Los antorchistas hidalguenses hemos estado acudiendo desde
hace ya más de una año a la Secretaría
de Gobierno, instancia a la que se nos canalizó por parte
del despacho del Señor Gobernador para que fueran atendidas
las demandas de los pueblos y colonias organizadas en Antorcha,
la cual, a su vez se comprometió a dar seguimiento y
atender a las mismas; hemos acudido en innumerables ocasiones
y dialogado con los funcionarios que se nos indica, hemos hecho
antesala por horas, pues generalmente se nos cita a una hora
y se nos viene recibiendo dos, tres y hasta cuatro horas después,
o bien , como ha sucedido en las últimas cuatro reuniones
programas con el Señor Secretario de Gobierno, después
de varias horas transcurridas se nos dice simple y sencillamente
que le es imposible atender a la comisión, porque se
encuentra en otras reuniones, seguramente más importantes,
o bien porque no está en su oficina, pues otros asuntos
han requerido de su atención fuera de ella, cuestión
que obviamente no dudamos por la gran responsabilidad que recae
sobre su persona.
El paciente lector me ha de disculpar toda esta historia y serie
de detalles, necesarios desde mi punto de vista para la comprensión
del momento actual que estamos viviendo y las acciones que hayan
de tomar las comunidades cuyas demandas siguen insatisfechas.
Continúo. En los acuerdos signados en marzo de 2006,
que incluían la realización de alrededor de 200
obras y acciones, se nos dijo que éstas se realizarían
por etapas, situación que aceptamos; se acordó
que cada etapa contemplaría 30 obras y que se concluirían
en un plazo perentorio las que estaban en proceso o que definitivamente
tenían meses suspendidas; además, según
estos acuerdos, se le daría prioridad para su terminación
al sistema de agua potable del Rosario-Temango, en el municipio
de Tlanchinol, por la importancia de la obra, el número
de familias beneficiadas (alrededor de 5 mil) y lo ya invertido
por el propio gobierno y entregado a la empresa DASHA, encargada
de ejecutar la obra.
Pues bien, ha pasado ya más de un año y las obras
realizadas las podemos contar con los dedos de las manos. Argumentos
mil se han vertido en las mesas de negociación para retrasar
el cumplimiento de los acuerdos, y obras como el agua potable
de Tlanchinol sigue aún sin terminarse. Pero lo más
grave, es que ahora se nos viene a decir, quizá en una
burla más a las necesidades básicas de los pobres
de Hidalgo, que estarían llevando a cabo algunas de ellas,
pero de cinco en cinco, y esto cuando terminen todos los proyectos
y validaciones de dichas obras, pues los 14 meses, después
del acuerdo, no les han bastado para concluirlas. A esto debe
de agregarse la existencia de peticiones, como la vivienda para
un número importante de familias de Tizayuca, hasta el
momento sin respuesta por parte de los diferentes funcionarios
de la Secretaría de Gobierno, que en las reuniones realizadas
repiten los mismos pretextos, tratando de justificar el incumplimiento.
Como puede entenderse por cualquier persona sensible y conocedora
de la vida difícil de las miles de familias que no cuentan
con agua potable, drenaje, caminos, electrificación,
vivienda, etc. la situación se vuelve desesperante, pues
aunado a las grandes necesidades que padecen se suma la decepción
hacia sus autoridades y el enojo de sentirse, por enésima
ocasión, engañados. Por ello, a través
de este medio queremos darle a conocer a la más alta
autoridad del estado la delicada situación que viven
miles de sus gobernados y hacerle un respetuoso llamado para
que intervenga, a efecto de que se atiendan favorablemente las
demandas de los antorchistas hidalguenses.
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