A un mes del plantón antorchista, no existe autoridad alguna que se digne atender a las miles de familias hidalguenses concentradas en la Plaza Juárez de Pachuca. Pero, además, a la actitud de cero atención y nulo diálogo se suma una campaña de intimidación y terror orquestada por el gobierno del estado; primero en la comunidad de Temango, municipio de Tlanchinol, aquélla, donde, en mayo pasado, el gobierno apaleó, encarceló y puso una fianza millonaria a un grupo de indígenas, por el “delito” de exigirle agua potable para 7 comunidades, hoy, de nueva cuenta, los títeres del gobierno del estado, han desatado una serie de amenazas, incluidas, obviamente, las de muerte, contra los antorchistas más distinguidos de la región, y amenazando a otros con expulsarlos de sus comunidades si se organizan con Antorcha. Segundo, el día 11 de marzo, fecha en que se cumple exactamente un mes del plantón antorchista, policías ministeriales “visitaron” el domicilio particular de quien esto escribe, en clara amenaza de cárcel por estar encabezando la lucha de pobres en nuestro estado, en clara actitud intimidatoria.
Así se maneja la política por parte de las autoridades del Estado de Hidalgo: a la petición de soluciones se responde con amenazas y represión, no con diálogo verdadero. Esas autoridades, que se supondría debieran velar y trabajar por el bienestar de sus gobernados, porque, en primer lugar, es su obligación y porque visten, calzan y comen gracias a las contribuciones de todos los hidalguenses; y, en segundo, porque el gobierno comprometió, en un documento firmado por Olvera Ruiz, la realización de varias obras en diferentes comunidades y colonias populares.
Es claro pues, que la política del actual gobierno sigue siendo la de tratar de impedir por todos los medios la organización independiente de los pobres de Hidalgo y sofocar toda manifestación pública de descontento. Aunado a esto está, obviamente, la nula atención de las necesidades de los miles de hidalguenses marginados que se han organizado con Antorcha; en cambio, se prioriza la atención con múltiples favores al sector privilegiado, al que verdaderamente representan y al cual obedecen.
Siendo Hidalgo el quinto estado en cuanto a índices de marginación y pobreza a nivel nacional; tratándose de una entidad donde el analfabetismo alcanza niveles realmente espeluznantes, y es elevadísimo el índice de mortalidad por causa de enfermedades curables si hubiera recursos para atenderlas, y cuya causa de fondo e0s1 la pobreza; en estas circunstancias, lo más lógico sería, si hubiera ya no digamos un poco de humanismo, sino de elemental sensatez política, que los gobernantes actuaran seriamente para ir acabando con estas calamidades, superar estos rezagos sociales con verdaderas soluciones a las lacerantes necesidades populares. Pero esto está muy lejos de la mente de los poderosos del estado; quienes se han sumado a otros gobernantes en un pacto (explícito o de facto) cuyo propósito es impedir la organización independiente de los pobres con Antorcha, y seguir así protegiendo la desenfrenada acumulación de riqueza que hoy tiene lugar en nuestro país, sin estorbos de ninguna índole, como sería la protesta social. La mejor forma de proteger el privilegio, lo saben quienes se benefician de él, es impedir que los pueblos se organicen y aprendan. Precisamente esa es la estrategia seguida por el gobierno de Hidalgo. Ante todo atisbo de organización popular, ante todo reclamo de atención a las necesidades elementales de la población, lo que se encuentra por respuesta, en esa comparsa que han hecho los gobernantes del país, es una actitud prepotente, soberbia y represora.
Pero lo cierto es que la pobreza no se cura con cero atenciones y muchas detenciones; ni con represión ni amenazas de cárcel o de muerte, ni con discursos demagógicos, ni llenando los diarios locales con fotos del gobernante en turno para tratar de engañar o manipular a su población, sino por el contrario, con soluciones, con empleos bien remunerados, con educación, con salud, es decir, mejorando la distribución de la renta nacional.
Pero en lugar de esto, vemos a tan soberbios como altos funcionarios, decir, ¡en el quinto estado más pobre de México!, que ellos “no negociarán bajo presión”. ¿No es ya suficiente presión “gobernar” a uno de los estados más pobres? ¿No creen que su actitud represora, que pretende derogar los derechos de organización, petición y manifestación ofende y humilla a la sociedad hidalguense?
Por todas estas razones y porque a los hidalguenses, que estamos en plantón frente a palacio de gobierno, sufriendo todo tipo de inclemencias, ninguna autoridad competente, “nos ve ni nos oye”, el próximo 1 de Abril, 10 mil antorchistas marcharemos por las principales calles de la ciudad, esperando, que ese día, si podamos ser vistos y escuchados por el Señor Gobernador.
* Colaboraciones anteriores