Cuando al escuchar el discurso del Sr. Presidente de la República,
Vicente Fox Quesada, que pronunció en el quinto Foro
Ciudadano de la Salud, me dio la impresión de que se
estaba refiriendo a otro país y no a México; el
Presidente declaro que “vamos a entregar un país
en paz, en tranquilidad, en marcha, trabajando por la justicia,
por las familias y la sociedad”
Vamos por partes, ¿Cómo declarar que se vive una
época de paz y tranquilidad, cuando se tiene al estado
de Oaxaca prácticamente sitiado por los maestros y la
APPO?, pero no solamente Oaxaca, sino la propia ciudad de México,
que, como todos sabemos, se encuentran varias de sus avenidas
ocupadas por el plantón perredista ante el conflicto
poseletoral, que las propias instituciones correspondientes
no han sido capaces de atender y resolver.
¿Cómo vivir con tranquilidad cuando, a pesar de
lo que se dice, los derechos humanos no se respetan y se conculcan
un día si y otro también? Y como ejemplo, en este
punto, tenemos al estado de Querétaro, gobierno que pertenece
al mismo partido del Sr. Presidente de la República,
y aquí, como lo sabe la opinión pública,
por las múltiples denuncias, se gobierna violentando
el derecho de los ciudadanos, pues no solamente no se les atiende,
sino que se agrede y encarcela a quienes se atreven a encabezar
a los más pobres. Pero además, cómo vivir
en paz cuando en nuestro país se cometen asesinatos políticos,
como el tantas veces denunciado del joven Jorge Obispo Hernández,
auxiliar del Secretario General del Movimiento Antorchista.
¿Dónde se puede comprobar que se trabaja por la
justicia? Es decir, entenderíamos en esta frase que se
está obrando para que impere el reinado de la justicia,
de lo que es justo en nuestro país, y en ese sentido,
nuevamente la realidad contesta el discurso con una bofetada:
Cristina Rosas Illescas, presa política del gobernador
de Querétaro tiene cerca de dos años recluida
en las mazmorras de Garrido Patrón, sin que autoridad
alguna quiera hacer justicia a pesar de haberse demostrado su
inocencia. Esto por un lado, pero, el otro caso, también
conocido por la ciudadanía es el artero asesinato de
Obispo, que, a casi dos meses ninguna autoridad del ámbito
federal se digna atender y hacer lo propio para esclarecer el
horrendo e injusto crimen aun cuando se han vertido nuevas amenazas
contra los dirigentes antorchistas y sus hijos.
Pero además trabajar por la justicia también quiere
decir, trabajar para que cada uno de los mexicanos tenga lo
justo, lo necesario para vivir, y nuevamente, la realidad mexicana
nos muestra un país donde el número de pobres
no ha disminuido, sino que está en aumento y que el número
de familias que aun no cuentan con el derecho a la salud, a
la educación y a tener agua potable en sus casas, luz
y drenaje e inclusos caminos para salir de su aislamiento, es
enorme como lo es también la reticencia de la mayoría
de los funcionarios para atenderlos y resolverles sus ancestrales
carencias. Lo cierto es que con discursos se pretende echar
un velo blanco sobre la negra realidad de nuestro país,
pero ahí está y no se mantiene estática
y puede salir de sus causes si no es atendida correctamente.
A 24 de agosto de 2006