Como todos sabemos, hace dos semanas que inicio el paro de labores de los trabajadores del Colegio de Bachilleres del estado de Hidalgo (Cobaeh), los cuales con esta medida buscan encontrar una solución a su demanda de nivelación salarial, que implica, según se ha señalado alrededor de 8 millones de pesos, cifra con la cual, se ha dicho, quedaría más o menos resuelto el problema. Una de las consecuencias de esta medida es que alrededor de 17 mil alumnos del nivel medio superior se encuentre sin clases a escasas tres semanas de que termine para ellos su semestre.
Considero que, tomando en cuenta la situación de la educación en México, y en particular la de nuestro estado, donde el nivel de educación es bajo, donde existe un alto porcentaje de analfabetismo, y que, de todos los prosefionistas que logran tener un trabajo, la de profesor, no obstante su gran importancia, es de los más mal pagados en el país; y en ese sentido, las autoridades competentes debieran tomar cartas en asunto y darle una salida, una respuesta positiva a los trabajadores de los distintos Colegios de Bachilleres en el estado, y a su vez, los distintos profesores comprometerse con la sociedad y en particular con sus alumnos a ser los mejores mentores en sus aulas, para lograr jóvenes realmente preparados y con futuro académico, para que el día de mañana logren ser verdaderos profesionistas y contribuyan al desarrollo tecnológico y científico del país y que puedan con la preparación adquirida y por su valor humanista regresarle algo de lo que recibieron a la sociedad, y obviamente bajar los grandes índices de analfabetismo que hoy presenta la población hidalguense.
Los estudiantes deben tener presente que la construcción de escuelas, el pago de maestros, del personal administrativo, etc. son recursos que salen de los diferentes niveles de gobierno y estos a su vez lo obtienen, por un lado, de los recursos y riquezas propias del país, como el petróleo, pero también de los impuestos que todos los mexicanos estamos obligados a aportar para el desarrollo del país. Así que cada hombre o mujer que logre convertirse en un profesionista no debe olvidar nunca su deuda con la sociedad, con su pueblo que contribuyó a su educación.
Hasta hoy lo que realmente vienen sucediendo, es que como los salarios de los maestros son tan bajos que no les alcanza para sostener decorosamente a su familia, mucho de ellos buscan otros empleos para completar el gasto familiar, por ejemplo, muchos son taxistas, que después de cubrir su jornada en las aulas, tienen que hacer otra durante la noche y eso, obviamente, va en detrimento de la educación, pues, ¿a qué horas el profesor prepara sus clases, su material didáctico, etc.? O sea se presenta realmente un problema, pues baja el nivel de los profesores y por lo tanto de la educación, es decir, el profesor dice: tú haces que me pagas y yo hago que trabajo.
Así no podemos seguir, necesitamos profesores comprometidos realmente con la educación, verdaderos amantes de la docencia y de la superación, y por otro lado alumnos con ganas de aprender, que no festejen a cada momento la suspensión de clases por cualquier motivo, que se opongan a los puentes vacacionales tan largos y que aprovechen todas las ventajas y virtudes de la juventud en adquirir una cultura sólida; no ser seguidores de ese comercial de televisión donde el grupo entero ve como la “felicidad suprema” el hecho de que no haya llegado el profesor a impartir su clase o a aplicar el examen. No, nuestros jóvenes deber ser tenaces perseguidores del conocimiento y buscar siempre hablar, a través de los libros, con los sabios.