Como es del conocimiento público, desde el inicio de
la actual administración, que encabeza el Lic. Miguel
Ángel Osorio Chong, ninguna, absolutamente ninguna, demanda
de las comprometidas por el gobierno del estado ha sido atendida;
muy por el contrario, como también lo recordará
la opinión pública, ante la exigencia de solución,
el Movimiento Antorchista y sus líderes hemos recibido
como respuesta una campaña de calumnias y amenazas, pues
el gobierno desplegó todos sus tentáculos y su
poder en los medios para pretender desprestigiar a Antorcha
Campesina y así justificar su política de represión
y cero solución.
Para negar el diálogo y la solución, primero se
nos dijo, que, como el gobierno iba llegando, aún no
conocía los problemas; después, que no había
recursos, pues aún no recibían el presupuesto
de la federación, pero cuando éste llega y además
el gobierno adquiere una inmensa deuda, a decir de ellos, para
“hacer frente a los compromisos”, entonces se nos
dice que no pueden atender las demandas porque Antorcha “está
aferrada” a que se atendiera ¡ya! la petición
de reubicación del fraccionamiento de la unta y que para
ese asunto, por lo pronto, no había respuesta. Cuando
Antorcha responde que está dispuesta a que avancen el
resto de los asuntos, y que mientras tanto se vaya buscando
una alternativa al planteamiento anterior; entonces, de nueva
cuenta se nos responde que “no hay recursos”, que
los que tiene el gobierno “serán utilizados para
los resarcir los daños provocados por el huracán
Stan”.
Como puede ver, todo aquel que quiere ver, la razón no
es ninguna de las esgrimidas por el Gobierno del Estado; todas
con el paso del tiempo han quedado al descubierto como meros
pretextos. La verdadera causa es su falta de sensibilidad para
con sus gobernados; es su política elitista y que se
viene acercando mucho a la asumida por los gobiernos de derecha:
a los pobres hay que darles discursos y, cuando mucho, pan y
circo, y a los grandes inversionistas, todas las condiciones
y facilidades para que aumenten su capital.
¿Y ahora qué sigue? Por el lado de Antorcha, al
no dejársenos otra alternativa, volveremos a hacer uso
de nuestro derecho de manifestación: regresaremos con
una importante marcha a instalar el plantón en la Plaza
Juárez el próximo lunes 24 de los corrientes,
con lo cual esperamos llamar la atención de la ciudadanía
y de las fuerzas políticas de la entidad, para que, junto
con los antorchistas, exijamos un cambio de política
en el nuevo gobierno y atención de las demandas del pueblo,
de este pueblo que ha venido soportando todo, pero que hoy refleja
en su rostro no sólo frustración por el constante
engaño y por sus condiciones de miseria, sino coraje
y rabia, misma que de persistir el desdén oficial, puede
estallar en cualquier momento. Antorcha entiende perfectamente
esta delicada situación y busca encausarla por la vía
pacífica. En este sentido, Antorcha, deben entenderlo
todos los actores políticos, es una válvula de
escape a esa gran inconformidad acumulada en el pecho de miles
de ciudadanos, y, también por esto, no sólo por
la justeza de sus demandas, debe ser atendida.
Por el lado del gobierno sólo puede haber dos caminos:
o rectifica la política hasta hoy asumida y resuelve
para bien de sus gobernados, o, consumándose su posición
derechista, inicia de nueva cuenta toda una campaña de
desprestigio, y una ola de persecución y represión
hacia el Movimiento Antorchista y sus líderes. Sinceramente,
esperamos que se opte por la primera opción, por atender,
dialogar y atender las demandas de miles de hidalguenses que
siguen esperando justicia social.