El próximo lunes 12 de junio los antorchistas del país
llevaremos a cabo una magna concentración en el zócalo
de la Ciudad de México; marcharemos más de 70
mil personas provenientes de la toda la República Mexicana
para, de nueva cuenta, exigir la liberación de los presos
políticos del gobierno panista de Querétaro.
Más de un año llevan en las mazmorras del penal
de San José el Alto la profesora Cristina Rosas Illescas
y el Sr. Pánfilo Reséndiz de Santiago; sus delitos:
encabezar a los queretanos humildes para lograr una vida mas
digna y decorosa, es decir, encabezarlos en su lucha por vivienda,
agua, luz, drenaje, escuelas, becas, etc. Luchar por los pobres
es delito en Querétaro. Lo ha prohibido, so pena de cárcel,
el gobierno fascistoide de Francisco Garrido Patrón,
gobernador de dicha entidad y de su Secretario de Gobierno Alfredo
Botello Montes. Está prohibido el derecho a la libre
manifestación de las ideas (sólo se permite la
propaganda de los partidos políticos, no así de
cualquiera organización ciudadana que disienta del gobierno);
las plazas públicas son de uso exclusivo del gobierno,
o, cuando ellos así lo consideren, para algún
evento que no ponga en entredicho su actuar. En Querétaro
los derechos humanos se han vuelto nugatorios; la manifestación
pública sólo se permite con la “autorización”
del propio gobierno. En resumen, en Querétaro está
prohibida prácticamente toda libertad y negados, de facto,
todos los derechos constitucionales.
Pero, quizá, lo peor que nos pueda ocurrir a los mexicanos
es que empecemos a ver con naturalidad la represión gubernamental,
a acostumbrarnos a ella y a perder la sensibilidad; que veamos
con indiferencia cómo se pisotean los derechos humanos,
y que contemplemos sin indignarnos cómo se mata a obreros
y ciudadanos inermes, y cómo se encarcela a inocentes,
como es el caso de los antorchistas de Querétaro. Realmente
sería peligroso, e incluso denigrante, que los ciudadanos
contemplemos escenas como las que en días recientes ha
venido transmitiendo con lujo de detalle la televisión
sobre los acontecimientos en Lázaro Cárdenas,
Michoacán y San Salvador Atenco, donde las fuerzas del
orden público han hecho gala de brutalidad con la población
civil.
Sería denigrante, porque al pueblo de México
le ha costado sangre el derecho a la libertad, desde Don Miguel
Hidalgo, que con su vida y la de muchos mexicanos ilustres pagó
la Independencia de México; la lucha tenaz que sostuvo
Don Benito Juárez y los grandes hombres que llevaron
a cabo la Revolución Mexicana, y que también ofrendaron
su vida por la libertad.
Sería peligroso porque la derecha mexicana, que se
ha encumbrado en el poder y que hoy se ha atrevido a matar obreros,
no solamente lo concebirá como una “eventualidad”
para mantener “el orden público”, sino que
la llevaría a envalentonarse, trayendo como consecuencia,
obviamente, mayor represión y negación de las
libertades y de todos los derechos.
Por todo lo anterior, porque Cristina Rosas y Pánfilo
Reséndiz son inocentes, presos de conciencia del gobierno
panista de Garrido Patrón, y porque los antorchistas
estamos a favor de la paz social y la libertad, el 12 de junio
marcharemos desde el Ángel de la Independencia al Zócalo,
para, de nueva cuenta, solicitar la intervención del
Presidente de la República, a fin de que se hagan respetar
los derechos humanos y cese la represión en Querétaro.