Los males sociales que aquejan a nuestra nación han ido en aumento: más desempleo, mayor delincuencia, insalubridad, etc., en una palabra, mayor pobreza; situación que pareciera llevarnos a la conclusión fatalista de que para los desvalidos no hay esperanza en un futuro mejor; que hemos llegado a la etapa apocalíptica donde el propio hombre destruye el planeta y todo lo que le rodea, incluyendo a la propia especie humana, pues hoy se nos presentan terremotos más destructivos, tsunamis, sequías, guerras, hambrunas, etc. Y es cierto, la situación para la mayoría de la población ha empeorado, pero la paradoja mayor es tal que se presenta en un momento en que el hombre surca el espacio, ha podido llegar a la luna, y se apresta a conquistar nuevos planetas; en un momento en que se están produciendo mercancías como nunca, en el menor tiempo posible; la mayor producción en toda la historia de la humanidad.
Ante este panorama desolador se nos presentan a través de los medios de comunicación programas del gobierno federal destinados a “combatir” la pobreza, como si fueran realmente la panacea para toda la problemática social; programas como “70 y más”, “Tu casa”, “Oportunidades” y el llamado “Seguro Popular”. Primero, me interesa señalar que dichos programas aún están muy lejos de llegar a toda la población que los necesita; que ante una problemática que representan 75 millones de mexicanos en la pobreza, llegar a alrededor de 5 millones de familias, habla de que la meta (si es que existe como meta alcanzar la totalidad de los pobres) está todavía a una distancia astronómica; en segundo, que existen familias que por intereses políticos de los operadores del programa, o bien de los delegados o presidentes municipales, han quedado fuera de dichos apoyos, y en cambio, familias que si bien es cierto no son tan pudientes, tienen lo suficiente para vivir, son incorporadas para recibir el beneficio, en detrimento, obviamente de otras más necesitadas que se ven excluidas.
Pero además de que el número de familias beneficiadas con dichos programas es reducido, comparado con la gran cantidad que lo requieren, hay que analizar su calidad, y hoy a la del Seguro Popular me quiero referir, porque considero que la salud es fundamental, y que contar con los medios necesarios para llevar una vida saludable debe ser también prioridad de los gobiernos, encargados de administrar los recursos públicos, obviamente para el bien público, precepto éste que no todos los funcionarios atienden. Al analizar el servicio que se presta en el seguro popular, vemos como es, en esencia, querer curar todo mal con un mejoralito o cuando mucho naproxen. Considero, porque así me lo han hecho saber varias personas, que en los centros de salud u hospitales donde cuentan con todos los aparatos y laboratorios para hacer cualquier tipo de estudio se recibe un gran apoyo, pues en los hospitales particulares son caros, fuera del alcance del bolsillo de las mayorías, pero en las regiones donde no los tienen, es lo mismo tener o no seguro popular, sirve para lo mismo: para nada.
Pero se presentan otras situaciones, denigrante para el que acude a la consulta médica: las más de las veces se le trata como pordiosero; se le hace esperar horas para poder ser consultado (y no creo que sea culpa de los médicos, sino de la falta de suficiente personal para atender a todos los pacientes), y ante cualquier reclamo se contesta al usuario que puede irse a atender a otro lugar, cuando se sabe de antemano que no lo podrá hacer; pero además, después de las horas de espera, acude a surtir su medicamento, y simple y sencillamente en muchas ocasiones las medicinas recetadas no se encuentran en existencia y tendrá que comprarlas (si tiene para ello) en cualquier farmacia. Si de una intervención quirúrgica se trata, primero dicen que hay que constatar que esté cubierta por el seguro popular, casi igual como cuando la compañía aseguradora constata si tal o cual percance del coche está cubierto por la póliza del seguro.
El seguro Popular ha servido más para que el gobierno federal se haga propaganda que para resolver los problemas de salud de los pobres; es necesario abrirlo a mayor número de familias, mejorar la calidad del servicio, disponer de toda la medicina necesaria, y que se brinde toda clase de atención, aun sea la operación o terapia más delicada y costosa. Que no se abuse de la población tratando de engañarla diciéndole que ahora “todos” tenemos garantizada la salud y que no se abuse de su condición humilde para maltratarla y humillarla.
El número de mexicanos que se ve obligado abandonar patria y familia para buscar su sustento es mayor cada año a pesar de las restricciones y peligros que se le presentan para cruzar la frontera
* Colaboraciones anteriores