupadas cargando ollas, cazuelas,
platos y garrafones? ¿Cómo iban a resistirse a
la furia de los feroces policías que los embestían,
si muchos de ellos son muy jóvenes, entre los cuales
había varias mujeres? La verdad, como toda la ciudad
de Querétaro lo sabe, es que todas esas detenciones son
una represalia, es la “respuesta” del gobierno fundamentalista
de Garrido Patrón a las acciones de masas que los antorchistas
queretanos, apoyados por sus compañeros del país,
vienen realizando en favor de los previamente detenidos. A cada
marcha o acto público, aunque sea de estricto corte cultural,
nuevos detenidos es la consigna. Se trata, pues, de la supresión
de facto del derecho a la libre expresión de las ideas
y del derecho a la manifestación pública, disfrazada
de “estricta aplicación de la ley”.
Los agraviados han dirigido sus protestas a la residencia oficial
de Los Pinos y a la Secretaría de Gobernación
Federal. En la primera, fueron “atendidos” por el
Licenciado Benigno Aladro Fernández, el cual, en una
primera vez, les dio un recibimiento cordial y les hizo entrever
alguna esperanza; en una segunda ya no los recibió y
sólo les envió a uno de sus ayudantes y, en una
tercera vez, de plano los corrió con cajas destempladas,
acto de prepotencia increíble en un funcionario de ese
nivel. En la Secretaría de Gobernación, han sido
recibidos por el director de atención ciudadana quien
les prometió gestionar, en cosa de días, una entrevista
con algún subsecretario con capacidad de decisión.
Han pasado semanas y no hay ninguna respuesta positiva. Por
eso, el próximo 12 de junio marcharemos por las calles
de la capital de la República 70 mil antorchistas, que
solicitaremos a los mexicanos su solidaridad y respaldo para
esta movilización nacional contra la persecución
política y por el respeto a los derechos humanos”,
solicitaremos su solidaridad ¡ Por Cristina y Pánfilo!
¡Por su libertad!