Hace tres meses exactamente escribía, en este mismo espacio, lo siguiente: “Quizá un lector desorientado considere, mínimamente, una molestia cuando ve a los descamisados marchar por las principales calles de la ciudad, o bien instalarse en un plantón por meses frente a las oficinas gubernamentales, esperando atención y solución a demandas en la mayoría de los casos modestas, pero fundamentales para una vida un poco menos dolorosa. Cierto, es una molestia, pero no solamente para la ciudadanía en general; lo es, en primer término, para los demandantes, que después de innumerables horas de antesala, esperando ser atendidos en una reunión previamente convocada, después de años, sí, años esperando que se cumplan las promesas de solución; en fin, después de acudir una y otra vez, con documentos en la mano firmados por los funcionarios de mayor nivel donde consignan la realización de tal o cual obra, simple y sencillamente se vuelve a comprobar el engaño e incluso el escarnio hacia los solicitantes.
Aún más, después de que se acuerda la solución de las demandas y posteriormente se exige su cumplimiento, empiezan a surgir “argumentos” para negar la realización de la obra y el cumplimiento del acuerdo firmado después de muchas dificultades, de cientos de horas de antesala y de kilómetros andados e incluso de cientos de días de plantón.
Es este el caso de los demandantes organizados en Antorcha Campesina: después de haber pasado por lo narrado renglones arriba, en marzo de 2006 se firmó una minuta de acuerdos con el gobierno del estado, representado por el actual Secretario de Gobierno, que incluía principalmente la realización de 36 obras, fundamentalmente de agua potable, electrificación, drenajes y caminos. Pasó casi un año y no cumplieron; se volvió a insistir: los demandantes se volvieron a instalar en plantón en la Plaza Juárez y pasaron ahí meses, recibiendo amenazas y burlas, hasta que en vísperas del tercer informe del señor Gobernador se dignaron atenderlos, comprometiéndose nuevamente a la realización de dichas obras, y a apoyar a los demandantes de vivienda de Tizayuca, Huejutla, Huehuetla y Pachuca con alternativas de vivienda; igualmente se acordó que las colonias ubicadas atrás del CERESO, en Pachuca, contarían con el servicio de transporte público a través de la cooperativa de transporte “Antorchistas del Valle”.
Al paso del tiempo, las cosas siguen prácticamente igual: sólo pequeños avances en las obras que implican menor costo. Pero además, ahora resulta, que, por ejemplo, algunas electrificaciones acordadas para comunidades de los municipios de Mixquiahuala, Ajacuba y Atitalaquia, son “muy caras” y, por lo tanto, poco redituable su ejecución. Cuando se trata de materializar el acuerdo del servicio de transporte, suelta el gobierno del estado a su “loba”, Edith Ibarra, para impedir el cumplimiento y el acuerdo sea letra muerta. A esto tenemos que agregar que continúan las amenazas y agresiones de los esbirros del gobierno en Tlanchinol, donde se tenía comprometida la realización del sistema del agua potable para 8 comunidades – hasta el momento sólo en dos se ha concluido –, y para 3 de las 6 restantes ni siquiera los proyectos tenían terminados a la fecha en que las comunidades debían ya de contar con el servicio”
Las cosas narradas aquí mantienen la misma situación, mínimos son los avances, las explicaciones dadas por los funcionarios son las mismas y siempre, claro, el manejo de que “la próxima semana” empiezan tal o cual obra. Pero a esto hoy tenemos que sumarle que simple y sencillamente con “argumentos” que ni Dios padre se los puede creer se están retractando de varios compromisos, como la pavimentación del camino que va de Ahuatitla a Temango, en Tlanchinol; se niegan en redondo a construir aulas para la escuela primaria de la colonia Ramos Arizpe y el Jardín de Niños de la colonia Mariano Otero, en Pachuca, así como el pago correspondiente a los maestros que ahí laboran; los campesinos de la comunidad de Santo Domingo, Huasca (el municipio “mágico”) tienen años a la espera de que les llegue “la magia” para iluminar sus casas. Meses hace que se debió de terminar la entrega de los paquetes para el mejoramiento a la vivienda a comunidades de la Huasteca y la Sierra Otomí-Tepehua, entrega que iniciaron hace más de tres años y aun no concluyen, casi igual situación se mantiene para los afectados de la granizada en Omitlán, Huasca y Atotonilco. Así podemos seguir enumerando cada uno de los compromisos y su incumplimiento.
Hace algunos días un ex funcionario, ahora candidato, señalaba que “con Antorcha Campesina las cosas no habían sido sencillas, como habitualmente ocurre con todos los políticos y los antorchistas”. Solamente quiero agregar, porque el personaje de referencia no lo dice, que ciertamente no son sencillas las relaciones entre los funcionarios y Antorcha y sus dirigentes por una simple razón: porque niegan la solución a las demandas de las mayorías.
Finalmente, ante el panorama aquí descrito, como lo dije hace tres meses, “considero que nuevamente se está obligando al antorchismo hidalguense a regresar a la Plaza Juárez, para que se cumplan los acuerdos. De seguirse violando los compromisos oficiales adquiridos, burlando así a las comunidades y desoyendo sus quejas, no dudaremos en regresar nuevamente”. Y a partir del próximo lunes 13, acudiremos a solicitar cumplimiento y audiencia con el señor Gobernador para que las demandas sean atendidas.
* Colaboraciones anteriores