Pachuca, como lo saben la mayoría de sus habitantes
-y es claro también para cualquier visitante que dejó
de ver la ciudad hace algunos años, y hoy la vuelve a
visitar-, es una ciudad en desarrollo; por todos lados vemos
importantes avenidas, centros comerciales y fraccionamientos
nuevos; sobre todo se notan aquéllos que han sido construidos
por importantes constructoras y que se ven por miles, que parece
que sembraron casas, diseñadas todas igual, del mismo
color, y que en parte ha logrado resolver el problema de vivienda
a un sector de la población, fundamentalmente el compuesto
por familias cuyos ingresos les permiten adquirir una vivienda
con costos que van desde los 250 mil hasta los 500 mil pesos
por casa. Obviamente, y por desgracia, en este estrato no se
encuentra la mayoría de las familias hidalguenses, de
las que, según cifras oficiales, el 67% sufre de pobreza
patrimonial, es decir, no tiene ni casa ni tierra.
....El desarrollo y crecimiento
en estos rubros, para quienes pueden disfrutar de ellos, se
vuelven atractivos y cómodos, pero para aquellos que
tienen años trabajando, dejando todas sus energías
y hasta la vida misma para ganar un mísero salario, que
la mayoría de las veces no rebasa los 500 pesos a la
semana, tales desarrollos son hasta insultantes. Los desposeídos,
los sin casa, los sin tierra, sufren las de Caín para
poder obtener una vivienda, un techo que les dé cobijo.
Pagan altas rentas en cuartuchos inmundos y casi siempre se
ven orillados, cuando lo logran, a adquirir un pequeño
terreno en zonas las más de las veces peligrosas, porque
son cerros, o cerca de barrancas o de cauces de arroyos, por
lo que al primer huracán pierden lo poco que tenían.
....En algunos casos logran comprar
en zonas menos peligrosas, pero que no cuentan con servicios
básicos, y así se van formando asentamientos humanos
carentes de todo. Por ejemplo, así es como se formaron
hace ya muchos años, colonias como La Loma, Valles de
Pachuca, Nopalcalco, El Cerezo, La Palma, Ex hacienda del Palmar,
etc., en la capital del estado. Colonias que, como en el caso
de La Loma, se empezaron a habitar hace alrededor de 20 años,
y hoy, con el paso del tiempo, aún siguen careciendo
de energía eléctrica, agua, drenaje (excepto una
calle- Coyac- que se logró con la gestión de Antorcha
Campesina ante el ayuntamiento). El argumento recurrente de
todas las administraciones anteriores ha sido que son colonias
“irregulares”, y entonces se procede a ignorar a
la colonia, su problemática y, obviamente, a los que
ahí viven, como si desde el momento de enjaretarles el
mote de “irregular” se negase de facto que quienes
viven son seres humanos, mexicanos, con todos sus derechos.
....Pues bien, después de
mucho tiempo y ante la falta de todo, un sector importante de
vecinos de dichas colonias, entre otras, se decidió a
organizarse para lograr, con el apoyo de las autoridades, la
introducción de los servicios básicos, entre ellos,
y prioritariamente, el agua potable y la electrificación;
es así que hace exactamente un año se signó
un acuerdo entre los vecinos organizados en Antorcha con las
autoridades del Ayuntamiento de Pachuca para llevar a cabo la
introducción de la energía eléctrica antes
de que concluya el presente año. Pero han pasado los
meses, y hoy resulta, según la Compañía
de Luz y Fuerza, que en la mayoría de los casos no existe
antecedente alguno de tales peticiones por parte del ayuntamiento,
siendo que según la presidencia municipal los recursos
necesarios para dichas obras estaban prácticamente disponibles,
faltando sólo que Luz y Fuerza concluyera los proyectos.
Entonces, ¿quién dice la verdad? ¿Quién
miente? La única verdad es que los habitantes de estas
colonias y de otras, como la Unión Antorchista, Pirules,
Rincones de San Antonio, Ampliación Mártires Antorchistas,
Luz del Carmen Ocón, siguen en tinieblas y en espera
del cumplimiento cabal del acuerdo por parte de sus gobernantes
y que no se les meta, de nueva cuenta, en un juego de raqueta.