MOVIMIENTO ANTORCHISTA



La explotación infantil,
agresión a la sociedad

Guadalupe Orona Urías
Dirigente del Movimiento Antorchista en el estado de Hidalgo
28 de junio de 2007

Una de las manifestaciones más bárbaras de nuestra sociedad es la explotación del trabajo infantil que involucra a millones de niños de tierna edad. Según cifras oficiales de la OIT (Organización Internacional del Trabajo), 218 millones de niños son explotados laboralmente en el mundo, y de esos, 132 millones trabajan como jornaleros agrícolas, muchos de ellos al lado de sus padres, para completar el magro ingreso familiar. Y de acuerdo con el informe de “Rompamos las cadenas de la esclavitud infantil” de Save the Children, 8.5 millones de niños viven como esclavos.

....Todos ellos, obviamente, sin haber tenido tiempo para educarse, jugar, crecer y vivir su infancia, son sometidos a durísimas jornadas de trabajo. Los vemos en ladrilleras, supermercados, vendiendo periódicos en las calles desde la madrugada, y otros, sobre todo niñas, en cocinas, y así sucesivamente.

....Y no es que me oponga yo a que los niños desempeñen algunas tareas prácticas, siempre y cuando éstas sean moderadas, racionales y formen parte de su educación. Ciertamente, un niño que jamás hace nada, que no sabe ni asear su cuarto o atender tareas, aunque sea sencillas, crece siendo un inútil, un parásito de otros, y no sabrá valerse por sí mismo. Está bien que los niños aprendan a asumir responsabilidades desde pequeños, para que se formen hombres capaces, socialmente útiles.

....Lo que yo cuestiono es la explotación de los niños, su empleo por empresarios inescrupulosos que exprimen sus incipientes energías, sometiéndolos a jornadas de trabajo que les impiden satisfacer a plenitud las necesidades propias de la infancia, robándoles el tiempo necesario para su educación, descanso y juego, convivencia con otros niños de su edad, etc.

....Este fenómeno no es algo nuevo. Forma parte de toda la historia de las sociedades donde hay poderosos que viven del trabajo ajeno, no importando la edad ni el sexo de los trabajadores. Según un estudio de Cristiano Morsolin, educador italiano, en ocasión del Día Mundial contra el Trabajo Infantil nos dice: "el trabajo infantil es un fenómeno tan antiguo como la especie, pero se ha fortalecido desde los orígenes de la Revolución Industrial -son tristemente célebres las legiones de niños empleados en las minas inglesas de carbón- y se ha consolidado en la más reciente fase del capitalismo, impulsado por la feroz competencia global y las consignas neoliberales de incrementar rentabilidad, productividad y competitividad a costa de lo que sea. Tales consignas encuentran un terreno especialmente fértil en las deficiencias regulatorias y en la corrupción en los países en desarrollo. En la actualidad, las condiciones que imperan en las maquilas de las grandes empresas trasnacionales -como la de la marca de ropa deportiva Nike, en Indonesia - no distan mucho de las de aquel entonces: jornadas de 12 horas, meses de 30 jornadas, horas extra forzosas y sin paga. En el caso de México, no debe pasar inadvertido que el grupo gobernante pretende "flexibilizar" las disposiciones del artículo 123 constitucional y de la Ley Federal del Trabajo a fin de hacer más atractiva para los capitales depredadores -esto es, más barata y explotable- la fuerza de trabajo local, y que este designio entraña riesgos de desprotección adicional y especialmente severa para los menores que trabajan”.

....Es decir, no se trata de algo meramente casual, un accidente de la economía. Es parte de la vida de sociedades donde mientras unos viven sin trabajar, otros trabajan para mantenerlos.

....La sociedad se ve lastimada por este orden de cosas. Los niños dejan de estudiar, pues es prácticamente imposible asistir a la escuela antes o después de una agotadora jornada de trabajo para la que frecuentemente hay que levantarse de madrugada, y así, se van formando hombres ignorantes y resentidos con una sociedad que sólo les ha dado malos tratos, hambres, fríos, angustias, sin permitirles jamás vivir su niñez. Por esto, no hay que ir muy lejos, como pretenden algunos teóricos de la educación, que se devanan los sesos para investigar la razón de la gran deserción escolar, que merma la población estudiantil a pesar de que pueda haber escuelas cercanas. Pero aun los niños que siguen yendo a la escuela ven reducida su capacidad de aprendizaje, pues con hambre, enfermos y cansados, difícilmente pueden aprender. Esto explica también los bajos niveles de aprendizaje de nuestros niños y jóvenes.

....Además, jornadas extenuantes van menguando la salud de los niños, agotándolos prematuramente y haciéndolos cada vez más vulnerables a las enfermedades, pues asociado con todo este cuadro aterrador está una insuficiente alimentación. Así se crean entonces las condiciones para el quebrantamiento de la salud de nuestra niñez. Pero esto no para ahí: también repercute sobre la capacidad deportiva, lo cual en buena medida ayuda a explicar, si no del todo, sí en parte, los pobres resultados del deporte mexicano. En suma, si queremos una juventud sana, estudiosa y culta, físicamente fuerte, competitiva en deportes, solidaria y no llena de rencores contra la sociedad, es necesario atacar fenómenos tan crueles como la explotación infantil.

* Otras colaboraciones

 

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