Ni a un loco se le ocurriría manifestarse en contra
de que en el estado se lleven a cabo obras de infraestructura
carretera, pues obviamente, y como lo han reiterado cada vez
que viene a cuento, cuando se realiza su inauguración,
e incluso en la promoción de la obra, el tener buenas
carreteras trae consigo desarrollo para el estado, pues se facilita
el comercio (sobre todo el traslado de las mercancías);
se incentiva el turismo que genera dividendos para la población
y se hace más segura la circulación para todos
los habitantes que viajemos en un automotor, etc.
Todo esto es cierto, y bajo este esquema debemos de celebrarlo
y aplaudirlo, e incluso insistir que se continúe en el
resto del estado, sobre todo en aquellos municipios y comunidades
que en el hecho de tener una buena carretera les va la vida,
pues las buenas vías de comunicación determinan,
por ejemplo, la oportuna intervención médica para
el caso de una parturienta, cuando alguien es picado por animal
venenoso, una caída, etc., y también un accidente
y sus consecuencias. Además, se ahorran horas-hombre,
ya que en una buena carretera podemos hacer tres o cuatro horas
menos que en una que se encuentra llena de hoyancos (como la
que va de Apan a Tlaxcala), o sobre todo, las que no se encuentran
pavimentadas.
Y el querer lograr una imagen urbana bonita, agradable para
propios y extraños, sobre todo hablando de Pachuca, de
la capital del estado, no es una posición, tampoco, condenable;
y el querer dejar sentado en la memoria de los habitantes que
éste fue el trienio o sexenio de las carreteras, pues
se lograron construir tantos y tantos kilómetros, tampoco
es condenable, pues cada gobernante está en su derecho
de intentar pasar a la historia, fundamentalmente por “sus
buenas obras” y no por su actitud anodina ante la problemática
de su estado o bien por haberse caracterizado como un gobierno
represor, como pasará seguramente con el de Querétaro.
Pero lo cierto es que todo este desarrollo carretero no es suficiente
para un desarrollo sustentable, se requiere, además,
entre otras cosas, más empleos y bien remunerados, así
como garantizar una calidad de vida digna para todos los hidalguenses,
y esto significa lograr que toda la población cuente
con los servicios públicos necesarios para ello, tenga
asimismo garantizado su ingreso a las diferentes escuelas, es
decir, que la propia universidad asegure más espacios
para los que deseen continuar sus estudios. Que también
se logre abatir los alarmantes grados de desnutrición
y analfabetismo en la población.
Así que resulta una verdadera paradoja que por un lado
podamos presumir de una inversión millonaria en todo
un sistema carretero que pretende ser de primera, cuando en
la propia capital del estado se pueden contar, aun por miles,
las familias que no cuentan con electricidad en sus viviendas.
Han pasado ya varios meses, desde que el actual ayuntamiento
de Pachuca comprometió la electrificación de por
lo menos 11 colonias, y transcurre el año y la gente
continúa sin ver un foco encendido en su casa. Las colonias
de La Loma, Valles de Pachuca, Ampliación del Palmar,
La Palma, Nopancalco, Ampliación Mártires 18 de
agosto, Unión Antorchista, Pirules, Luz del Carmen Ocón,
entre otras, esperan que su Presidente Municipal junto con el
Gobierno del Estado, puedan, en breve, dar cumplimiento a su
palabra empeñada para poder contar con dicho servicio.
Esperemos que así pueda ser. Así pues, bien por
el esfuerzo carretero del gobierno del estado, pero recordemos
que definitivamente no basta para sacar a Hidalgo de su atraso.
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