Más de un año hace ya que los antorchistas queretanos
se encuentran en plantón permanente, esperando respuestas
a sus ingentes demandas por parte del gobierno del estado que
encabeza el panista Francisco Garrido Patrón y su secretario
de Gobierno Alfredo Botello Montes. Y en dos meses más,
el 19 de marzo, cumplirán un año en prisión
dos admirables luchadores sociales, ejemplo de valentía
para muchos: la Profa. Cristina Rosas Illescas y el Sr. Pánfilo
Reséndiz; ambos prisioneros de conciencia del gobierno
del estado, gobierno caracterizado por su odio acérrimo
al pueblo, sobre todo si éste está organizado.
Hoy quisiera llegar a la conciencia y al noble corazón
de miles de hidalguenses para que, junto con los ciudadanos
organizados de Querétaro, emprendamos una enérgica
lucha contra las injusticias que se están cometiendo
en contra de los más humildes, pues en Querétaro,
desde que gobierna el PAN, primero con Loyola Vera y ahora con
los representantes del Santo Oficio, está prohibida prácticamente
toda libertad, hasta soñar con un mundo mejor, donde
los seres humanos vivan en condiciones dignas; que tengan un
pedazo de patria donde construir su morada; donde los estudiantes,
aunque sean hijos de jornaleros, tengan la oportunidad de estudiar;
donde se pueda contar con una clínica para dar atención
médica a la población, etc.
Sí, se prohíbe soñar y se castiga con
cárcel a quien intente hacer realidad esos sueños:
ese es el delito de Cristina y de Pánfilo, al encabezar
un grupo de ciudadanos humildes para que pudieran obtener un
lote barato y en facilidades, lote que hoy habitan cientos de
familias; esto fue lo que indignó al gobierno fascista,
lo convirtió en delito y los acusó de “alterar
el orden público y el desarrollo urbano”; y hoy
que estaban prácticamente fuera de la prisión
donde los tienen recluidos, por falta de pruebas y porque legalmente
se viene deshaciendo la acusación fabricada por los esbirros
de Garrido Patrón, se les ha instrumentado un nuevo proceso,
sobre el mismo supuesto delito, pero con nuevos actores, es
decir, con nuevos acusadores.
En Querétaro, amable lector, lugar donde nació
nuestra constitución de 1917 y donde dieron ejemplo de
valentía y patriotismo personajes como Doña Josefa
Ortiz de Domínguez, hoy podemos asegurar, sin temor a
equivocarnos, que es el lugar de toda la República mexicana
donde más se pisotean los derechos constitucionales (para
vergüenza de todos los verdaderos patriotas); lugar donde,
sin tapujos, se usa la ley como garrote, y no sólo contra
los antorchistas, sino contra la inmensa mayoría de la
población.
Los fascistas que gobiernan ese emblemático estado dicen
respetar el derecho de manifestación, pero en la práctica
se ha vuelto nugatorio y quien pretenda hacerlo válido
va a parar al penal de San José el Alto; está
prohibido también que mantas o pancartas ocupen un lugar
en el espacio, así como instalar alguna lona que pueda
guarecer a los plantonistas de las inclemencias del clima; tampoco
se permite instalar cualquier sonido o, peor, hacer uso de altavoces
en la vía pública, porque ello viola el “bando
municipal del orden y buen gobierno”
Por todo lo aquí narrado, por las grandes injusticias
que se están cometiendo en contra del Movimiento Antorchista,
por lograr la libertad de los presos políticos de Garrido
Patrón y la solución a las demandas, a partir
de este año, los antorchistas de todo el país
emprenderemos una campaña de protesta, misma que inicia
este 12 de enero con una marcha de miles de mexicanos a Los
Pinos para solicitar al Presidente de la República que
haga respetar los derechos constitucionales en Querétaro,
cese la represión en contra de los luchadores sociales,
se atiendan las peticiones de los pobres de ese estado y se
libere a Cristina Rosas Illescas y a Pánfilo Reséndiz.
Los gobiernos retrógrados, como el de Querétaro,
creen que con cárcel y represión pueden someter
la inconformidad social, pero la historia ha demostrado una
y otra vez la falsedad de tal idea, y al tiempo nos atenemos.