Vemos los municipios, todas sus calles, repletos de pendones
con candidatos que ponen la mejor cara, que lucen la mejor sonrisa,
para tratar de ser simpáticos a los electores, y, pensando
quizás, que con ello, se puede obtener el mayor número
de votos. Es decir, tenemos a los diferentes partidos tratando
de hacer su mejor campaña para ganar la voluntad de los
ciudadanos. Haciendo hoy, lo que muy probablemente no volverán
hacer aquellos que ganen: visitando todas las comunidades, los
diferentes barrios y colonias, haciendo visitas domiciliarias,
conociendo, dicen, de las necesidades de la población,
para que, cuando lleguen al puesto tan deseado, poder atenderlas.
Pero lo cierto, y no solamente para el PRI, sino, para cualquiera
de los partidos políticos que buscan ganar alguno de
los 84 ayuntamientos del estado de Hidalgo, y que invierten
cuantiosas cantidades en las campañas para dar a conocer,
por un lado, al propio partido y su proyecto, y por otro, al
candidato y sus cualidades, la mejor o peor campaña es
la atención a la población y a sus problemas que
haya realizado el partido en el poder. Por eso se insiste que
a los panistas no se les pronostica grandes triunfos por la
decepción de la inmensa mayoría de la población
del gobierno foxista, ya que el prometido cambio nunca llegó,
y muy por el contrario, y pese a los datos oficiales que se
manejan, la situación empeoró en varios rublos;
pero fundamentalmente creció el número de pobres,
y esto, para cualquier partido, que pretende ser honesto y una
alternativa para el país, debe de leerse como un rotundo
fracaso de sus políticas económicas y de combate
a la pobreza, problema fundamental para cualquier nación
que quiere mantener la estabilidad política y la paz
social.
También podemos señalar que una buena campaña
parte del prestigio del candidato, y es aquí donde el
partido al que pertenezco, el PRI, tiene que ir aprendiendo,
pero sobre todo tiene que escuchar la voz de la ciudadanía,
pues nuevamente se pone en riesgo, o bien, prácticamente
se les pone el triunfo en charola de plata a los otros partidos,
al designar a personas, que su mayor virtud es unir a todos,
pero en su contra. Esto por su trayectoria, y que no es precisamente
la de buscar el bien común para su municipio. Y ejemplo
de estos casos, por desgracia, tenemos muchos en el estado.
Pero, en esta ocasión, quiero hacer hincapié
que la mejor campaña es la que hace la persona que está
gobernando; y la hace con su trabajo, con su labor diaria a
beneficio de sus gobernados, con su sensibilidad para entender
los problemas de la población y darles alternativas de
solución, por su respeto a los derechos humanos y entre
ellos, el de petición y de manifestación. Es decir,
un buen gobierno hará seguramente que vuelva a ganar
el partido al cual pertenece el gobernante, trátese de
presidentes municipales, gobernadores, diputados e incluso del
propio presidente de la república.
Y en contrapartida, un gobierno insensible, prepotente y soberbio,
que no es capaz ni de escuchar a sus gobernados, mucho menos
de atender sus problemas, pone en riesgo a los candidatos de
su partido, y al propio partido; la campaña la inician
cuesta arriba, con puntos menos.
Ante esto, todos los priistas nos tenemos que preguntar qué
tanto han y están ayudando presidentes municipales como
el de Pachuca, Tulancingo, Chapulhuacán, Mixquahuala,
Francisco I. Madero, Tlanchinol, Xochiatipan y San Bartolo Tutotepec,
entre otros y, el propio gobierno del estado, en concreto, el
Sr. Secretario General de Gobierno, encargado de la política
interna del estado, para mantener y dar prestigio al partido
al que pertenecen. La respuesta pronto la conoceremos.
Finalmente, creo que, en primer lugar, deberían escuchar
a sus gobernados: por el diálogo inicia la posible solución
a cualquier conflicto, y eso es precisamente lo que seguimos
esperando los antorchistas, diálogo y solución.
Esperamos que se tenga la inteligencia y la sensibilidad para
buscar alternativas a la gente que han obligado a estar prácticamente
congelándose en la Plaza Juárez para poder ser
escuchados y sean atendidas sus demandas.