Desde hace varios meses el Movimiento Antorchista Nacional
viene denunciando una serie de amenazas de grupos, que por su
forma de actuar y su lenguaje, se ha concluido que son de la
ultraderecha mexicana, pues, entre otras cosas, dicen actuar
en nombre de Dios y en defensa de la Religión Católica;
y algunas de estas amenazas se han visto, desgraciadamente,
cumplidas: primero con el encarcelamiento injusto a la Profra.
Cristina Rosas Illescas y del Sr. Pánfilo Resendiz en
el estado de Querétaro, y segundo, en el asesinato artero
del joven antorchista Jorge Obispo en el domicilio particular
de nuestro Secretario General, el Ing. Aquiles Córdova
Morán.
Pues bien, a raíz de estos acontecimientos, la Dirección
Nacional dirigió una carta abierta al Arzobispo Primado
de México, Cardenal Norberto Rivera Carrera, en la cual
le ponía del conocimiento las amenazas vertidas en nuestra
contra y de nuestros hijos y de toda la campaña de terror
cibernético; a si como la solicitud en dicha carta, para
que se sirviera, con toda la autoridad religiosa, moral y humanística
de que se haya investido a hacer un pronunciamiento público
condenando la violencia, la persecución y las amenazas
en nuestra contra y para que a su vez, hiciera un enérgico
llamado a los autores de tan infame actuar a respetar el espíritu
y la letra de las enseñanzas de Jesús, redentor
del género humano y maestro amoroso de la humanidad.
A los dos días de haberse publicado la carta abierta,
recibimos con mucha satisfacción la respuesta pública
del Sr. Cardenal, respuesta que fue directa y enérgica,
que no echó mano de ambages ni de sofismas que se prestaran
para una lectura equivocada, el Sr. Cardenal responde a la letra:
“La peor violencia es la ejercida en nombre de Dios…
Nadie, entonces, que se diga cristiano puede justificar la violencia,
nadie que se declare católico puede actuar movido por
el odio; a nadie le es lícito ofender, amenazar, intimidar,
golpear, o peor aún asesinar en nombre de Dios, pues
de todas las violencias que existen esta es la peor, la más
reprobable, ya que contradice la esencia misma del Evangelio…”
Pero el Sr. Arzobispo no solo condena la violencia en general
o la que se promueve en nombre de Dios que incluso llega al
asesinato, sino que agrega: “Como Arzobispo Primado de
México, no sólo desconozco cualquier asociación
que se diga católica y actúe de manera sectaria,
fanática y violenta, sino que, además repruebo
con enérgica autoridad a todo grupo o persona que en
nombre de nuestra fe promuevan el odio y la violencia. Así
mismo exhorto a todos los fieles católicos, abstenerse
de participar en asociaciones secretas que, con el pretexto
injustificado de defender la fe, promueven una conducta totalmente
inaceptable y contraria a las enseñanzas del Señor
y dañan con su irracionalidad e inicuo proceder a su
santa Iglesia.”
Además señaló en su comunicado que es necesario
dejar de hacer el mal y empezar hacer el bien; es tiempo dijo,
de tender puentes de diálogo y de entendimiento; es hora
de quitar la venda que impide ver la maldad y la injusticia,
así como salir del perverso egoísmo que nos hace
indiferentes e indolentes al sufrimiento y las necesidades de
los grupos vulnerables.
El Sr. Cardenal, como puede leerse en sus declaraciones fue
contundente y aseguró su respaldo para los grupos más
desprotegidos y vulnerables de nuestro sufrido país,
y ciertamente como lo dijo Antorcha Campesina en su desplegado
del pasado 6 de los corrientes: “ la rapidez de la respuesta,
además de que lo exhibe a usted como un verdadero discípulo
de Jesús porque, al igual que ellos, no desdeña
la humildad y la amabilidad, también lo muestra como
un líder de extraordinaria sensibilidad, cuya inteligencia
política lo lleva a no desdeñar a nadie, por pequeño
que sea o parezca, como sí lo hacen muchos que, en el
terreno secular, han echo de la política su profesión
exclusiva”. El Arzobispo Primado de México atendió
rápida y amablemente la petición del Movimiento
Antorchista, y, por el contrario, el Gobierno Federal guarda
hasta el momento sepulcral silencio.
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